Real Zaragoza
Suscríbete

real zaragoza

Real Zaragoza-Sabadell: de la ilusión a los nervios en 7 días

El equipo aragonés juega este domingo obligado a ganar al Sabadell, último clasificado y aún sin puntuar, para eludir la crisis. Los de Baraja han de sumar los 3 puntos y, además, emitir señales de vida en su calidad de fútbol.

Raí Nascimento, arranca en carrera ante Guitián, Atienza, Bermejo y Francho en el entrenamiento de anteayer.
Raí Nascimento, arranca en carrera ante Guitián, Atienza, Bermejo y Francho en el entrenamiento de anteayer.
Oliver Duch

Hace solo una semana, siete días, a esta hora el zaragocismo soñaba y veía posible que su equipo alcanzase una tacada de puntos al tenor de una suma de 10 en los 12 primeros dirimidos en esta liga que hoy alcanza su jorrnada 8. Eran momentos de ilusión, de deseos con fundamento esperanzador. Llegaba el Málaga a La Romareda, se venía de vivir cuatro días de loterías y pedreas con un gol postrero de Narváez al Albacete que cambió un 0-0 cantado por un triunfo por 1-0 (el único hasta ahora de verdad de los muchachos de Rubén Baraja) y el fallo definitivo del Comité de Competición que atendió la denuncia de alineación indebida del Alcorcón días antes, transformando el 0-0 dado sobre el campo en un 0-3 a favor del Real Zaragoza. Se observaba que, superando a un Málaga con bajas, con enormes dificultades financieras y societarias, rival un tanto deslavazado, este remozado y verde equipo que intenta personalizar Baraja a su imagen y semejanza se iba a meter en cabeza de la clasificación ¡con dos partidos aún pendientes!

Pero se falló con estrépito ante los malagueños, en una tarde de denuncias serveras sobre las carencias verdaderas de este plantel, y el cuadro blanquillo, por esas cosas que tiene el fútbol, se introdujo en un camino laberíntico que lo ha desorientado de mala manera en tan corto espacio de tiempo.

A la derrota, fea y dolorosa, ante el Málaga por 1-2 se sumó el jueves otra del mismo pelaje, por 1-0 en Leganés. Un Real Zaragoza impersonal, sin pegada, sin creación, con una defensa de hojalata, de gesto adusto y sin transmisión alguna de buenas vibraciones, en vez de progresar como se deseaba y ansiaba hace apenas siete fechas, ha iniciado una peligrosa regresión en sus conductas.

No es esta una temporada para enredar, para hacer el tonto. El calendario, apelotonado en partidos y exigente como nunca, no va a dar respiro a quien pierda comba, a quien se despiste descansando mirando al tendido, al que se entretenga buscando la brújula perdida en cualquier rincón del camino. O el Real Zaragoza le toma el pulso de inmediato a esta singular competición 20-21, o que nadie dude de que vendrán curvas, revueltas de esas de herradura con un precipicio detrás de los pilones de la cuneta de los que quitan el hipo. La Segunda División es así.

Como bien dice Baraja, ganar o perder en este formato de liga de fútbol de mentira, sin público, ni presiones ordinarias en los estadios, es cuestión de un detalle. El mismo detalle que te hace pasar en una breve semana de una percepción ilusionante a una realidad mucho más rugosa y deficiente. Lluís Carreras hablaba cada día de ‘matices’, su leitmotiv. Baraja lo hace de ‘detalles’. El fútbol del presente, en cualquier plaza, habla de la obligación de tener oficio, poso, ideas claras, un plan consistente, una plantilla que entienda el mensaje y se sienta a gusto con él, un grupo de jugadores con unos mínimos de calidad y solvencia en sus puestos, una mezcla humana y balompédica que haga posible desarrollar una táctica con éxito.

Hoy es un partido repleto de obligaciones para el atribulado Real Zaragoza. Por sí mismo, porque ha de salir cuanto antes del atasco mental y de puesta en escena en el que ha encallado, y por el perfil del contrincante, el más flojo de todos en este primer tramo de la liga, con enorme diferencia con los demás. Todo lo que no sea ganar y reconducir las percepciones y sensaciones del equipo blanquillo será sinónimo de problemas serios. Son las leyes no escritas del fútbol, inexorables.

En medio de un tifón de partidos, viajes y puntos en disputa como el que ya se halla metido el Real Zaragoza y que va a estar dando vueltas a toda velocidad durante unas cuantas semanas, con fútbol cada tres o cuatro días y escasos entrenamientos entremedias, parece ser que hoy tocan cambios de nuevo. En Leganés, el jueves, Baraja metió de un solo golpe cinco novedades en el once inicial. Falta saber cuál es el siguiente capítulo de su guión, el que corresponde a hoy, 25 de octubre, con el nuevo horario de invierno recién instaurado.

Habló el técnico en la tarde del sábado, en la previa, de que ‘se necesitan piernas frescas’ ante la envergadura de la encomienda, que no admite fallo ante un recién ascendido de Segunda B. Quizá se pueda ver el estreno como titular de Raí Nascimento en un extremo, o el retorno de Nick en la medular. Tal vez pueda volver alguno de los que descansó en Leganés (Larrazabal, Zanimacchia). Es preciso que Baraja tenga buen tino al elegir. 

Etiquetas
Comentarios
Debes estar registrado para poder visualizar los comentarios Regístrate gratis Iniciar sesión