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La importancia de los laterales

En un Zaragoza diseñado para atacar, contar con dos carrileros profundos como Vigaray y Nieto es elemental

Vigaray, una de las novedades del Real Zaragoza en Almería, en el penúltimo entrenamiento de la semana.
Vigaray, en un entrenamiento en la Ciudad Deportiva.
Francisco Jose Gimenez Vidal

Al puesto de lateral se le suele otorgar una importancia relativa. Se tiende a creer que es ocupado por futbolistas limitados técnicamente y que, cuando el titular causa baja, cualquier compañero con rigor táctico y recorrido está capacitado para entrar en su lugar. Puede parecer que es la zona del campo que menos interpretación del juego requiere, que con cumplir defensivamente basta, pero en el fútbol moderno no es así. Más allá de esa ida y vuelta moderada en función de las circunstancias del partido y de ensanchar la seguridad de la zona central de la zaga, la figura del carrilero debe aportar en la construcción del juego ofensivo del equipo. De ahí que, en un bloque diseñado para atacar como este Real Zaragoza, contar con dos laterales tan profundos como Nieto y Vigaray resulte elemental. 

Frente al Mirandés, ambos jugadores fueron determinantes hacia el crecimiento de los de Víctor Fernández; hacia un dominio que derivó en uno de los partidos más completos de la temporada. Nieto se convirtió en un puñal por la izquierda, doblando continuamente a un astuto Burgui que, en su segunda comparecencia con la elástica blanquilla y siendo consciente de sus limitaciones físicas, mostró una versión distinta -más posicional- a la que nos tiene acostumbrados. Por allí, por el flanco izquierdo, se vio el fútbol más incisivo del Zaragoza y llegó el gol que, sobrepasada la media hora de juego, Puado sirvió a Igbekeme.

 

Para entonces, Vigaray ya había sobresalido como uno de los hombres del encuentro. La incapacidad ofensiva del Mirandés, condicionada por la inteligencia táctica de un Zaragoza que impidió sus rápidas transiciones, propició un sometimiento constante de los de Víctor, con el madrileño ofreciéndose como un centrocampista más para triangular con criterio y precisión por su parcela. Siempre dio continuidad al juego y favoreció la amplitud de campo, aunque sin descuidar su cometido principal: cerrar una línea trasera que, con él sobre el terreno de juego, es mucho más fiable. 

El Real Zaragoza solo ha perdido un partido (Albacete Balompié) de los 14 disputados al completo por Vigaray y, en sus 1.230 minutos de juego, se han encajado seis goles, a una media de un tanto recibido cada 2,33 partidos. Datos que evidencian la importancia de un futbolista muy mermado por las lesiones, que, con Delmás alejado del nivel ofrecido en anteriores campañas, no tiene sustituto de verdaderas garantías. 

Cuando Vigaray no está, el derecho deja de ser el ‘lado fuerte’ del Zaragoza, que pierde a ese jugador extra hacia las situaciones de superioridad. El ejemplo de anteayer en Miranda de Ebro no es válido para definirlo, pues el doble pivote Eguaras-Guti pasó a ser un trivote robustecido por la presencia de James Igbekeme, y las internadas por ambas bandas se sucedieron de forma alterna y sin tanto temor a las casi inexistentes contras del rival. 

Clemente apunta a titular

Este domingo será distinto. Nieto causará baja por sanción (acumula cinco cartulinas amarillas en su cuenta particular) y, con el regreso al doble pivote y la incursión de Clemente en ese puesto vacante, el lateral izquierdo pasará a ser de mayor contención. 

La salida de Lasure con destino a Tenerife en el zoco invernal, sumada al fichaje de El Yamiq, que a las primeras de cambio se ha hecho indiscutible en el once inicial, ha relegado al internacional canterano a asumir el rol de suplente, y su aportación está siendo casi testimonial. De hecho, su únicas titularidades en esa demarcación tras los movimientos de mercado han llegado en las citas coperas, ni mucho menos entendidas como prioridad.

Ante el Deportivo de La Coruña, la realidad cambiará. Clemente se estrenará en el puesto de ‘3’ en la competición liguera, con la función primordial de resguardar a Cristian Álvarez. Es lo que cabe esperar de un jugador caracterizado por su condición defensiva: solidez atrás, eficacia a la hora de proteger los pasillos hacia su propia portería y prudencia a la hora de sumarse al ataque.

Así, ese citado ‘lado fuerte’ volverá a ser el derecho, comandado por un Vigaray que se compenetra a las mil maravillas con Alberto Soro. El trabajo de ambos se ve recompensado en defensa y, en las cercanías del área contraria, son rápidos e incisivos. Con mayor acierto de cara a puerta, Vigaray sumaría varios goles más en su cuenta, pero los errores mayúsculos en la definición ante Fuenlabrada y Mirandés no deben eclipsar su influencia en el juego; su trascendencia en un equipo que ha dado con su mejor versión.

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