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Vigaray se calza las botas por primera vez 25 días después de su segunda lesión

El lateral derecho, en la mitad de la semana previa al partido contra el Las Palmas, se prueba con el grupo casi un mes después de lesionarse ante el Cádiz.

Vigaray, en primer plano del grupo, en la mañana de este miércoles en la Ciudad Deportiva.
Vigaray, en primer plano del grupo, en la mañana de este miércoles en la Ciudad Deportiva.
José Vidal

Carlos Vigaray, el lateral derecho titular del Real Zaragoza, se calzó las botas este miércoles para entrenarse con el resto del grupo por primera vez desde que cayó lesionado muscularmente, por segunda vez en la temporada, el pasado día 6 en los primeros minutos del partido contra el Cádiz. A mitad de semana, tras 25 días de baja y con la advertencia que supuso la recaída de su primera lesión en aquella reaparición, un tanto aprontada por las necesidades tácticas del equipo, la prueba de Vigaray en este entrenamiento servirá como termómetro de sus sensaciones de cara al futuro inmediato. 

Al ocurrirle esta segunda lesión, bajo la sensación de cierta precipitación respecto del proceso de rehabilitación tras la primera, se habló de cuatro semanas (un mes) de baja. Por este motivo, lo natural es que Vigaray no jugase dentro de 96 horas contra Las Palmas y se preparara con mimo su reincorporación al equipo de cara a la jornada siguiente, el viaje a Almería, donde los blanquillos jugarán el 10 de noviembre. Víctor Fernández tiene esa premisa pero, ante las dificultades defensivas que está manifestando el equipo en su crisis de resultados vigente, no pudo por menos que acordarse del carrilero madrileño tras la derrota última por 4-0 en Gijón: "a ver si para el próximo partido podemos contar ya con Vigaray...", dijo el técnico del barrio Oliver en la sala de prensa de El Molinón.

A partir de ahora, en los próximos tres días, la razón pugnará con el riesgo. La cautela, con las necesidades. Las prisas con el recuerdo reciente de la recaída. El futbolista dirá cómo se siente. Y, a partir de ahí, los demás responsables decidirán qué hacer, con el punto de partida de que, lo aconsejable, es esperar una semana más. De fallar en los cálculos, esta vez, la repercusión sería exponencialmente más expuesta para todos. Si antes lo fue al cuadrado, ahora sería al cubo.

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