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El Real Zaragoza, al ritmo de aquel Sporting casi imbatible de la 14-15

Los gijoneses, hace 5 campañas, solo perdieron 2 partidos y subieron directamente a Primera como segundos clasificados. A estas alturas de liga, la jornada 9ª, llevaban 4 victorias y 5 empates... y eran cuartos en la tabla.

Borja Bastón y Vallejo celebran un gol ante el Sporting de Gijón en la temporada 2014-15 en La Romareda.
Borja Bastón y Vallejo celebran el gol zaragocista ante el Sporting de Gijón en la temporada 2014-15 en La Romareda, ante los la mirada de los gijoneses Álex Menéndez y Lora. Lo anotó Dorca y el partido acabó 1-1
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El Real Zaragoza es, al término de la 9ª jornada de liga de Segunda División, el único equipo invicto de los 22 de la categoría. Ya lo era en la anterior estación liguera, la 8ª. Un hecho llamativo que pone a los aragoneses en números de récord particular y en la línea de otros equipos importantes que, en años precedentes, de vez en cuando, han seguido marchamos similares. Eso sí, a los blanquillos les falta un partido por jugar en relación al resto, excepto quien será su rival en el mismo: el Fuenlabrada, debutante madrileño, que en su día pidió aplazar el partido en el sur de Madrid por un brote de gastroenteritis en muchos jugadores de su plantilla. Ese duelo se recuperará el miércoles, día 16 del presente octubre, con un mes de retardo. 

El balance zaragocista es de 4 victorias y 4 empates. Un total de 16 puntos de los 24 disputados por los de Víctor Fernández. Con 14 goles anotados y 6 recibidos. Esta dinámica lo tiene clasificado en el puesto 3º de la tabla, que potencialmente puede ser el 2º en caso de que convierta en triunfo su choque diferido en Fuenlabrada. Es decir, siempre en puestos de cabeza, en lo más alto. 

Semejante racha inicial, si hubiese combinado su secuencia de otro modo, estaría siendo celebrada de manera efervescente por todo el zaragocismo. Sin embargo, ese efecto de felicidad absoluta solo duró hasta la 5ª jornada, cuando el balance era de 4 victorias y un empate. A partir de ahí, justo tras la suspensión de Fuenlabrada, solo ha habido empates. Tres seguidos. Y esto ha atenuado y difuminado, sin remedio alguno, la euforia y el positivismo generalizado. Es de razón lógica esta respuesta de la afición y de todo el entorno blanquillo. Gusta ver al equipo arriba del todo e inmaculado en su casillero de partidos perdidos. Se pondera convenientemente un inicio tan prometedeor. Pero tres jornadas encadenadas sin ganar suponen un obvio frenazo, aunque no haya una sola derrota: son solo 3 puntos sumados de 9 dirimidos.

El Sporting de Gijón de hace 5 campañas: el paradigma a seguir

En este hito del camino, a primeros de octubre, donde se entremezclan la ilusión y el temor a caerse de la ola buena en cualquier momento, el Real Zaragoza tiene una referencia recomendable a la que atender para calmar sus dudas y considerar que el presente es notable alto, con flecha hacia arriba, hacia el sobresaliente. Es el caso del Sporting de Gijón de la liga 2014-15, hace 5 campañas. Los asturianos, en esta era larga del Zaragoza en Segunda que arrancó en 2013 tras el último descenso, fueron ese año protagonistas de una serie bárbara de partidos invictos: solo perdieron 2 partidos en todo el curso, entre los 42 disputados.

Al final, ese Sporting acabó 2º clasificado y subió a Primera directamente. No le sobró nada, pues en sus alforjas hubo, además de un buen paquete de triunfos, infinidad de empates. Y eso le hizo llegar al último día con todo por definir. Pero su imbatibilidad casi perenne le dio los réditos que soñaba y requería para volver a la élite. 

Era el Sporting de Abelardo Fernández en el banquillo. Con los Cuéllar, Lora, Menéndez, Jony, Luis Hernández, Bernardo, Muñiz y compañía en una plantilla de mucha cantera y pocas estrellas. Modesta, pero efectiva a más no poder. 

La primera de las dos únicas derrotas de aquella liga la sufrieron los gijoneses no llegó hasta el último partido de la primera vuelta, en su campo de El Molinón, por 1-2 ante el Betis, que fue el campeón y el único mejor que ellos ese largo curso. Era ya mitad de enero de 2015, el día 18. La segunda y última vez que doblaron la mano los rojiblancos fue en la jornada 27ª, por 3-0 en Valladolid, el 28 de febrero, poco después. Y nada más. Lo demás, 21 victorias y, ojo, 19 empates. Un total de 82 puntos adicionó el cuadro de Gijón, que acabó descabalgando al Girona del ascenso el último día, ganando 0-3 al citado Betis.

Pues bien, aquí viene la guía de caminos a analizar por el zaragocismo a día de hoy. Aquel Sporting de Gijón, a estas alturas de liga, en la jornada 9ª, obviamente estaba invicto, como el actual Real Zaragoza de Víctor Fernández. Y sus coordenadas eran de 4 victorias y 5 empates. Las blanquillas, a falta de lo de Fuenlabrada, son semejantes, 4 victorias y 4 empates.

Aquel Sporting, curiosamente, también se había dejado ya dos empates como local en El Molinón: 1-1 ante el Girona y, seguidamente, otro 1-1 contra el Valladolid. Como ahora el Real Zaragoza (lo hizo frente al Lugo, 0-0, y hace unas horas, frente al Málaga, 2-2).

Y fuera de casa, los sportinguistas habían igualado 1-1 en Albacete, 1-1 en Las Palmas y 1-1 en Huelva, ante el Recreativo. Esa trayectoria gijonesa, con 17 puntos de 27 litigados, los tenía en este punto del camino clasificados en el 4º puesto. Es decir, uno por debajo del que ostenta ahora mismo el Real Zaragoza. 

Sumar muchos empates, combinados con victorias y sin catar la derrota, como demostraron ese año los asturianos, permite estar siempre entre los 4 primeros, sin perder de vista las dos primeras posiciones. Supone vivir siempre en el ático de la clasificación, algo que es un sueño en Zaragoza en los tiempos modernos de penurias. 

Así que, pese al chafón que suponen los tres últimos empates en cadena de los de Víctor Fernández, que no cunda ningún bajonazo anímico. Se sigue en la autopista hacia el éxito. Así lo dice la jurisprudencia del Sporting de Gijón, metida por derecho en los libros de historia de la Segunda División en la campaña 2014-15, hace nada. Tómese como libro de cabecera.

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