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El tira y afloja de Pombo, en su recta final

El mediapunta canterano del Real Zaragoza apura su tiempo para salir del equipo, tal y como ya se le instó en junio y como deberá hacer antes de 13 días. Sin convocar ante el Tenerife, sabe que no cuenta para Víctor Fernández.

Jorge Pombo, con rostro melancólico y triste, el pasado sábado en el fondo del banquillo de La Romareda una hora antes del partido Real Zaragoza-Tenerife, para el que ya no estuvo convocado por Víctor Fernández a la espera de su adiós.
Jorge Pombo, con rostro melancólico y triste, el pasado sábado en el fondo del banquillo de La Romareda una hora antes del partido Real Zaragoza-Tenerife, para el que ya no estuvo convocado por Víctor Fernández a la espera de su adiós.
José Miguel Marco

Jorge Pombo va a marcharse del Real Zaragoza dentro del marco temporal de los próximos 13 días. Aún es una incógnita si su entorno pretende aguantar la tensión con el club aragonés hasta el límite del 2 de septiembre (cuando se acaba el mercado estival de fichajes) o si, por el contrario, su elección de club de destino tendrá lugar enseguida, dentro de la semana que recién comienza. 

El futbolista, de 25 años, ha vivido un verano diferente, sabedor de que su futuro inmediato está fuera del que ha sido su club de toda la vida. Pero, en su caso, a diferencia de su colega de vagón, el portugués Verdasca (que también debe partir cuanto antes), su día a día se ha visto aliviado porque Víctor Fernández contó con él y le dio minutos en todos los amistosos hasta el último, en Tudela, el pasado día 10 de agosto. 

Ahora, Pombo sabe que está ya en los días clave. Es el momento de tomar la decisión. El Real Zaragoza quiere obtener un dinero en concepto de traspaso (como con Verdasca). Los asesores y apoderados de Pombo hace días que escrutan plazas de Primera División. También hay vías de escape a otro club de Segunda, si así se optase. Lo del extranjero siempre es un comodín a mano. Sea como sea, el tiempo se agota. El tira y afloja que iniciaron Pombo y la dirección deportiva que encabeza Lalo Arantegui hace infinidad de meses, con las cuitas de la renovación y ampliación de su contrato vigente que jamás se terminó por rubricar, sigue activo y la tensión de las cuerdas está ahora al límite. 

Lo último que hizo Pombo con el Real Zaragoza en La Romareda fue lanzar el penalti 'Panenka' del Trofeo de verano en la tanda de desempate ante el Alavés, el día 7. Ya no habrá más para él. 

Víctor Fernández, en la primera lista liguera para enfrentarse al Tenerife el pasado sábado, dejó fuera de uso a Pombo. El zaragozano sabía que no iba a contar para nada hace mucho tiempo, pero por primera vez lo sintió de veras en sus carnes.

El canterano, cuando el equipo llegó al campo hora y media antes, caminó sobre el césped del estadio. Miró las gradas vacías. Y acudió al banquillo del Real Zaragoza para sentarse atrás, en la segunda fila, en solitario. Miró al infinito con gesto melancólico y algo tristón. Estuvo un rato, se levantó y se marchó. Esta vez, después de mucho tiempo, no debía acudir a la caseta a vestirse de corto, de blanquiazul. Su lugar, ya, estaba en la grada. Fuera del verde, lejos del grupo (la foto que acompaña esta información es definitoria de su sentir actual).

En el seno del club zaragocista se espera el movimiento final de su entorno de representación, de sus agentes. Que se diga por fin a dónde se va y de qué modo, en términos económicos y contractuales. Pombo tiene compromiso firmado con el Real Zaragoza hasta el próximo 30 de junio de 2020. Pero ese contrato, si todo va según lo programado, no debe llegar a su conclusión temporal. Debe romperse con un traspaso de aquí al 2 de septiembre. Mientras tanto, el '8' blanquillo está fuera de órbita en Zaragoza sine díe. Es la ley de la selva del fútbol profesional. Una muestra del histórico modo de proceder en este hábitat tan singular.

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