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Real Zaragoza

El baile de los centrales

El Zaragoza ha mejorado la estabilidad defensiva en la segunda vuelta con la activación de sus cuatro centrales. Con Grippo lesionado, Verdasca apunta este sábado al once tras cumplir sanción en Vallecas.

Una de las claves principales de la gran reacción del Real Zaragoza en la segunda vuelta, un ejercicio que le ha catapultado hasta la pelea por el ascenso a Primera División, ha sido la elevada competitividad interna. Un factor determinante para incrementar el potencial del equipo en cada una de las líneas del campo, con la pareja de centrales como gran paradigma. Desde la llegada de Bruno Perone al Real Zaragoza en el último día del mercado invernal de fichajes, Natxo González cuenta en su plantilla con cuatro centrales de confianza. La salida de Jesús Valentín, que apenas había disputado un puñado de minutos en el arranque del campeonato, y la llegada del central brasileño han dejado en manos del técnico cuatro perfiles diferentes, con múltiples combinaciones posibles para alinear.

Un baile en toda regla en el que han participado regularmente los cuatro defensas desde principios de febrero. Un baile, también, que evidencia el cuerpo competitivo que ha alcanzado el equipo más allá de sus individualidades. El Zaragoza ha elevado su rendimiento defensivo en la segunda vuelta gracias a sus mecanismos colectivos. A su sistema defensivo. Si en la primera vuelta encajaba 1,23 goles por partido, en la segunda ha reducido esta cifra hasta los 0,71 por encuentro. Una rebaja sinónimo de éxito en esta Segunda División, que premia más al equipo del Zamora que al del Pichichi.

Más allá de evidentes errores puntuales, Grippo, Mikel González y Verdasca han acrecentado su rendimiento con respecto a la primera mitad del campeonato, mientras que Perone ha mejorado notablemente las prestaciones de Valentín.

Este sábado, ante el Almería en La Romareda, volverá a producirse un nuevo cambio de parejas. La lesión de rodilla de Simone Grippo, que le mantendrá alejado de los terrenos de juego alrededor de mes y medio, obliga a Natxo González a reestructurar una vez más su sistema defensivo. Recupera, eso sí, a Diogo Verdasca, que apunta al once inicial tras su buena actuación frente al Huesca en el derbi aragonés, donde fue sancionado tras cumplir su segundo ciclo de tarjetas amarillas. El portugués, habitual titular durante la primera parte del campeonato –de hecho, con 1.963, es el que más minutos acumula de los cuatro–, fue el principal damnificado por la llegada de Perone. Pasó del once a la grada en apenas unas semanas, pero Natxo lo rescató del fondo del armario en León, donde el Zaragoza dejó la portería a cero. Como ante el Huesca.

Con Grippo lesionado, la otra plaza será de Perone o de Mikel González. El brasileño compartió zaga con el portugués en Alcorcón (1-1), la tarde en la que debutó con apenas tres entrenamientos en sus piernas y, una semana más tarde, en el triunfo 2-0 en La Romareda frente al Lugo. Mientras, el Verdasca-Mikel González fue la defensa que secó al Huesca en el derbi aragonés de hace 15 días en La Romareda. El baile no se detiene. 

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