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Real Zaragoza

El Real Zaragoza se lleva el derbi ante el Huesca por 1-0 y apunta a lo más alto

Un gol de Javi Ros al inicio del segundo tiempo decantó el partido entre los dos equipos aragoneses, un duelo bonito, vibrante y lleno de emoción que no decepcionó.

El Real Zaragoza se lleva el derbi ante el Huesca por 1-0 y apunta a lo más alto.
El Real Zaragoza se lleva el derbi ante el Huesca por 1-0 y apunta a lo más alto.
Toni Galán

El Real Zaragoza pisa firme hacia la cabeza de la clasificación tras su trabajado y brillante triunfo ante el Huesca en el derbi aragonés de la Segunda División. Un gol de Javi Ros al inicio del segundo tiempo resultó crucial para resolver el marcador en una tarde de fútbol de verdad, de espectáculo dentro y fuera del campo, de nobleza y deportividad en todos los ámbitos de esta cita tan esperada en la región aragonesa.

Vibrante, intenso, excelente fue ya el arranque del partido, con el Real Zaragoza como dueño del balón y el Huesca aguantando el primer empujón táctico de los blanquillos. En los primeros 7 minutos, los de Natxo González disfrutaron de dos ocasiones nítidas para haber abierto el marcador. Borja Iglesias, en el 5, tras un pase medido al espacio de Eguaras, voleó en carrera dentro del área con todo a favor, demasiado alto. Y dos minutos más tarde, Pombo, tras una dejada de Zapater al borde del área, disparó con potencia al poste derecho, con Remiro batido.

El partido prosiguió más tiempo por la misma senda: un Zaragoza vertical y rápido en las combinaciones, con Febas enganchando bien arriba, Zapater y Ros acompañando perfectamente las salidas de Eguaras y los laterales, Benito y Lasure, haciendo daño a la trama defensiva oscense. Así, Eguaras dispuso de un chut franco en el minuto 19 desde la frontal del área, en una nueva dejada suave de Pombo, pero su remate se marchó alto. Y Zapater, en el 25, cabeceó un córner alto por muy poco. Los zaragocistas dominaban de cabo a rabo el guión del partido, con el Huesca contemporizador y sin buscar demasiado las contras ante la eficacia al corte de los locales. Necesitaban aire los de Rubi y lo encontraron ya pasada la primera media hora del choque gracias a que Melero apareció por fin tras mucho tiempo escondido.

Los de negro (el Huesca no vistió esta vez de azulgrana, sorprendentemente) empezaron a merodear el área de Cristian Álvarez con peligro con sus clásicas jugadas trenzadas desde la medular y fue precisamente Melero el que estuvo a punto de adelantar a su equipo en el tanteador en el minuto 33, tras una dejada de Vadillo de cabeza en un centro al segundo palo. Pero el centrocampista madrileño, solo en el área chica, tras controlar el balón, remató fuera, al lateral de la red cuando se cantaba el 0-1. Ese susto puso en guardia a los zaragozanos y animó el ataque del Huesca a partir de ese instante. El partido se equilibró hasta el descanso de manera evidente.

En el minuto 36, en un contragolpe del Real Zaragoza que acabó conduciendo Borja Iglesias hasta el área, pudo haber penalti de Jair al cortar con el brazo el pase del ariete blanquillo hacia Pombo. Lo protestaron los zaragocistas, pero Eiriz Mata, muy serio todo el tiempo, no lo consideró punible. Tras varias llegadas sin remate final del Huesca, con Ávila, Alexander González y Cucho Hernández sin definición  en la hora de la verdad, de nuevo amagó el Zaragoza con otro disparo peligroso de Lasure, desde fuera del área, que atrapó abajo Remiro con mucha seguridad.

La frenética primera mitad llegaba a su fin, como una exhalación, y el Huesca se marchó al descanso con la sensación de recuperación gracias a una gran penetración del lateral Brezancic, en un buen pase de Vadillo al hueco, cuyo centro no fue rematado a bocajarro por Cucho Hernández por escasos centímetros en el minuto 44. Después de mucho minutos de iniciativa y control zaragocista, los de Rubi habían aguantado el chaparrón con oficio y punto de fortuna y daban sensación de poder volcar el partido de su lado tras el cuarto de hora de refrigerio. Fue un primer tiempo bonito de ver, interesante para cualquier espectador. Únicamente el 0-0 del marcador afeaba el buen juego visto durante los primeros 45 minutos y dejaba todo abierto de par en par para un segundo periodo decisivo y lleno de incertidumbres por la buena aplicación de unos y otros.

Salió del vestuario mucho mejor el Huesca, con un control del balón constante, no visto en ningún momento en la primera fase del duelo. El Real Zaragoza debió pertrecharse atrás en los primeros minutos de la reanudación, con cierto sufrimiento ante las percusiones sobre su área de los Melero, Cucho y Vadillo, que no acabaron por culminar en ningún caso, no obstante. Natxo hizo enseguida el primer cambio y retiró a Pombo, impreciso con la pelota en muchos ataques, para dar entrada a la efervescencia de Papunashvili. Necesitaba oxígeno y un revulsivo el cuadro local ante la nueva situación del entramado del partido. Al Zaragoza lo estaba sujetando en esa pequeña crisis su capitán, Zapater. Tanto restando los ataques oscenses como dando salida al juego en las pocas opciones de contra que los visitantes dejaban.

Y, ciertamente, la sustitución fue mano de santo. En el minuto 58 el Real Zaragoza estaba ganando 1-0 gracias a una contra preciosa de Borja Iglesias, con asistencia al referido Papunashvili, que rechazó Remiro en primera instancia, para que Javi Ros, que llegaba desde atrás, rematase a quemarropa y, tras un nuevo paradón de Remiro, empujase a puerta vacía el gol del delirio en las gradas de La Romareda. El partido entró así en una nueva dimensión. Llena de esperanzas para los blanquillos y con las prisas inevitables por parte de los de Rubi. Enseguida, el entrenador azulgrana metió en el campo a Moi Gómez en el puesto del desdibujado Sastre. Fue su primera bala nueva. Poco después, sería Gallar quien sustituiría a Ávila. El Huesca requería de estos retoques para renacer.

En frente, Natxo también cambió la faz del medio campo, mandando a la ducha al goleador Ros y apuntalando la zona ancha con el pulmón de Raúl Guti, la sorpresa de la alineación inicial al quedarse fuera del once muchas jornadas después. Se alcanzaron así los últimos 20 minutos con un nuevo diseño táctico. Con el Zaragoza diez pasos más atrás y con el Huesca intentando engranar jugadas de ataque con las que poner en peligro a un tranquilo Cristian Álvarez. En ese largo trecho de la media hora inicial del segundo periodo, solo se contabilizaron dos disparos lejanos, de Cucho Hernández y Vadillo. El primero lo paró bien el portero zaragocista y el segundo se marchó fuera, cruzado.

Natxo retiró a Febas a falta de un cuarto de hora, con el joven leridano agotado, y puso en el ataque a Toquero para sujetar las salidas en acordeón de todo el Huesca. Y Rubi gastó su último cambio para retirar a Vadillo y dar los últimos minutos al capitán, el zaragozano Camacho. La presión del Huesca era ya abrumadora para entonces. Con Mikel González multiplicándose por alto para restar balones colgados al área. Con Toquero apoyando en esa faceta en los balones parados, faltas laterales y córners, que se sucedieron una tras otra. El Zaragoza no salía de atrás. El campo se volcó en pendiente sobre la portería de Álvarez bajo la lluvia que empezó a caer sobre La Romareda.

Con el Huesca desemelenado hacia arriba, el Real Zaragoza encontró un contragolpe de manual en un pase largo a la carrera de Borja Iglesias. El delantero gallego se recreó demasiado en el mano a mano y fue punteado in extremis por Pulido para que su remate a gol no fuera tal y Remiro sacase la pelota, lo mismo que hizo con el segundo remate de Guti. En la siguiente ida y venida, el portero oscense sacó abajo un chut duro de Lasure desde el lateral del área. Y aún gozaría el Zaragoza de dos nuevas opciones cristalinas para el 2-0. Una en el minuto 87, cuando el citado Guti, a bocajarro, remató fuera tras un centro de Borja Iglesias rechazado por Jair. La segunda, ya en tiempo de aumento, de Toquero, también a placer en el área pequeña tras una penetración de Borja Iglesias, cuyo remate dio en el cuerpo de Remiro y salió por encima del larguero. Pudo y debió rematar el partido en esas acciones el equipo de Natxo, pero le pudo la precipitación, los nervios de un final tremendo en que echó a perder la opción de, al menos, haber igualado el ‘golaverage’ con los oscenses (en El Alcoraz, en la primera vuelta, estos ganaron por 3-1).

Bajo el intenso aguacero que la previsión meteorológica preveía durante la semana, Eiriz Mata pitó el final del derbi y La Romareda estalló de alegría. El Real Zaragoza acumula 8 victorias en los últimos 9 partidos y sigue dando pasos firmes hacia lo más alto de la clasificación. Por su parte, el Huesca no logra salir de su bache de resultados, con 7 duelos seguidos sin saborear un triunfo, lo que ha diluido paso a paso la enorme ventaja que adquirió sobre el resto de rivales hasta el mes de febrero en su magnífica temporada. La recta final de la liga se presenta de antología para los blanquillos, mientras que los azulgranas deberán resetearse de inmediato para no quedarse atascados en la trampa que el final del torneo parece haberles preparado.

Ficha técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Benito, Mikel González, Verdasca, Lasure; Eguaras, Zapater, Javi Ros (Raúl Guti, 66), Febas (Toquero, 75); Pombo (Papunashvili, 54) y Borja Iglesias.

SD Huesca: Remiro; Alexander González, Pulido, Jair, Brezancic; Aguilera, Sastre (Moi Gómez, 62), Melero; Ávila (Gallar, 67), Cucho Hernández y Vadillo (Camacho, 78).

Árbitro: Eiriz Mata (Comité Gallego). Amonestó a Lasure (72), Moi Gómez (78) y Verdasca (80).

Goles: 1-0 min. 58: Javi Ros.

Incidencias: Tarde fresca en Zaragoza, con 15 grados y mucha humedad, con viento y amenaza de lluvia, que cayó en el último cuarto de hora. El césped de La Romareda presentó un aspecto aceptable. En las gradas hubo un lleno prácticamente total, con alrededor de 2.000 seguidores de la SD Huesca entre los 34.500 del aforo del estadio. El presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, asistió al partido en el palco de autoridades entre otros cargos públicos y dirigentes de ambos clubes.

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