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Esperando a Kilpatrick

El escolta del Casademont Zaragoza, de 32 años, sigue alejado de su mejor versión y presenta un desatino inusual en sus lanzamientos.   

Sean Kilpatrick, durante un entrenamiento en el pabellón Príncipe Felipe.
Sean Kilpatrick, durante un entrenamiento en el pabellón Príncipe Felipe.
Guillermo Mestre

Se incorporó al Casademont Zaragoza el pasado 20 de marzo, avalado, sobre todo, por su amplitud de recursos ofensivos. Con los aragoneses, sin embargo, Sean Kilpatrick vive un espacio de tiempo improductivo: en los cinco compromisos disputados, el escolta ha exhibido un desatino inusual en sus lanzamientos, que ha mermado sobremanera su capacidad de anotación. Especialmente desde el perímetro, donde presenta un 11,8% de efectividad, tras haber convertido 2 triples en sus 17 intentos. Un periodo infausto, a todas luces imprevisto, que parece haberle activado una inseguridad nueva: la angustia del anotador que ya no anota.

Sin su fiabilidad ofensiva habitual, Kilpatrick es víctima de su propia ansiedad, de su incapacidad para controlar un estado anímico al que no está acostumbrado; de ahí que el pasado sábado, ante el Barcelona, arrojara sus frustraciones en la diana más desacertada: cuando falló un tiro libre, el escolta se dirigió a la grada para reprocharle que hubieran sonado los bombos mientras efectuaba el lanzamiento. Un error mayúsculo.

Y eso que el estadounidense cuenta con experiencia en la Liga Endesa, al haber actuado el pasado curso en el Gran Canaria. Llegó a la plantilla insular a finales de diciembre de 2020, y participó en 16 encuentros del campeonato liguero. Lo hizo con unos guarismos de 11,9 puntos, 1,6 rebotes, 1,9 asistencias y 10,2 créditos de valoración por partido, en los 20 minutos de media que permaneció sobre la pista. Guarismos muy positivos que, sin embargo, no está obteniendo en el Casademont.

Al contrario, el cuadro aragonés sigue esperando aún a Kilpatrick, quien únicamente frente al Obradoiro, el pasado 13 abril, ofreció algunos destellos convincentes de su verdadera capacidad. Ante los gallegos, el escolta aportó 14 puntos en 23 minutos de juego, aunque con malos porcentajes: acertó en 3 de sus 9 tiros de 2, lo que se traduce en un 33% de efectividad; en 2 de sus 6 lanzamientos triples (33%); y en 2 de sus 3 intentos desde la línea de personal (67%). Eso sí, también sumó 2 asistencias y una recuperación, además de generar cuatro faltas, para finalizar la contienda con 13 créditos de nota general. Entonces, el conjunto aragonés conquistó el triunfo en el pabellón Príncipe Felipe (80-73), ante un rival directo en la lucha por la salvación, y puso fin a una negativa secuencia que se extendía ya a siete derrotas consecutivas.

En el resto de sus actuaciones, el estadounidense siempre ha rendido por debajo de las expectativas generadas. Kilpatrick debutó con el Casademont Zaragoza en Burgos, el pasado 26 de marzo, y se mostró especialmente desacertado en la mayoría de sus intervenciones. Toda su facturación, que se redujo a 4 puntos, llegó desde la línea de personal, donde anotó 4 de sus 5 tiros libres. Mientras, erró sus 4 tiros de campo y acumuló hasta 5 pérdidas de balón en 19 minutos de juego. El equipo de Dragan Sakota dobló la rodilla con una facilidad imprevista (78-56), contra el por entonces colista de la Liga Endesa, y Kilpatrick acabó el partido con -5 unidades de nota general; un diáfano indicador de su desalentador estreno con los zaragozanos.

El escolta también tuvo valoración negativa en los compromisos ante el Real Betis (-4) y el Barcelona (-5). En Sevilla sólo facturó 2 puntos contra la peor defensa de la Liga Endesa, después de haber acertado en 1 de sus 6 tiros de campo. Los zaragozanos claudicaron frente a los andaluces (79-69), después de protagonizar un desplome sorprendente en los cinco últimos minutos del duelo. Y ante el Barcelona, en su actuación más reciente, Kilpatrick sumó 5 puntos en 19 minutos de juego, de nuevo con una eficiencia muy por debajo de su verdadero potencial: convirtió 2 de sus 4 tiros de 2, y ninguno de sus tres lanzamientos triples. Además perdió 3 balones. Eso sí, el escolta se empleó de nuevo con solidez y contundencia en las labores de contención, un factor capital para que los zaragozanos acabaran derrotando al gigantes azulgrana (76-71).

Antes, frente al Joventut de Badalona, el estadounidense había facturado 4 tantos, con 2 de 9 en tiros de campo, al margen de haber sumado 3 asistencias y 2 recuperaciones en 22 minutos de juego. Kilpatrick fue contratado, sobre todo, por su pericia ofensiva, por su amenaza desde el perímetro, por capacidad para generarse sus propias canastas; cualidades que todavía no ha exhibido con el cuadro aragonés.

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