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El Casademont Zaragoza se la juega en la FIBA Europe Cup

El equipo aragonés debe imponerse este miércoles al Hapoel Gilboa (20.00), y que el Saratov ruso gane al Reggio Emilia, para seguir optando a la segunda fase de la competición.

Derek Fubderburk, pívot del Avtodor Saratov, lanza a canasta ante Deon Thompson.
Derek Fubderburk, pívot del Avtodor Saratov, lanza a canasta ante Deon Thompson.
Toni Galán

En Europa, el Casademont Zaragoza no ha alcanzado la altura requerida para competir. Presenta un balance desalentador, con una sola victoria en los cuatro partidos disputados, y se ha situado a escasos centímetros de la eliminación cuando restan dos duelos para el término de la primera fase. De hecho, ya no depende de sí mismo para acceder a la siguiente ronda del torneo, derecho al alcance de los dos primeros clasificados de su grupo.

Los aragoneses se hallan sujetos a dos condicionantes mañana, en la quinta jornada del campeonato, para mantener intactas sus opciones: están obligados a ganar su partido contra el Hapoel Gilboa israelí, en el pabellón Príncipe Felipe (20.00); y necesitan, al mismo tiempo, que el Avtodor Saratov ruso –ya clasificado para la siguiente ronda– supere a domicilio al Reggio Emilia italiano (20.30). Si no se cumplen esas dos premisas, el Casademont quedará apeado a las primeras de cambio del torneo continental.

Si, por el contrario, zaragozanos y rusos sacan adelante sus respectivos compromisos, aún quedará otro elevado obstáculo por sortear: la escuadra aragonesa deberá imponerse al Reggio Emilia, el próximo 17 de noviembre, por más de 10 puntos de ventaja, tras haber claudicado en Italia por 76-67 en el partido de la primera vuelta. "Está muy complicado", admitió el entrenador del Casademont, Jaume Ponsarnau. "Sin embargo –añadió–, tenemos la obligación y el compromiso de competir por la clasificación mientras existan posibilidades".

El conjunto zaragozano se ha inyectado una importante dosis de autoestima, tras haber doblegado el pasado domingo al Real Betis (82-72) en la novena jornada de la Liga Endesa y haberse distanciado, por fin, de las posiciones de descenso a la LEB Oro. Pero sigue lejos de su verdadera dimensión, especialmente en Europa, y por momentos es un bloque indeciso, timorato, previsible, vulnerable, con una irregularidad manifiesta en los dos lados de la pista.

El Casademont inició su participación continental en Rusia, en la pista del Avtodor Saratov, y lo hizo con una actuación deficiente (100-80). Apenas resistió los primeros 20 minutos de la contienda ante un rival mucho más sólido, enérgico, comprometido y estructurado, que además dispuso de numerosos lanzamientos liberados desde el perímetro: convirtió 15 triples, con un 54% de efectividad (15 de 28), retratando con fidelidad las lagunas defensivas de los zaragozanos.

El Casademont también ofreció una mala imagen en Israel, una semana más tarde, en el partido de la segunda jornada; pero al menos fue capaz de adjudicarse la victoria ante el Hapoel Gilboa (90-91) –el rival más accesible del Grupo D–, en un duelo marcado por la productividad de Matt Mobley: el escolta finalizó la contienda con dobles dígitos en anotación (16), asistencias (10) y rebotes (10), y su aportación resultó capital en el agónico triunfo de los aragoneses.

Posteriormente, el Casademont claudicó en Italia, lastrado por su desacierto ofensivo, en el partido que le enfrentó con el Reggio Emilia (76-67). Y también dobló la rodilla en casa el pasado miércoles, ante el Avtodor Saratov (86-92), en el choque que abría la segunda vuelta del torneo y que se resolvió en la prórroga. Los rusos, con el triunfo en Zaragoza, se aseguraron el liderato del Grupo D. El segundo puesto lo ocupa en la actualidad el Reggio Emilia, con dos triunfos de ventaja respecto al Casademont, que es tercero.  

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