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El Casademont Zaragoza, un equipo de altibajos

El equipo aragonés es un conjunto de caras opuestas. En Valencia volvió a alternar momentos de brillantez con importantes desajustes en su juego. 

Dubljevic, del Valencia Basket, lucha por el rebote con Hlinason.
Dubljevic, del Valencia Basket, lucha por el rebote con Hlinason.
ACB PHOTO

El principal hándicap del Casademont atiende a sí mismo, a su propia actitud, a sus continuos altibajos. Se trata de un equipo voluble, volátil, inconstante e imprevisible, con una irregularidad manifiesta en los dos lados de la pista. En el tramo inicial de la competición, el cuadro aragonés alterna momentos de brillantez colectiva con importantes lagunas en su juego, además de exhibir una incapacidad asombrosa para sentenciar a sus adversarios. En este contexto se sitúan la mayoría de sus actuaciones, tanto en la Liga Endesa como en la Champions League, aunque alcanzó su punto culminante en el duelo del pasado sábado en Valencia (93-84).

Fue allí, en la Fuente de San Luis, en uno de los escenarios más imponentes del panorama continental, cuando el equipo zaragozano más evidenció su carácter bipolar, sus dos caras opuestas, hasta dilapidar una ventaja de 21 puntos: completó media hora sobresaliente, en ataque y en defensa, y edificó una sólida renta en el marcador; pero se descompuso después, de manera sorprendente, para acabar encajando un parcial de 31-10 en los diez últimos minutos de la contienda. El resultado fue una nueva derrota en el torneo doméstico (93-84), la cuarta de la temporada, que compromete aún más las opciones de los aragoneses de participar en la Copa del Rey.

"Estábamos jugando muy bien. Mostramos un gran nivel durante casi todo el partido, pero luego nos paramos en el último cuarto. Y si te paras es difícil ganar, especialmente contra un rival de la categoría del Valencia", se lamentó Tryggvi Hlinason, pívot del Casademont Zaragoza, quien volvió a ser el jugador más productivo de los aragoneses: el islandés finalizó el choque con 20 créditos de valoración, fundamentados en 11 puntos y 9 rebotes en 25 minutos de juego. Lo hizo, además, sin fallo alguno en los tiros de campo (5 de 5), y empleándose en defensa con contundencia y tenacidad.

Idéntico discurso ofrece el entrenador del conjunto zaragozano, Diego Ocampo, quien recuerda «el buen nivel mostrado» por el equipo "en los primeros 30 minutos" del duelo, "el mejor de la temporada", donde "el grupo destacó por encima de las individualidades".

Después, ya en el último cuarto, se produjo el desplome. El Casademont fue un bloque vacilante y quebradizo atrás, muy permisivo, con importantes desatenciones (30 puntos encajados), al mismo tiempo que se manejaba en ataque sin ritmo, velocidad ni fluidez (10 puntos anotados).Fueron 10 últimos minutos especialmente perniciosos. "Podemos rasgarnos las vestiduras, lo que no ayuda nada; o, por el contrario, podemos intentar seguir mejorando. Estamos cerca de tener esa continuidad que queremos, y vamos a trabajar para dar ese paso adelante", anuncia Ocampo.

La misma personalidad cambiante había exhibido el Casademont en sus compromisos anteriores, incluso en las victorias. En la Liga Endesa superó al Herbalife Gran Canaria (88-71) gracias a una soberbia segunda mitad, después de haber acumulado dudas y errores en los dos primeros cuartos (perdía 34-43 al descanso); y contra el UCAM Murcia (98-86), los zaragozanos arrollaron a su oponente durante los primeros 20 minutos (53-33), pero cedieron después y permitieron que su rival se situara a sólo cinco puntos en los compases finales.

Más obstáculos tuvo que sortear el pasado miércoles, en su estreno continental, ante un rival menor como el Star Lublin polaco. Los aragoneses ofrecieron concesiones inadmisibles y alcanzaron el tramo final con el partido prácticamente perdido. Sin embargo, acabó ganando (85-86), no sin fortuna, con un certero de DJ Seeley sobre la bocina.

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