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El 'true crime' gana terreno en España

El caso Wanninkhof origina una docuserie como las basadas en los crímenes de la Alcacer o el de la presidenta de la Diputación de León. 

Fotograma de 'Muerte en León', sobre el asesinato de Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación
Fotograma de 'Muerte en León', sobre el asesinato de Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación
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La fascinación por el mal ha convertido al formato 'true crime' en uno de los mejor aceptados por el público. Todas las plataformas plantean, siguiendo las premisas de este modelo, truculentos crímenes por episodios, con recreaciones o testimonios reales para atrapar a la audiencia. Netflix es quizás la que mayor número de títulos atesora, desde la archiconocida 'Making a murderer' hasta las recientes, 'Tiger King o 'Los hijos de Sam'.

"Primero fue el 'true crime' en forma de relato oral y luego las historias de ficción. El 'true crime', como el género 'noir' del que procede y al que prefigura, pone un visor sobre todo lo que nos conforma como sociedad y como seres humanos", explica el criminólogo Vicente Garrido, autor de varios libros sobre el poder de atracción que ejerce la violencia y el asesinato sobre nosotros.

"Sus temas van desde el crimen de Estado ('Chernóbil') hasta las víctimas 'menos muertas' ('Lost girls') del sistema. ¿Cómo no nos van a enganchar?", se pregunta Garrido. "Más bien cabe preguntar lo contrario: ¿a quién no le interesa comprender mejor el mundo en el que vive, y aquellas prácticas que más amenazan su bienestar como ciudadano y como persona?", añade. Crímenes sin resolver (el de Catherine Cesnik en 'The Keepers'), misteriosas desapariciones (la de Johnny Gosch en 'Who Took Johnny'), complots policiales (el perpetrado contra Arnold Jarecki y su hijo Jesse Friedman en 'Capturing the Friedmans') o rituales satánicos ('Paradise Lost') son reclamos de los que tiran estas producciones para captar espectadores.

La industria española se ha apuntado con buen tino a este género, echando mano de crímenes impactantes y célebres que forman parte del acervo popular, como el de las niñas de Alcacer o el de la pequeña Asunta.

"El nivel es bueno, pero hay una desventaja grande que los realizadores españoles han de afrontar en comparación con los de Estados Unidos: el hermetismo tradicional de los operadores jurídicos en España, a pesar de que con el tiempo esta cultura del secreto va a menos. En Norteamérica es mucho más probable que cualquiera relacionado con el caso esté dispuesto a hablar. En España, no", indica Garrido, que destaca entre los mejores productos patrios, 'Muerte en León' y su secuela 'Caso cerrado'. "Sociología política, psicología y criminología van de la mano mientras se enseñan las costuras de la justicia. También está muy bien 'El Palmar de Troya'. Es terrorífica y disecciona lo peor del gregarismo humano", añade.

La primera es un trabajo de HBO sobre el asesinato de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, con un trasfondo que oculta luchas de poder y corrupción política. La segunda, producida por Movistar, gira en torno a la secta que se gestó en una pedanía de Utrera, que tuvo su propio papa y sigue en activo.

Entre los títulos de Netflix más populares en los últimos meses está 'Nevenka', con el que la exconcejala de Ponferrada rompía su silencio veinte años después de denunciar a Ismael Álvarez, alcalde entonces de la localidad, por acoso sexual. La ciudad se volcó en aquel momento con el edil, lo que obligó a la denunciante a salir al extranjero. Esta misma plataforma estrenó otro documental sobre el Caso Wanninkhof, acerca de la desaparición en Mijas de una joven de 18 años, que sería hallada muerta. Acusaron del crimen a la expareja de la madre, Dolores Vázquez, pese a que no existían evidencias de su implicación.

HBO ha anunciado su propia serie sobre este suceso. Contará con el aliciente de incluir declaraciones de la propia Vázquez, que sufrió una brutal presión mediática y estuvo en prisión 17 meses hasta que se revisó la condena y se descubrió al culpable real. Veinte años después, la implicada habla por primera vez para esta producción de Unicorn.

Oferta al alza

Con las productoras españolas en liza para ganar audiencia en este campo, las propuestas aumentan. "Siento debilidad por el tratamiento inteligente y 'mediterráneo' de la docuserie Amanda Knox -acusada de homicidio y absuelta en dos ocasiones- porque retrata a la perfección la cultura popular y su relación con la Policía y la justicia. Me gusta el uso sabio del 'thriller' de 'El gafe' y la primera temporada de 'Making a murderer', por su capacidad de retratar un ecosistema podrido". Estos títulos que cita Garrido son dos de los ejemplos de 'true crime' más celebrados. En ambos, la emisión de las series provocó que se reabriesen los casos en que se basaban.

El criminólogo escoge también 'Ted Bundy: enamorada de un asesino' -sobre la relación de años con su novia de Bundy, un criminal que confesó 30 asesinatos de mujeres estadounidenses-, y obras de ficción basadas en casos reales como 'Mindhunter', 'Creedme', 'La matanza de Waco' o 'Chernóbil'. En este apartado, una de la más destacables es 'La serpiente', que narra varios ataques a turistas occidentales que viajaban al sudeste asiático en los años 70.

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