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La serie ‘Chernobyl’ en la vida real: así se vivió la catástrofe nuclear en Aragón

Pese al impacto mediático, solo hubo 200 personas en la manifestación antinuclear de Zaragoza en 1986. El desastre de la central, que narra el director y escritor Craig Mazin en HBO, aumentó, sin embargo, el rechazo de la sociedad aragonesa a esta energía, por la inseguridad de sus instalaciones y de sus residuos.

Concentración antinuclear en junio de 1986 en Zaragoza, donde apenas hubo público.
Concentración antinuclear en junio de 1986 en Zaragoza, donde apenas hubo público.
Archivo Heraldo

La serie de HBO ‘Chernobyl’, que cuenta en cinco episodios la catástrofe nuclear que tuvo lugar en abril de 1986 en Ucrania, se ha convertido en el fenómeno de la temporada y despertado el interés por revisitar un episodio de la historia en el que a punto estuvo de destruirse la vida en buena parte de Europa. Los tours que permiten a los turistas visitar Pripyat, la ciudad donde estaba ubicada la central, están este verano al completo.  Tal es la masificación que el escritor y productor de la serie, Craig Mazin, incluso ha pedido en un tuit a los turistas que se respeten el dolor de las víctimas, tras publicarse fotos de personas semidesnudas o con actitud obscena en la zona. Además, se preparan más documentales sobre Chernóbil, uno de ellos producido por el Gobierno ruso, que promete incluir vínculos entre el desastre y la CIA.

Una tragedia que en 1986 se vivía en Aragón desde una distancia prudente pero que trajo cuatro consecuencias importantes. La primera, el cambio de paradigma en los grupos ecologistas, que vieron la escasa repercusión que sus llamamientos tenían en la sociedad aragonesa. La segunda, la creación en Aragón de institutos de seguridad nuclear como el Laboratorio de Bajas Actividades, todavía en activo. La tercera fue que se hizo más evidente el rechazo de la sociedad aragonesa a la construcción de centrales nucleares (incluso se proyectaban varias en Aragón). La cuarta, la llegada a Aragón desde 1996 de niños procedentes de Chernóbil.

Algunas de las noticias que se publicaron en HERALDO sobre las consecuencias de la tragedia
Algunas de las noticias que se publicaron en HERALDO sobre las consecuencias de la tragedia
Archivo Heraldo

Que la sociedad aragonesa no respondía a las llamadas ecologistas era evidente. Apenas 200 personas acudieron a la concentración del 3 de junio del 86, convocados por la Asamblea de Ecologistas de Zaragoza en Cesáreo Alierta. A partir de entonces, la comunicación fue uno de los puntos fuertes de los colectivos, con campañas planeadas y temas de largo alcance: montañas, animalismo, contaminación...

Eso sí, la tragedia trajo consigo un rechazo de la población a la energía nuclear, que ya había empezado a principios de los 80 y cristalizó a mediados de los 90, con los problemas de la central de Garoña (Burgos), que cogía agua del Ebro y que sufrió en 1991 una parada no programada, y de Zorita (Guadalajara), que en 1994 presentaba grietas. El miedo a otro Chernóbil y el problema de los residuos paralizaron los programas atómicos en España. Y se invirtió en investigación: la DGA abrió en 1994 un laboratorio de control de la radioactividad ambiental. Su modelo era el instituto sueco que en 1986 detectó la radiación procedente de Chernóbil y puso en alerta a la sociedad occidental.

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