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Blog - El buen jardinero

por David Navarro

Curiosidades de la botánica

¿Por qué hay tan pocas flores azules?

Es el color más difícil en la naturaleza y la planta utiliza toda una serie de trucos químicos para conseguir esa tonalidad. ¿El objetivo? Quizá lograr que los polinizadores las vean a larga distancia

Flores azules
Achioria, típica del campo aragonés.
Fredrick Lähn

De qué color son las flores? Puede parecer que la gama es amplia, pero lo cierto es que el abanico es limitado y solo con hibridaciones y trucos ha conseguido el ser humano ampliar el espectro. Por lo general, las flores son blancas, rojas, rosas... ¿Y azules? En junio y julio se puede disfrutar de la floración azul del plumbago, de la achicoria, el agapantos o las campanillas. "Pero el azul es un color muy raro en la naturaleza", dice el botánico David Lee en su libro ‘La paleta natural. La ciencia del color de las plantas’. "Menos del 10% de las más de 280.000 especies de flores producen de manera natural el color azul".

Y debe remarcarse lo de «natural», porque muchas tonalidades que se se pueden adquirir hoy en día son híbridos a los que se ha añadido en laboratorio ese color, como es el caso de las orquídeas. Además, ya se han podido crear flores genéticamente modificadas para que produzcan un azul intenso, lo que abre la puerta a que crisantemos o rosas luzcan esta tonalidad. ¿Cómo lo han conseguido? El Centro de Investigación en Agricultura y Alimentación de Japón usó genes de la flor del guisante y de la campanilla y lo insertó en el del crisantemo. Es lo que se denomina ‘copigmentación’ y que podría llevar a que cualquier flor pueda ser azul en un futuro.

Fabricar un color

Si pudiésemos montarnos en una máquina del tiempo y viajar a hace 600 millones de años, nos encontraríamos un mundo verde, sin ningún color. Las plantas no necesitaron de flores en un principio: se reproducían de otra manera y no existían los órganos sexuales como hoy los conocemos. Las flores surgieron cuando, a la vez, proliferaron los insectos. Y la evolución hizo que las unas dependieran de los otros: en la que quizá sea la simbiosis más exitosa de la historia, las flores regalan el alimento al polinizador y, a cambio, se aseguran de que el insecto lleve sus células sexuales masculinas (polen) a otra flor vecina y se pueda así concebir una semilla.

A lo largo de millones de años, las flores han desarrollado todo tipo de mecanismos para atrapar a los polinizadores: el color de los pétalos, la creación de sépalos hiperdesarrollados para competir con flores vecinas, el perfume, la creación de flores que se asemejan a otro insecto para atraer al polinizador que quiere aparearse, flores que huelen a cadáver y cuyo aroma atrae a carroñeros que se encargarán de desperdigar el polen... La lista es larga y, como se ve, muy eficaz.

Pero en esas estrategias de desarrollo de flores llamativas no suele abundar el azul. «No existe la pigmentación azul en las plantas, por lo que los vegetales no tienen una manera directa de fabricarlo», asegura Lee. "El azul es aún más raro en las hojas y solo un puñado de plantas tropicales tiene hojas de ese color".

Para fabricar flores azules, la planta tiene que echar mano de trucos a través de unos pigmentos llamados antocianinas. Las plantas utilizan la antocianina roja. "Tras tomarla, la modifican y crean el color azul con distintos procesos, por ejemplo a través de distintas modificaciones del cambio del PH, de la mezcla entre pigmentos, moléculas e iones", dice Lee. De hecho, el centro japonés que ha conseguido crear nuevas flores azules de plantas que no tienen ese pigmento lo ha hecho gracias a esas antocianinas.

Por pura supervivencia

Una vez la planta ha conseguido la mezcla que busca, la flor se abrirá y, cuando la luz refleje sobre ella, el color será de un llamativo azul, como se puede ver en plantas como la achicoria, el plumbago, el agapanto, las campanillas o las hortensias. De hecho, a los que tengan una hortensia en su casa les habrá sonado lo del PH: para que de la hortensia sigan brotando flores azules será necesario que el suelo tenga la acidez adecuada y la planta pueda realizar el proceso químico. Por eso se venden en tiendas y viveros ‘azuladores’ de hortensias, que modifican el PH del suelo para que tenga la composición que la planta necesita.

La razón por la que determinadas plantas crean el color azu no se sabe, pero se cree que se debe a la necesidad de atraer a los polinizadores. Insectos y pájaros pueden detectar el color azul desde una amplia distancia y se dirigirán a él atraídos por la tonalidad.

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