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Blog - El buen jardinero

por David Navarro

El buen jardinero

Trepadoras en flor

Ya es hora de elegir las plantas que cubrirán las paredes del jardín o la terraza. Algunas pueden añadir una nota de color si sabemos elegirlas. Aquí van unas pistas.

En vez de destacar en verano lo bonito que es contar con trepadoras floridas, creemos que es más práctico hacerlo ahora, cuando ha llegado el momento de elegirlas y plantarlas. Algunas se compran en vivero, pero otras pueden conseguirse mediante semillas o esquejes. Y son fáciles de cultivar. Eso sí, lo primero que hemos de tener en cuenta es el lugar donde queremos que prosperen: las trepadoras floridas necesitan un rincón soleado y protegido del viento. Las paredes orientadas al sur o al este serán las más adecuadas.

En un clima muy seco y caluroso se pueden tener preciosas trepadoras. Por ejemplo, la madreselva, que regala dos floraciones al año y que, además, cubre muros y pérgolas ya sea en tierra o maceta. Es muy fácil de cultivar, solo necesita agua suficiente y mucho sol. Es necesario guiarla (en su estado natural aprovecha otras plantas y arbustos para crecer, apoyándose en ellos), por lo que lo mejor es contar con una celosía o una pérgola. No suele sufrir el ataque de las plagas.

Parecido es el jazmín, de perfume muy intenso. Es de hoja caduca, por lo que habrá que aceptar que en invierno no cubrirá de verde los espacios. El jazmín es fácil de multiplicar por esqueje o por acodo, por lo que solo hay que pedir una rama a un vecino para plantarlo en casa. Existe una planta similar, el llamado ‘falso jazmín’ (‘Trachelospermum jasminoides’) cuya flor y aroma es muy parecido y que tiene la ventaja de ser perenne.

Otra que aguanta muy bien el calor y el solo es la campsis, con sus enormes flores acampanadas. Prospera mejor en tierra que en maceta. Más problemas da (para nuestro pesar) la buganvilla. Es una gozada de planta, muy agradecida y colorida. Pero tiene la desventaja de que no soporta las heladas, ni siquiera las débiles, por lo que puede morir si no se la protege en invierno.

Y para los que tengan poco espacio siempre les queda el consuelo de la campanilla. Sale de semilla, es muy fácil de cultivar y tras la flor se pueden replantar sus semillas para el año que viene.

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