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Vivienda

Las mil y una historias detrás de esta promoción en el corazón de Zaragoza

El edificio del antiguo e histórico Café Niké alberga ahora 32 viviendas de obra nueva a punto de ser entregadas. Su construcción, muy laboriosa, ha tardado cinco años.

El edificio del antiguo Café Niké, todavía con una valla que limita el acceso a su interior.
El edificio del antiguo Café Niké, todavía con una valla que limita el acceso a su interior.
Marcos Cebrián

Los más nostálgicos todavía recorren el corazón de Zaragoza en busca de un café con tanta historia como el de Niké. Este fue punto de reunión de escritores, pintores, humoristas y publicistas laureados entre los años 40 y 70, cuando finalmente cerró. El edificio de la emblemática cafetería estuvo sometido a décadas de desidia hasta que una promoción inmobiliaria le prometía una nueva vida en torno al 2019. No ha sido hasta hace muy poco que la construcción de los 32 pisos al fin ha terminado, tras una laboriosa intervención que ha sufrido un poco de todo y que guardará para siempre un recuerdo de sus vivencias.

Hasta hace escasos meses la calle Cinco de Marzo mostraba una imagen que ya se había hecho costumbre durante los últimos años: con vallas, ir y venir de obreros y una grúa gigante que se alzaba sobre el cielo. Ya no sorprendía ver los andamios sobre la fachada del inmueble del Café Niké (número 10) y los viandantes se cuestionaban cuándo terminarían las obras. No fue hasta noviembre del año pasado cuando al fin finalizaron los trabajos y la promotora, A2O Gestión, está a la espera desde entonces a que Endesa active la luz para poder entregar los pisos. De hecho, los compradores han mostrado su malestar ya que, con la obra finalizada, resulta "frustrante" no poder acceder a las viviendas que han pagado, pero no pueden recibir las llaves hasta que la compañía de electricidad dé de alta la luz.

Burocracia aparte, la historia de este emblemático edificio no deja indiferente a nadie. Tras los andamios que reinaban en su fachada se escondía de todo: murallas y pozos de la época romana, monedas de hace muchos siglos, restos arqueológicos... Una multitud de hallazgos que hicieron que la construcción se demorase mucho más de lo previsto. La licencia de obras la obtuvieron en 2019 y casi cinco años después han finalizado, pandemia mediante, con el trabajo de mantener y restaurar la fachada y de conservar la esencia que entrañaba este edificio de, aproximadamente, casi 200 años de vida.

Los promotores ya esperaban encontrar restos arqueológicos, como ocurre en el 99% de las obras que se acometen en solares cercanos al Casco Histórico de Zaragoza. "De lo más complejo fue instalar la grúa, derribar el interior, conservando la fachada y, sobre todo, la excavación arqueológica, porque demoraron mucho los tiempos de la construcción", comenta el arquitecto Javier Álvarez, encargado del proyecto Residencial Cinco de Marzo. El difícil proceso ha quedado reflejado en el zaguán del inmueble, donde se muestran fotografías del proceso para modernizar este histórico espacio.

Tal ha sido el trabajo de recuperación que la promotora colocará una placa en memoria del Café Niké. "En el Niké se encontraba la OPI (Oficina Poética Internacional), maravillosa donde caben todas las fantasías del mundo, tal y como la denominó y dio a conocer Miguel Labordeta", rezará la lámina. Allí se reunían ilustres como José Antonio Labordeta, Benedicto Lorenzo de Blancas, Emilio Alfaro, Rosendo Tello... Fue clausurado en 1969 y después se ubicaron otros negocios como Tapicerías Arba o la cervecería Los Navarros. 

Álvarez explica que la propuesta de intervención para construir viviendas en este emplazamiento fue "compleja", ya que, al ser entorno de Bien Interés Cultural (BIC), debía pasar por las manos de la DGA, además del Ayuntamiento. "Al tener protección ambiental, nos pedían mantener la fachada. Fue muy complicado colocar el arriostramiento (la sujeción) en una calle tan estrecha como Cinco de Marzo es imposible, por lo que lo pusimos por dentro", especifica. Por fuera, tan solo eran visibles los andamios. Este método obligaba a colocar las sujeciones a la vez que se derribaban, manualmente, los pisos existentes, por lo que complicaba la obra.

Una imagen de algunos de los hallazgos arqueológicos de la promoción de la calle Cinco de Marzo.
Una imagen de algunos de los hallazgos arqueológicos de la promoción de la calle Cinco de Marzo.
Javier Álvarez

Hasta 100 monedas de siglos pasados

La parte trasera del edificio escondía una nave de una planta que daba a los jardines del Palacio de los Condes de Sástago. También fue derribada y, entonces, comenzaron las tediosas excavaciones en las que se encontraron los restos arqueológicos. Según figura en el artículo 'Las monedas de la excavación de la calle Cinco de Marzo nº 10: una muestra de la circulación de la época altoimperial y taifal', de Óscar Caldés, Eva Giménez y Rafael Laborda, se identificó parte de un suburbio de la Caesar Augusta romana (ss. I-III), fuera de las murallas, así como otro arrabal de Saraqustais-lámico superpuesto (ss. XI-XII). Asimismo, se recuperaron más de 100 monedas. "Los trabajos en el solar 10 de la calle Cinco de Marzo han permitido documentar y excavar uno de los mayores conjuntos de época altoimperial y taifal de la ciudad extramuros", aseguran los arqueólogos. El proceso de hallazgo y clasificación, que se estimaba que durase unos tres meses, terminó prolongándose por un año y medio.

Mantener la fachada también tuvo sus exigencias. Por ejemplo, como cada habitación debe tener ventanas, debían aprovechar los huecos que dejaba la construcción existente. Incluso hay diferencias de altura entre las plantas, ya que las viviendas de la primera eran más grandes al ser para la nobleza que residía allí hace muchos años. 

La enorme grúa, un quebradero de cabeza

De lo más costoso fue la instalación de la grúa y el trabajar en una calle tan estrecha como la de Cinco de Marzo, donde no cabía ni un camión. A modo de curiosidad, el enorme aparato (que tenía una pluma de unos 50 metros) tuvo que instalarse un día festivo, un 15 de agosto, de madrugada, para evitar cortar la calle e importunar a los vecinos. Para su desmontaje sí que se impidió el paso durante unas horas. Mientras, para retirar la tierra se utilizaba maquinaria pequeña: unos 'dumpers' de tamaño reducido que sacaban los restos a través de una cinta transportadora.

Desmontaje de una grúa en la calle de 5 de marzo de Zaragoza.
Desmontaje de una grúa en la calle de 5 de marzo de Zaragoza.
Guillermo Mestre

A pesar de todos los pequeños baches (hay que tener en cuenta que la covid paralizó al mundo justo después de que la empresa obtuviera la licencia), tanto la promotora como el arquitecto se muestran "muy satisfechos" con el resultado final. La fachada se ha limpiado y restaurado para que fuese igual que la existente y, en su acceso, se han reconstruido parte de las escaleras de bóveda que daban la entrada a los pisos. Los de obra nueva tienen una superficie de entre 50 y 70 metros cuadrados, aunque los áticos disfrutan de más tamaño, y se anunciaron por precios que rondaban los 235.000 y los 565.000 euros. La urbanización cuenta con piscina en la parte trasera, en una ubicación de lo más privilegiada. No quedan viviendas a la venta. 

Con la entrada de los nuevos vecinos a la zona se completará esta promoción que trata de darle una nueva vida a un edificio histórico, que mantendrá en el recuerdo todas sus experiencias. A escasos metros, en la calle de Azoque, G3 Gestión también trabaja para recuperar otro inueble que data del siglo XIX, manteniendo su fachada protegida y construyendo otra promoción de 18 viviendas de diferentes tipologías.

Así será la fachada del edificio de la calle de Azoque 60, rehabilitada pero mantenida.
Así será la fachada del edificio de la calle de Azoque 60, rehabilitada pero mantenida.
G3 Gestión
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