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La jueza procesa por tentativa de homicidio al joven de Zaragoza que acuchilló a su madre

La mujer perdió dos litros de sangre pero salvó la vida gracias al torniquete que le hizo un enfermero de la Policía con el que se cruzó en la calle.

El enfermero de la Policía Nacional de Zaragoza, Rodolfo Serrablo, con Nupián esta jueves en la calle Biescas.
El enfermero de la Policía Nacional de Zaragoza y la víctima, días después del acuchillamiento, frente al edificio donde ocurrieron los hechos. .
Guillermo Mestre

La titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Zaragoza acaba de dar por finalizada la investigación del apuñalamiento que se produjo el pasado 23 de octubre en un piso de la calle Biescas de Torrero, donde Antonio Visien G. B., de 35 años, estuvo a punto de acabar con la vida de su madre, de 56

Una vez practicadas todas las pruebas, la magistrada ha llegado a la conclusión de que la verdadera intención del encausado no era lesionar a su progenitora, sino matarla a cuchilladas. De ahí que ayer decidiera procesarlo por tentativa de homicidio.

Según la instructora de las diligencias, si el encausado no llegó a lograr su propósito fue por dos razones. La primera, la intervención de su abuela, que se encontraba también en la vivienda y se interpuso entre su nieto y su hija al ver que el primero lanzaba un navajazo directo al cuello de la mujer. Al final, el agresor hirió a su madre en el muslo izquierdo, causándole una herida de cinco centímetros de profundidad que empezó a sangrar de forma alarmante.

Según el auto de procesamiento, «el investigado pretendió continuar agrediendo a su madre con el arma blanca que llevaba consigo, pero su abuela volvió a evitarlo». La acuchillada aprovechó para escapar del piso y bajar a la calle con el objetivo de pedir ayuda. Recorrió alrededor de cien metros antes de toparse con alguien, lo que hizo que perdiera hasta dos litros de sangre. Pero el destino quiso que ese alguien fuera el enfermero de la Jefatura Superior de Policía de Aragón.

El sanitario no se lo pensó dos veces y en un acto reflejo sacó el kit de emergencia que acostumbra a llevar en una bandolera y le practicó un torniquete. Gracias a ello y a la rápida llegada de las ambulancia del 061 y de los Bomberos de Zaragoza, la agredida logró salvar la vida.

Seguirá en prisión provisional

La Policía Nacional localizó después al agresor en el domicilio donde ocurrieron los hechos, propiedad de la abuela, pero donde llevaban también un tiempo viviendo el joven y su madre. Dada la gravedad del delito y el riesgo de reincidencia, la Fiscalía pidió prisión provisional para Antonio Visien G. B., que terminó en una celda del centro penitenciario de Zuera. Desde allí compareció ayer ante la jueza por videoconferencia para practicar la declaración indagatoria ante su abogada, Carmen Sánchez Herrero. La magistrada le preguntó si estaba de acuerdo con los hechos que se le imputan y el encausado se limitó a decir que no.

«No habiendo variado las circunstancias que determinaron en su momento la adopción de medidas cautelares procede ratificar las mismas, en concreto, la prisión provisional y la prohibición de aproximación y comunicación con su madre y su abuela materna durante la tramitación de la causa», señala la titular del Juzgado de Instrucción número 6 en su escrito.

Como informó entonces HERALDO, la acalorada discusión que mantuvieron madre e hijo se produjo porque la una le reprochó al otro que no haga nada. Así lo confirma ahora la jueza al decir que la víctima recriminó a su agresor «estar siempre desocupado y sin desempeñar trabajo alguno». Al parecer, en esa discusión también se habló de un vehículo que el investigado quería reparar y para lo que necesita que le dieran dinero.

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