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artesanía

La artesana zaragozana que convierte el papel maché en personajes en miniatura

Teresa Pamplona conoció esta técnica a través de un libro y lo que en un primer momento fue su hobby, más tarde se convirtió en su profesión.

Teresa Pamplona trabajando en su taller.
Teresa Pamplona trabajando en su taller.
Teresa Papel Maché

De un libro a su profesión. Así llegó el papel maché a la vida de Teresa Pamplona que se ha convertido en su día a día. Esta artesana zaragozana, que irradia creatividad, transforma el papel de periódico en figuras en miniatura pero inspiradas en personas reales. “Conocí esta técnica a través de un libro que casualmente llegó a mis manos. Durante muchos años fue mi hobby, pero después se convirtió en mi profesión”.

Rosalía, Bunbury, Astérix y Obélix, Eduardo Manostijeras o Mary Poppins. Estas son algunas de las últimas recreaciones de Pamplona, que, aunque no se le resiste ningún encargo ni ninguna personalidad, ella si pudiese pasaría las horas creando piezas imaginadas. “En estos momentos, me estoy inspirando en el estilo de los años 20 para crear una nueva pieza. Me encanta pensar cómo hacerla, dejar volar mi imaginación y ver el resultado”, cuenta la misma. “De hecho, la pandemia de la covid-19, aunque nos ha dejado sin muchas ferias, que son donde principalmente vendía mis piezas, me ha regalado tiempo para crear”.

“He podido hacer piezas únicas y dejar de centrarme en aquellas que yo pensaba que llamaban más la atención y se venderían mejor, como las de futbolistas o cantantes”, explica. “Pero realmente estaba equivocada. Al volver a las ferias, aunque las de famosos siguen teniendo mucho éxito, también lo tienen aquellas que salen de mi imaginación”.

“Además, me cuesta mucho repetir. Con lo que mejor me lo paso es creando un muñeco nuevo”, asegura esta zaragozana, que acaba de vender una de las últimas piezas. “Es una catrina que llevaba un vestido con flores y ahora mismo te diría que es una de las piezas de las que guardo un mayor cariño. Pero realmente me he dado cuenta que eso siempre me pasa con las últimas que hago”.

Enfrentarse al sentimiento de desprenderse de uno de estos muñecos es una labor que ha tenido que entrenar a lo largo de los años. “Al principio sentía que eran mis hijos y me costó muchísimo acostumbrarme a venderlos”, reconoce Pamplona. Y es que aunque repite algunas de las más requeridas, realmente, todas son únicas. “Los hago sin moldes, entonces todos quedan diferentes”, indica. “Utilizo papel de periódico, cartón pluma, cartulina y engrudo, una pasta que hago yo misma con harina y agua, para lograr que se quede duro. Es muy sencilla de hacer, como una bechamel, la pones al fuego y espesa”.

Sin embargo, la creación es laboriosa, ya que no se puede hacer en un solo día. “Primero haces diferentes partes del cuerpo y hasta el día siguiente no las puedes tocar. Debes dejar que se sequen para poder unirlas y entonces empezar a elaborar la vestimenta”, detalla Pamplona. “La realidad es que al mojar el papel de periódico puedes darle la forma que quieras y una vez se seca se queda ahí fijo. Aun así le pongo cola blanca para darle más cuerpo y luego ya empiezo a pintarlo”.

En total, 15 días. “Ese el tiempo mínimo que doy cuando recibo un encargo”, señala Teresa Pamplona, que acepta encargos de todo tipo, incluso de plantas o bolas de Navidad. “Sobre todo para bodas y cumpleaños a la gente les parece un detalle muy bonito y personal”. Y es que la labor de esta artesana, que vende sus piezas desde 15 euros, es muy valorada, como ella misma reconoce: “A mí me encanta mi trabajo y ver la respuesta de los demás me hace sentirme muy satisfecha”.

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