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sucesos

Los okupas atrincherados en un tejado de Pignatelli se enfrentan a 24 años de cárcel

La Audiencia de Zaragoza los juzga este miércoles por apuñalar a un vecino y lanzar después tejas, palos y hasta un gato hidráulico a la Policía.

Detenidos tres okupas en Zaragoza tras lanzar cuchillos y tejas a la calle en un tejado de Pignatelli.
Detenidos tres okupas en Zaragoza tras lanzar cuchillos y tejas a la calle en un tejado de Pignatelli.
José Miguel Marco

Las más de dos horas que dos okupas permanecieron encaramados al tejado del número 67 de la calle de Pignatelli lanzando todo tipo de objetos a la Policía podrían costarles hasta diez años de prisión. Porque esa es la pena que la Fiscalía pedirá hoy para Mohamed M. y Nedjadi K., a los que no solo les acusa de los graves desórdenes públicos sino también del apuñalamiento previo de un vecino. El tercer acusado es otro joven que residía en el mismo bloque y para el que ministerio público solicita una condena de cuatro años por atacar con un destornillador a uno de los agentes que participaban en el operativo.

Los hechos que sentarán a estos tres magrebíes en el banquillo de la Audiencia Provincial se registraron el pasado 29 de noviembre en pleno corazón de la capital aragonesa. Todo comenzó sobre las 9, cuando Mohamed M., Nedkadi K. y un tercer individuo que nunca pudo ser identificado intentaron agredir a una mujer en plena vía pública. El hombre que la acompañaba se interpuso para evitarlo y acabó herido por arma blanca, ya que los acusados portaban un cuchillo de grandes dimensiones y un cúter.

La espiral de violencia que se había desatado en la zona de Pignatelli mantenía en alerta a la Policía Nacional, que no tardó en reaccionar y enviar varias patrullas al lugar de los hechos. Sin embargo, los agresores se refugiaron en la vivienda de la segunda planta del número 67 donde residían como ‘okupas’. Y cuando los agentes les pidieron que bajaran para aclarar lo ocurrido, se asomaron al balcón y les respondieron con una lluvia de objetos: piedras, palos, una navaja y hasta un gato hidráulico.

La violenta reacción de los delincuentes obligó a pedir refuerzos y a movilizar no solo a los antidisturbios sino también a los Grupos Operativos Especiales (Goes) de la Jefatura Superior de Aragón. Al verlos llegar, los dos acusados decidieron encaramarse a la cubierta del inmueble, donde empezaron a arrancar tejas para lanzarlas a la calle. Los jóvenes parecían bebidos o afectados por algún tipo de drogas, porque estuvieron moviéndose por los tejados de los edificios contiguos con absoluta despreocupación, llegando a desnudarse para mofarse de la Policía.

Los delincuentes estaban provocando situaciones de auténtico peligro, por lo que se decidió acceder al edificio. El fuerte olor a gas hizo pensar a los agentes que habían dejado abierta alguna toma con intención de provocar una explosión. Como medida preventiva, se paralizó la intervención y se llamó a los Bomberos. Cuando descartaron la fuga, la Policía volvió a entrar en el inmueble, encontrando a los dos jóvenes del tejado escondidos en un piso. Uno de ellos intentó atacar con un cuchillo de cocina a un funcionario, pero fue reducido por otro. El tercer acusado fue arrestado cuando salió de otra vivienda y atacó a otro agente en la escalera.

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