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Los okupas que se encaramaron a un tejado en Pignatelli, a prisión por intentar matar antes a un joven

La Policía atribuye a los tres detenidos un apuñalamiento registrado el domingo en Pignatelli, así como delitos de desórdenes públicos, atentado y amenazas.

Los servicios municipales se emplearon a fondo para limpiar la calle de Pignatelli, llena de tejas y otros objetos lanzados por los detenidos.
Los servicios municipales se emplearon a fondo para limpiar la calle de Pignatelli, llena de tejas y otros objetos lanzados por los detenidos.
José Miguel Marco

Los tres okupas detenidos el pasado domingo tras montar su particular ‘fiesta’ encaramados al tejado del número 67 de la calle de Pignatelli ingresaron anoche en prisión. Así lo decretó el titular del Juzgado de Instrucción número 9 de Zaragoza tras conocer la larga lista de delitos que les atribuye la Policía Nacional. Sobre todo, tras ser informado de que antes de provocar los desórdenes públicos que obligaron a movilizar al Grupo Operativo de Seguridad (Goes), estos tres jóvenes habían apuñalado e intentado acabar con la vida de una persona.

Según ha podido saber HERALDO, la víctima fue un hombre que trató de defender a su cuñada cuando dos de los detenidos la increparon blandiendo un machete. Al cubrirla con su antebrazo izquierdo, sufrió un corte por el que tuvo que ser atendido en el hospital Miguel Servet. Además de la tentativa de homicidio, a los tres okupas, que responden a las iniciales K. N., I. M. y M. M., se les imputan delito de desórdenes públicos, atentado a agente de la autoridad y amenazas.

El atestado que ayer se entregó al juez explica que fue la propia acompañante de la víctima quien, sobre las 9.00, avisó a la sala del 091 y contó dónde se habían refugiado los agresores. Hasta allí se desplazaron varias patrullas de la Policía, que trataron de hablar desde la calle con dos de los okupas, siendo uno de ellos identificado por la mujer como el autor de las lesiones. Según el informe policial, fue entonces cuando estos jóvenes comenzaron a lanzar desde los balcones objetos contundentes como un gato mecánico, una navaja abierta, un palo de madera afilado y un trozo de teja, lo que obligó a los funcionarios a refugiarse en el portal.

Escondidos en dos viviendas

Los agentes subieron hasta el segundo piso y notaron un fuerte olor que provenía del interior de una vivienda con la puerta abierta, por lo que avisaron a los Bomberos, que luego desecharon la posibilidad de un escape de gas. Fue en ese lapso cuando dos de los okupas –visiblemente afectados por el alcohol y las drogas– accedieron a la azotea, desde donde continuaron lanzando tejas y toda suerte de objetos a la calle. La situación se había tornado tan peligrosa, que los agentes decidieron pedir refuerzos.

Cuando llegaron los GOES, equipados con cascos, escudos y chalecos de protección, los okupas ya habían abandonado la cubierta del inmueble, por lo que, adoptando las máximas precauciones, iniciaron una batida piso por piso. Así fue como localizaron en el primero derecha a I. M., quien arremetió contra ellos usando un destornillador. Según el atestado al que ha tenido acceso este diario, el joven utilizó la herramienta para golpear hasta en tres ocasiones el escudo de uno de los funcionarios. Finalmente, fue reducido y detenido.

Poco después, los Goes localizaban en una habitación del segundo izquierda a M. M. y K. N., uno estaba sobre una cama haciéndose el dormido, pero el otro atacó a los policías con un cuchillo de cocina de grandes dimensiones y manchado de sangre. Los dos fueron arrestados. Los arrestados negaron este martes los hechos, pero no evitaron que la Fiscalía solicitara su ingreso provisional en prisión.

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