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Un millar de solares vacíos urbanos de Zaragoza, a la espera de solución

El Ayuntamiento invierte 400.000 euros en adecuar solares municipales y los vecinos urgen nuevos usos. Algunos solo acumulan basura y maleza, pero otros consiguen paliar las deficiencias de la zona.

Parte del solar entre Arquitecto LaFiguera y Palencia donde la DGA prevé construir miniapartamentos.
Parte del solar entre Arquitecto LaFiguera y Palencia donde la DGA prevé construir miniapartamentos.
Francisco Jiménez

Abiertos, vallados, limpios o hasta arriba de basura y suciedad; grandes, pequeños y medianos. También útiles o abandonados. La capital aragonesa cuenta entre sus calles más de un millar de solares vacíos, una amplia cifra que da para prolíficas enumeraciones. Los hay en todos los barrios y de diferentes características y propietarios pero, mientras que algunos han logrado ser útiles hasta que llegue un proyecto de urbanización, hay muchos que siguen siendo solo deslucidas cicatrices de ciudad sin nada más que tierra y malas hierbas.

Los datos del inventario de solares del Ayuntamiento de Zaragoza, pese a no estar actualizado, apuntan a que hay alrededor de 3.132 en todo el término municipal, aunque el número se reduce de forma considerable al excluir los polígonos industriales y los distritos en expansión. El gobierno PP-Cs no aporta nueva información, pero la última a la que tuvo acceso este periódico hablaba de que en 2016 había 3.183 solares y 1.100 si se tiene en cuenta solo los de la ciudad consolidada.

Los barrios más envejecidos acumulan un buen número de ellos, como el Arrabal y el barrio Jesús, que según la web municipal suman más de un centenar. O el Casco Histórico, Oliver y Valdefierro. En el otro extremo se sitúan Delicias, Actur o el distrito Centro, donde apenas quedan un puñado de parcelas libres. Muchos o pocos, siempre hay alguno que es como la eterna espina del barrio, ese que unas y otras generaciones han visto vacío durante décadas mientras el resto de la ciudad seguía su continua evolución.

Pero las molestias llegan cuando lo que se hace endémico no es solo la falta de una edificación, sino que la basura, los escombros, la maleza y hasta la insalubridad que empeoran el día a día de los vecinos, obligados a sufrir de forma habitual la desagradable estampa. Para que esto no suceda, el Consistorio se afana en limpiar y adecuar, poco a poco, aquellos solares que son de su propiedad, pero hay muchos otros de titularidad privada en los que solo interviene de forma subsidiaria cuando la situación ya se hace insostenible y tras advertir sin éxito al dueño de que debe actuar.

Un longevo solar en la calle de Terranova
Un longevo solar en la calle de Terranova
FRANCISCO JIMENEZ

También los hay que son propiedad de otras administraciones, como aquel junto al puente de Santiago –entre Palencia y Arquitecto LaFiguera– en el que el Gobierno de Aragón planea construir miniapartamentos de alquiler o el que el Ministerio del Interior posee al lado de la antigua cárcel de Torrero. Este es, en cuanto a tamaño, uno de los que más destacan los vecinos del barrio, aunque explican que también hay otros especialmente longevos, como el que está en la calle de Terranova, un gran patio lleno de vegetación y escombros que se ha convertido en una "reivindicación histórica".

En el Arrabal, citan numerosos solares diseminados por su casco antiguo, entre la plaza de San Gregorio y la calle Palencia, pasando por Horno o Manuel Lacruz, y lamentan que muchos tienen problemas de suciedad, basuras y ratas. Allí apuestan por habilitar aparcamientos mientras llega una solución definitiva, y no se olvidan de la estación del Norte, que piden que se convierta "en el gran espacio de equipamientos públicos de la margen izquierda".

En San José, hablan de tres importantes parcelas en la orilla del Canal –una de ellas, de la antigua fábrica de Alumalsa– como una "gran cicatriz" en malas condiciones donde incluso se han llegado a levantar algunas chabolas. Desde su asociación de vecinos piden que se construya vivienda municipal en régimen de alquiler. Por citar algunos, de un lado a otro de la ciudad también suscitan quejas en La Almozara solares de la calles de Ainzón y Amsterdam o en Santa Isabel los de Rey Corral, 16 de Julio y Sauce. Mientras, otras zonas son "bastante más densas" y apenas tienen problemas de este tipo. En Las Fuentes, su solar más grande, entre Doctor Iranzo e Higuera, está bien aprovechado en forma de aparcamiento.

Un solar-barrizal en Terrazas de Cuéllar
Un solar-barrizal en Terrazas de Cuéllar
FRANCISCO JIMENEZ

Actuaciones municipales

Para este año, el presupuesto municipal contempla una partida de 400.000 euros para la adecuación de solares de diversos usos. Según explican desde el área de Urbanismo, bajo este apartado se trabaja en dos direcciones: para eliminar los problemas de suciedad y hierbas, que en época de calor también traen consigo riesgo de incendios, y para habilitar los terrenos como espacio público.

"Si hay alguna queja por un solar sucio y es municipal se limpia, se desbroza y se vuelve a vallar el perímetro en el caso de que sea necesario", resumen las mismas fuentes. En otras ocasiones, si se ve conveniente, se opta por crear aparcamientos o espacios de uso público, como plazas o zonas de recreo. Es, por ejemplo, lo que se hizo en febrero en un solar de 2.400 metros cuadrados junto al colegio Juan Pablo Bonet, en Movera, que se adecuó con 35.000 euros para que las familias pudieran dejar allí sus vehículos.

Un terreno reconvertido en aparcamiento en Las Fuentes
Un terreno reconvertido en aparcamiento en Las Fuentes
FRANCISCO JIMENEZ

Devaluación del entorno

Sin embargo, no se llega a todo. Y, como explican desde la Federación de Barrios (FABZ) hay un "paquetón" de terrenos vacíos que tienen ya mucha "solera". "No hay distrito que no tenga", incide el presidente de la entidad, Manuel Arnal, y algunos, asegura, "suponen una auténtica vergüenza y devaluación del entorno". Por eso, desde la entidad piden potenciar estas tareas para evitar "que se conviertan en estercoleros y nidos de maleza".

El objetivo para esta asociación es conseguir que no se creen "islas en estado absoluto de abandono entre zonas urbanas muy consolidadas sine díe y sin construir durante décadas". "Los que más nos preocupan –apunta Arnal– son los que están rodeados de viviendas porque se convierten en focos de insalubridad donde las ratas viven felices, con peligro de incendios y accidentes".

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