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Un SOS a través de las redes pone en el mapa un bar zaragozano

Ubicado en Zaragoza, el ‘Bar de tod@s’ -especializado en comida casera para llevar- se viralizaba a raíz de una publicación de Moira Tosti-Croce, hija de una de las propietarias.

Verónica Abarca, Salomé Butamante y Moria Tosti-Croce, en el Bar de Tod@s.
Verónica Abarca, Salomé Butamante y Moria Tosti-Croce, en el Bar de Tod@s.
C.I.

El pasado martes, 24 de noviembre, ante la desesperación de su madre a raíz de la llegada de unos avisos de pago inesperados, la joven Moira Tosti-Croce decidía publicar un mensaje en su cuenta de twitter: “Mi madre tiene un bar en Zaragoza de comida ecológica para llevar. Es apto para veganos, vegetarianos y celiacos. Como hemos tenido problemas con todo lo que está pasando nos vendría muy bien algo de difusión y que se animase a venir quien fuera”.

Tan solo un día después, la publicación se viralizaba superando los 4.000 ‘likes’ y rozando los 5.000 retuits. Algo tan sorprendente como desconocido para su madre, Verónica Abarca y su mejor amiga y ahora socia, Salomé Bustamante. De origen chileno, ambas llegaron a España, y en concreto a Zaragoza, en busca de una oportunidad. Hoy, en el caso de Verónica 15 años después, se sienten ya “medio mañas”.

“En Chile nos conocimos trabajando juntas en una trattoria. Primero se vino ella y al tiempo mi marido y yo con nuestra familia”, relata Verónica, que asegura que Salomé siempre soñó con regentar su propio restaurante.

El Bar de Tod@s.
El Bar de Tod@s.
C.I.

Fue a raíz del inicio de la pandemia y tras encontrarse las dos en situación de desempleo, cuando sintieron que había llegado el momento. “A nuestra edad -ambas superan los 50- es muy complicado encontrar trabajo, y más con la que está cayendo. Pero tampoco podíamos quedarnos de brazos cruzados”, afirma Verónica, que asegura que la iniciativa es una mezcla de “valentía y confianza en lo que hacemos”.

Por eso, tras más de dos décadas trabajando en las cocinas de otros, la cocinera decidió que era el momento de crear un concepto propio. Así que, dicho y hecho, en junio se pusieron manos a la obra hasta que apareció el local, un establecimiento ubicado en el número 27 de la calle Doctor Horno Alcorta. “Se llama ‘Bar de tod@s’ porque queríamos que todo el mundo tuviera cabida”, admiten. Algo que también surge de la propia amistad de sus propietarias. “Salomé es vegetariana y yo como de todo, nos dimos cuenta de que era muy complicado encontrar un sitio en el que las dos pudiéramos disfrutar de ambas opciones sin límite y quisimos aportar nuestra visión”, relata Verónica.

En su carta, que cambia cada día y sobre la marcha, hay platos para cualquiera: “carnívoros, veganos, vegetarianos, celiacos”. Todo, para llevar a casa. “Somos cocineras, lo que nos gusta es cocinar, por eso queríamos que todo fuera para recoger en el local y disfrutar en casa. Antes de todo esto, quedábamos los fines de semana y pasábamos horas y horas cocinando sin parar”, admiten las propietarias.

Atendiendo a la clientela.
Atendiendo a la clientela.
C.I.

Como comer en casa

Y por eso, no tienen carta. Porque cada mañana llegan al local, abren el frigorífico e improvisan con lo que hay. Como si fuera la cocina de su casa. De hecho, preparan su propio pan y elaboran cada producto, incluidos sus ñoquis caseros -uno de sus platos estrella-, la lasaña de berenjena, su bocadillo de carne mechada o la famosa empanada chilena.

“También decidimos apostar por productos ecológicos y de proximidad, todo lo que traemos es de temporada y la gente lo agradece mucho”, admiten. Y aunque reconocen que sienten el peso de la incertidumbre por lo que pueda pasar durante los próximos meses, ambas coinciden en que no van a perder la esperanza. “El ánimo no se viene abajo, hay momentos de agobio como cuando se nos estropeó el horno nada más abrir, pero nos sentimos muy apoyados por mucha gente”, afirma Verónica.

Con emoción, cuenta cómo el dueño del local les ha rebajado el alquiler, y cómo sus familiares y amigos se volcaron a la hora de poner a punto el negocio. “Cada uno con lo que podía, una amiga nos pintó el letrero, nos ayudaron con las paredes y el suelo. Ha sido la suma de granitos de mucha gente”, admite. ¿Su solución?: “No parar ni trabajar ni un solo día hasta que esto salga adelante, y no dejar de mimar a nuestros clientes”.

Las redes vuelven a “hacer su magia”

“Cuando vino mi madre a casa y la vi tan agobiada con los pagos sentí que tenía que hacer algo, pero no sabía el qué”, reconoce Moira (19), auxiliar de enfermería en prácticas en el Hospital Miguel Servet de la capital aragonesa. “Decidí usar las redes como hace tanta gente para ver si hacían su magia”, reconoce. Y ocurrió.

En tan solo unos minutos tenía mensajes de ánimo de muchísima gente y llegados de puntos de toda España. “Muchísima suerte, a por todas, chicas”, “No soy de Zaragoza, pero mucha suerte”, “Que suerte tienen los maños”. “Para mí ha sido muy emocionante, no me esperaba que la gente se fuera a volcar así”, admite.

Además, también llegaron nuevos clientes como Jennifer, que no dudó en llamar por teléfono para reservar la comida del día siguiente. “Tal y como está la hostelería ahora mismo es lo que tenemos que hacer, tratar de echar una mano”, admite la zaragozana que encargó una ración de ñoquis y una lasaña de berenjena. “Me ha parecido muy rico y muy recomendable y una buena alternativa para quienes no tenemos tiempo de cocinar en casa”, concluye. 

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