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Clara Cros, chef de La Rebotica: “El servicio no siempre es rentable pero preferimos mantener a nuestros clientes”

El restaurante, situado en Cariñena, prepara menús del día para recoger y también reparte a domicilio en un radio de 50 kilómetros una carta adaptada a la nueva modalidad de negocio.

Clara prepara los pedidos para llevar desde la cocina de La Rebotica.
Clara prepara los pedidos para llevar desde la cocina de La Rebotica.
Heraldo

Tras el cierre del interior de los bares y restaurantes y con las restricciones de movilidad, las posibilidades de continuar con el negocio como tal en el restaurante La Rebotica de Cariñena se vieron reducidas a la mínima expresión. Pero lejos de abandonar, a Clara Cros, chef y dueña del establecimiento, jamás se le pasó por la cabeza cerrar.

Es la heredera del negocio familiar que sus padres abrieron hace 31 años. Ella lo dirige sola desde hace 13 aunque se ha criado en el restaurante. En todo este tiempo, a Clara ya le tocó superar la crisis económica de 2008 y ahora, la de la covid ha hecho tambalear de nuevo los cimientos de un establecimiento con solera que se encontraba en su mejor época.

“Ha sido un mazazo porque después del esfuerzo realizado, tras haber recuperado clientes y afianzado los que ya teníamos, esto supone tener que volver a empezar”, dice un tanto resignada.

Aun así, tras un primer confinamiento durante el que aprovechó para descansar y estar con su bebé, ahora de 20 meses, para Clara cerrar nunca ha sido una opción. La única salida era reinventarse para poder seguir prestando servicio y mantener sus fogones encendidos.

Así es como desde hace unas semanas, La Rebotica prepara menús del día para recoger en el local a un precio tan económico (8,60 euros) que no siempre le sale rentable. “Hay días que no salen las cuentas pero nos sirve para mantener a nuestros clientes y para darnos a conocer entre otros”, explica Clara, que en estos tiempos no se para demasiado a mirar los números. “La valoración que hago es que todo lo que compro, se vende y la gente está contenta con el servicio”, dice. Por el momento, se conforma con poder ir cubriendo gastos, al mismo tiempo que ve reconocida su labor con la respuesta positiva de su clientela.

Los pedidos llegan al cliente con un mensaje personalizado de agradecimiento.
Los pedidos llegan al cliente con un mensaje personalizado de agradecimiento.
Heraldo

Entre sus clientes de Cariñena, triunfa el menú del día con dos primeros y dos segundos para elegir, todo guisos y cocina tradicional a fuego lento, más un postre. Los encargos se pueden hacer de martes a viernes a mediodía por whatsapp en el 667591458.

Ese mismo número también sirve para realizar pedidos de la carta, con una selección de los mejores platos habituales adaptada a este nuevo servicio de recogida y entrega a domicilio. La propia Clara es quien coge su furgoneta y reparte los encargos, sobre todo los fines de semana, para comidas especiales. No hay un límite de distancia, aunque el radio donde se ha servido hasta ahora es de unos 50 kilómetros a la redonda desde Cariñena. “Servimos allí donde el trayecto sea rentable”, explica Clara. Aunque los sentimientos le han podido en algún caso, por ejemplo llevando a propósito un pedido hasta Morata de Jalón para una clienta muy interesada en probar la comida de La Rebotica.

Además, conscientes de que el servicio no es el mismo que cuando se come en el restaurante, los precios de la carta se han reducido un 10%. “No gastamos tanto en luz ni en calefacción”, explica Clara. Pero sí tiene que invertir más en gasolina o en los envases para depositar la comida. Por eso, los envíos tienen un coste adicional de 5 euros.

Pero ¿qué son 5 euros cuando la chef y dueña de un restaurante de fama y solera como La Rebotica te lleva a casa sus creaciones? Entre ellas está la lasaña de morcilla y setas que, aunque ahora no sorprende a nadie, hace 30 años, cuando su madre la empezó a cocinar, fue un plato totalmente vanguardista.

Para contribuir a una mejor experiencia gastronómica, junto con los envases, se incorpora una nota explicativa de cómo se recomienda calentar cada plato o, en algunos casos, incluso terminar de cocinarlo. “Si es un ternasco asado, por ejemplo, indicamos que se puede dar un último toque con el horno a 180 grados durante diez minutos”, explica Clara. Se trata de esta manera de que la comida pierda lo menos posible en el trayecto desde la cocina hasta el domicilio.

El restaurante La Rebotica está en Cariñena y lo regenta la familia Cros-Lacal desde hace 31 años.
El restaurante La Rebotica está en Cariñena y lo regenta la familia Cros-Lacal desde hace 31 años.
Heraldo

“Somos como una familia y juntas saldremos de ésta”

Actualmente, en el restaurante La Rebotica trabajan 4 personas y, de igual modo que el cierre nunca ha sido una opción para Clara, tampoco lo es solicitar un ERTE. “Somos como una familia y entre todas saldremos adelante con lo que sea, también en esta mala época”, asegura.

Y es que el concepto de familia siempre ha estado ligado a este restaurante. Una familia, la del matrimonio formado por Silvestre Cros y Nati Lacal, lo impulsó en 1989. Aunque ya en un segundo plano, ellos siempre están ahí para ayudar a su hija Clara, quien actualmente regenta el negocio familiar junto con su mujer, Miriam. Completan el equipo otras dos personas. Una de ellas es Begoña, que lleva en la cocina de La Rebotica 29 años, y la otra, Katalin, empezó fregando platos y ahora lleva ella sola la sala.

Con esta historia detrás no es de extrañar que La Rebotica sea mucho más que un negocio. Por eso, en esta situación y mientras las cuentas salgan, Clara no se ha parado a hacer números con exactitud. “Estamos muy contentas con la respuesta de la gente y, solo con ver su satisfacción cuando vuelvo a casa después de un día de reparto, pienso que ha merecido la pena aguantar un día más”, dice.

"La comida está buena porque se hace con tranquilidad"

Los clientes son quienes además están sirviendo como mejor herramienta de publicidad para el nuevo servicio de La Rebotica. Ellos, algunos ya en la categoría de amigos, promocionan el restaurante y hacen que los encargos vayan en aumento. Los hay para localidades cercanas, como Aguarón o Paniza, pero muchos, especialmente el sábado para comer, tienen Zaragoza como destino.

Abierto por vacaciones

Si otros años en La Rebotica aprovechaban las navidades para tomarse unas merecidas vacaciones, en esta ocasión, el restaurante va a seguir prestando servicio por encargo los días de Nochebuena, Navidad y Nochevieja.

En este caso, los pedidos deberán hacerse con un mínimo de 48 horas de antelación, primero porque se tiene que contar con el género necesario y, segundo, porque en cocina hace falta tiempo. Como dice Clara, “la comida está buena porque se hace con tranquilidad”.

Sobre la posible apertura del local si las autoridades lo permiten, Clara tiene claro que hasta que no se permita prestar servicio con al menos un 50% de aforo, La Rebotica seguirá como hasta ahora, solo con pedidos para llevar. “Con menos de la mitad de las mesas no compensa tener el restaurante abierto, con la calefacción, la luz y otros gastos”, asegura. Además, le gustaría poder mantener, incluso si se reabre el restaurante como tal, el servicio de recogida y de entregas a domicilio porque está funcionando muy bien.

“Todas las trabas que se está poniendo a la hostelería por otros sitios las estamos compensando con la respuesta del cliente”, dice, abrumada y agradecida por la cantidad de mensajes de apoyo que reciben de muchas personas que hacen los pedidos no solo por la comida, sino también porque saben que están ayudando al restaurante a mantenerse.

Y así, gracias a la respuesta de la gente, a las ganas que le echan Clara y sus compañeras y al cariño que su madre le enseñó a poner en la cocina es como el negocio sigue adelante en plena pandemia. No está de más recordar que La Rebotica es uno de los 17 restaurantes aragoneses que cuentan con la distinción Bib Gourmand de la Guía Michelin, un reconocimiento que destaca la buena relación calidad-precio de los establecimientos. Aunque cuando el pueblo habla, sobran los títulos.

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