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Zaragoza

tribunales

Tres años de cárcel para la mujer que montó una gran bronca en la Dubai

La juez la condena por las lesiones graves que causó a dos personas a las que lanzó cubos metálicos de botellas y golpeó con los puños. 

El ‘after’ Dubai de la calle de Celanova lleva cerrado desde que enero por quejas vecinales.
El ‘after’ Dubai de la calle de Celanova lleva cerrado desde que enero por quejas vecinales.
Guillermo Mestre

El rifirrafe tonto que Candy D. G. tuvo con otra mujer en la zona de servicios de la discoteca Dubai y culminó después con un lanzamiento indiscriminado de cubos de metal usados para mantener las botellas en hielole ha costado tres años de prisión. Dos por las lesiones graves que causó en la cara a Galo G. G., quien sufrió una fractura de huesos propios de la nariz y del tabique nasal, otra del suelo orbitario, otra malar y maxilar y una herida en el canto interno de un ojo. Y uno por romper a puñetazos cuatro dientes a Scarlet J., la mujer con la que se picó desde el principio e hizo objeto de sus iras. Al primero deberá indemnizarlo con 5.400 euros, mientras que a la segunda tendrá que pagarle el tratamiento odontológico cuando termine, más 400 euros.

Además, a los dueños de la Dubai –ahora cerrada por el Ayuntamiento por varias denuncias por ruidos– deberá pagarles 1.184 euros por los desperfectos causados en la cabina del disyóquey y, a este último, 280 por el golpe que recibió en un ojo.

La titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Zaragoza considera probado que Candy D. G. tuvo un incidente con Scarlet J. al salir del baño y la bulla continuó al llegar ambas a sus respectivas mesas. Allí se implicaron los amigos que acompañaban a una y a otra y el tono se fue elevando poco a poco, hasta que se encararon vivamente, empezaron los insultos y surgieron los primeros empujones. 

Eran las 4.30 del 1 de octubre de 2018 y el alcohol estaba muy presente en el ambiente, tanto que Candy D. R. cogió el cubo metálico que había encima de una mesa y lo lanzó contra el grupo de Scarlet, pero erró el tiro y lo estampó contra la mampara de la cabina del pinchadiscos, la cual quedó rota. Acto seguido, cogió otro cubo y volvió a tirarlo con el mismo propósito, pero esta vez alcanzó la cara de Galo G. G., que cayó aturdido al sofá, y de rebote, la nariz del disyóquey, Andrés C. C.

Relata la juez que cuando Scarlet J. vio herido a su amigo Galo, se dirigió a Candy G. G., que en ese momento estaba siendo apartada por un empleado del local, y la agarró del pelo. Las dos mujeres se enzarzaron entonces en una pelea en la que la acusada propinó fuertes puñetazos en la cara a su víctima. La sentencia explica que aunque Scarlet J. declaró que tuvo la impresión de haber sido golpeada con un objeto contundente (una botella), en las imágenes captadas por las cámaras de seguridad no parece que la agresora llevara nada en las manos. Aunque el fallo añade que "dada la corpulencia de la agresora y la virulencia de los golpes, no sería de extrañar que los puñetazos se hubieran sentido en realidad como si se tratara de un objeto contundente".

Para la magistrada, la agresión sufrida por Galo G. supone un delito de lesiones agravadas por el uso de un instrumento peligroso (el cubo de metal) y de lesiones menos graves contra Scarlet J. por los dientes roto

La sentencia recoge que no tiene cabida la legítima defensa, como planteó Carmen Sánchez, la abogada de la acusada, por cuanto fue esta quien inició el altercado. Añade que, por otra parte, para defenderse no tenía necesidad de lanzar indiscriminadamente objetos al aire ni de propinar reiterados puñetazos. Resalta que, en cualquier caso, la agresión fue más allá de lo necesario para repeler un ataque, teniendo en cuenta, además, que la acusada no sufrió ni siquiera un rasguño.

La magistrada opta por imponerle tres años de cárcel, pena que considera "adecuada" y "proporcionada" en este caso por la "virulencia y brutalidad de la conducta de la acusada, su reacción desmesurada, su falta de autocontrol, y por la ausencia de arrepentimiento". La sentencia será recurida.

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