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Juzgada una mujer que se lió a botellazos en una pelea en un ‘after’ de Las Delicias

La Fiscalía pide para ella 4 años de prisión por romper cuatro dientes a otra mujer y la mandíbula y la nariz a un hombre.

El ‘after’ Dubai de la calle de Celanova lleva cerrado desde que enero por quejas vecinales.
El ‘after’ Dubai de la calle de Celanova lleva cerrado desde que enero por quejas vecinales.
Guillermo Mestre

Cuatro años de prisión es la pena a la que se enfrenta Candy D. G. por agredir presuntamente a botellazos a tres personas en un ‘after’ de Las Delicias y romper con un cubo metálico la cabina del disyóquey, a quien también alcanzó en la nariz. La tremenda bronca se montó en la discoteca Dubai de la calle Celanova, ahora clausurada por Urbanismo por ruidos y otras infracciones.

La trifulca se produjo el 1 de octubre de 2018, sobre las 4.00. Según la Fiscalía, Candy D. G. estaba allí con otras dos personas y en un momento dado fue al servicio. Allí acudió también Scarlet J. G. quien, como consideró que tardaba mucho en salir, aporreó la puerta para meterle prisa. Esto parece que incomodó a Candy D. y las dos mujeres tuvieron un primer roce verbal en los pasillos de los baños del establecimiento.

Scarlet J. G. regresó con sus amigos Sintia C. G. y el novio de esta, Galo G. G. y, según el fiscal, la acusada se encaró de nuevo con la mujer diciéndole: "Eres una puta, guarra, gorda de mierda". A partir de ese momento se desencadenó el enfrentamiento: uno de los acompañantes retuvo a Candy D. en los primeros instantes cuando iba directa a por Scarlet J. G.; Sintia C. G. se encaró con la acusada para defender a su amiga y Galo G. C., que se interpuso para proteger a su novia, fue el primero que se llevó un botellazo de Heineken en la cara y cayó al suelo semiinconsciente. La acusada negó ayer haberle dado ese golpe, aunque él la señaló como la autora.

A continuación, Scarlet J. G. se dirigió hacia Candy D. La primera recibió un golpe en la cara con otra botella, pero la acusada negó ayer habérselo propinado ella. Lo que sí quedó claro es que se engancharon del pelo y del cuello y terminaron en el suelo donde, según la denunciante, Candy D. le pegó varios puñetazos en la cara. El resultado fue cuatro dientes rotos y un quinto movido de su sitio, lesiones que requirieron un tratamiento odontológico que todavía no ha terminado, así como contusiones en la boca y en una oreja.

Daños en la mesa de mezclas

La cosa no acabó ahí, ya que la encausada lanzó un cubo metálico contra la cabina del disyóquey Andrés F. C., rompió la mampara de metacrilato y causó desperfectos en la mesa de mezclas y el ordenador portátil, además de lesionar al pinchadiscos en la cara.

Galo G. G. sufrió una fractura nasal, otra del suelo orbitario, otra malar y una herida en un ojo. El joven tardó en curar 24 días y le han quedado como secuelas una cicatriz y dificultades para respirar por la nariz. La fiscalía valora sus daños en 1.440 euros y en 6.000 las secuelas. Mientras, para Scarlet J. pide 400 euros por las lesiones y el pago de la reparación dental. Igualmente, deberá abonar 1.184 por los daños materiales, aunque el disyóquey dijo en su día que habían sido causados "sin querer".

Un "tumulto"

Durante el juicio, celebrado ayer en la Ciudad de la Justicia, Candy D. negó haber causado todas estas las lesiones y aseguró que se vio envuelta en un tumulto en el que participaron otras personas y ella también fue agredida por Scarlet J. De hecho, cayeron ambas al suelo y ella llevaba una peluca que terminó en la mano de su oponente. El altercado quedó grabado por las cámaras del local y en las imágenes se ve a las dos mujeres agarradas y braceando.

Para el fiscal, estos hechos suponen dos delitos de lesiones con uso de instrumento peligroso y pide para Candy G. dos años de cárcel por cada uno de ellos, así como una multa de 480 euros por las lesiones al pinchadiscos y nueve meses de multa (2.160 euros) por los daños de la discoteca. El Ministerio Público solicitó la sustitución de la pena de prisión por la expulsión del país durante seis años. Mientras, su abogada defensora, Carmen Sánchez, pidió la absolución alegando que no hay pruebas de que su cliente causara las lesiones y que en las imágenes no se ve quién lanza las botellas. 

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