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Zaragoza

tribunales en zaragoza

Admite que dijo por Whasapp que había "quemado viva" a su ex, pero solo fue por "presumir"

Manuel Ortiz está siendo juzgado en la Audiencia acusado de intentar matar a su expareja y a dos hijos de esta en Torrero.

La Policía Científica investigó el incendio ocurrido en el piso de la calle Francisco Izquierdo Molins.
La Policía Científica investigó el incendio ocurrido en el piso de la calle Francisco Izquierdo Molins.
Toni Galán

La Audiencia Provincial de Zaragoza juzga desde este lunes a Manuel Ortiz López como presunto autor del incendio declarado en agosto de 2017 en una vivienda de la calle de Francisco Izquierdo Molins del barrio de Torrero-La Paz. 

El fuego se produjo minutos antes de las cuatro de la madrugada cuando en el interior del piso dormían su expareja, los dos hijos pequeños de esta y un varón que entonces era el compañero sentimental de la mujer. Las llamas prendieron las cortinas del salón –accesible desde la calle al ser una planta baja y estar la ventana abierta, solo protegida por rejas– y el mobiliario generando un denso humo tóxico que se extendió por toda la casa.

La mujer, Tamara, fue la primera que se despertó y dio la voz de alarma. Su hijo de 11 años salió del piso por su propio pie, al igual que Jesús, su pareja, pero el pequeño de 5 años se metió debajo de una cama y se quedó allí hasta que logró sacarlo inconsciente pero con vida un policía local.

Por estos hechos fue detenido días después Manuel Ortiz López, su expareja. La Fiscalía pide ahora para él 24 años de prisión por un delito de incendio, tres de lesiones y uno de quebrantamiento de condena, ya que tenía prohibido por sentencia judicial acercarse a casa de Tamara. 

Sin embargo, para la acusación particular, a cargo de la abogada Laura Vela, los hechos constituyen un delito de homicidio en grado de tentativa en concurso medial con un delito de incendio con riesgo para las personas y otros dos delitos de lesiones -por las quemaduras y la intoxicación que sufrieron los niños-, además del quebrantamiento, y pide penas que suman 29 años de cárcel.

Por su parte, la defensa, ejercida por el letrado Óscar Espinosa, mantiene que su cliente no es el autor del incendio y solicita su absolución. En esta línea, Manuel Ortiz –que fue trasladado desde la prisión de Daroca para estar presente en la vista, aunque hoy lo hará ya por videoconferencia– negó los hechos.

El acusado, no obstante, no tuvo más remedio que reconocer que había sido el autor de un buen número de mensajes que esa madrugada y al día siguiente envió a sus amistades por Whatsapp en las que admitía que había causado el incendio."La he quemado viva", "la he liado gorda", "le he echado bolas de petroball" (arrancadores de fuego) o "lo planeé bien" son algunos de los que la Policía encontró en su móvil, que entregó voluntariamente.

Como ya hizo en su primera declaración, ayer volvió a justificar esos mensajes diciendo que, como todo el mundo sabía la "mala relación" que tenía con Tamara, se atribuyó la acción criminal ante sus conocidos para "presumir" y "colgarse la medalla". En realidad, según respondió a su abogado, ya que se negó a hacerlo al resto de las partes, él estaba en la plaza de las Chinas, a la que había ido a comprar droga porque es adicto. Desde allí "oyó" el incendio que se estaba produciendo en la cercana calle de Francisco Izquierdo Molins, pero nada más. Sus amigos declararon a su favor diciendo que era consumidor de drogas y que "no le dieron importancia" a los mensajes que les mandó esa noche.

Mientras, Tamara, que testificó tras un biombo, expuso al tribunal una versión muy distinta. La víctima manifestó que tenía y tiene miedo a Manuel Ortiz (de hecho estuvo protegida por la Policía Nacional) y que la había maltratado durante el tiempo que estuvo con él, aunque no lo denunció más que en una ocasión. Esta mala relación es la que le hizo pensar desde el primer momento que el autor del incendio había sido él.

Su hijo mayor, ahora de 13 años, ratificó que el acusado no les dejaba salir de casa, insultaba a su madre y tenían peleas constantes. El niño recordó que la noche del incendio pensó que se moría. La familia se quedó sin piso y tuvo que recibir tratamiento psicológico por la "pesadilla" vivida, como explicó Tamara. El incendio afectó también a otros seis vecinos del edificio, tres de ellos menores de edad.

El juicio continuará este martes con la declaración de los policías de Homicidios y de la Científica que investigaron los hechos.

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