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El Arrabal baraja la zona azul como solución a los problemas de aparcamiento

La Asociación de Vecinos Tío Jorge Arrabal cree que el estacionamiento regulado favorecerá la rotación de vehículos y evitará que gente de otros barrios acuda a este para dejar sus coches.

Aparcamiento junto a la avenida de los Pirineos.
Aparcamiento junto a la avenida de los Pirineos.
L. R.

Los vecinos del Arrabal llevan tiempo advirtiéndolo: aparcar en el barrio es una misión prácticamente imposible y, para hacerlo, es necesario armarse de paciencia e invertir un buen rato recorriendo sus calles. Una situación que ha propiciado el hartazgo de muchos conductores, que reclaman una solución para los problemas de aparcamiento que sufren en esta zona.

Para tratar de encontrar alguna alternativa, la Asociación de Vecinos Tío Jorge Arrabal convocó la semana pasada una reunión a la que también asistió un técnico de movilidad del Ayuntamiento de Zaragoza. En el encuentro, la asociación del Arrabal expuso las situaciones a las que se enfrentan cada día quienes cogen el coche y escuchó el planteamiento municipal al respecto. La principal conclusión a la que llegaron en la reunión fue que crear nuevas zonas de estacionamiento regulado podría terminar con el problema. Por este motivo, desde la asociación aboga porque se lleve a cabo una prueba piloto cuanto antes. “La zona naranja solo permite estar aparcado una hora, por lo que favorece la rotación. La gente entra y sale, con lo cual, las posibilidades de aparcar se amplían considerablemente”, considera Rafael Tejedor, presidente de la entidad.

De esta manera, la gente que normalmente aparca su coche todo el día en esta zona, no podrá hacerlo. “Aquí hay muchos coches de gente que viene de la margen derecha, porque aparcar aquí es gratis y para llegar solo tienen que cruzar el puente”, añade Tejedor, que es consciente de que es un asunto “complejo” y que genera diversidad de opiniones. “Hay gente que critica el tener que pagar por aparcar, pero el impuesto que se paga del vehículo es por circulación, no para estacionar”, señala.

La reunión contó con la presencia de un miembro de un colectivo vecinal del barrio de Delicias, que compartió con todos los asistentes la repercusión de la llegada a este barrio de la zona azul y naranja. De hecho, está previsto que la zona azul se amplíe con 136 nuevos estacionamientos regulados en la calle Camino de la Mosquetera y su entorno.

Desde el Ayuntamiento, fuentes municipales explican que la mejor manera hacer llegar su solicitud es canalizarla a través de la Junta de Distrito del Rabal. De esta forma, Servicios Públicos recibe la petición y analiza dónde pueden instalarse las zonas azules y naranjas.

En el encuentro, la Asociación de Vecinos Tío Jorge Arrabal también manifestó su malestar por la ubicación escogida por el Ayuntamiento de Zaragoza para crear un parking disuasorio en el barrio. Se instalará entre Valle de Zuriza y Caminos del Norte, ofrecerá 44 plazas y se ejecutará este año por 285.169 euros. La idea del consistorio es realizar hasta 13 aparcamientos de este tipo para reducir el tráfico en el centro de la ciudad.

“Si anuncias que es un aparcamiento disuasorio invitas a la gente de otros barrios a aparcar en el Arrabal. Con lo cual, se merman todavía más las posibilidades de aparcamiento de los vecinos”, critica Tejedor, que cree que debería ubicarse más a las afueras del vecindario, como por ejemplo, en Marqués de la Cadena, junto al campo de fútbol de la Azucarera. “Es una zona más alejada y además tiene buena combinación con el transporte público en la plaza Mozart, por la que pasan 8 líneas de autobús”, apunta.

No obstante, desde el consistorio recuerdan que este parking es una ‘prueba piloto’ que se llevará a cabo en uno de los aparcamientos disuasorios ya diseñados en el PMUS, pero que no se contempla como una solución global a los problemas que sufre el barrio.

“Ha sido un efecto llamada”

Según el colectivo vecinal, los problemas de aparcamiento llegaron a raíz de la inauguración del parking disuasorio que se hizo junto al tranvía, en la avenida Pirineos. “La gente ha descubierto que está cerca de todo, con lo cual, han ido ocupando los terrenos anexos. Ha sido un efecto llamada”, explica Tejedor.

Además, la cercanía del barrio con la plaza del Pilar hace que, cada vez que hay un acontecimiento multitudinario, en el barrio no quepa ni un solo coche más. “No es normal que el aparcamiento público de pago no esté lleno y en el Arrabal sea imposible aparcar”, añade. Esto ha ocurrido, por ejemplo, todos los fines de semana de diciembre debido al mercado navideño. “Se ha invadido hasta la explanada de la Estación del norte, donde está prohibido aparcar”, lamentan desde la asociación.

La situación se complicará todavía más con la llegada del buen tiempo, cuando comiencen a llegar las autocaravanas, que suelen estacionar en el parking que hay junto a un solar de la calle Palencia. “Suelen empezar a venir en primavera, y están hasta septiembre u octubre”, explica Tejedor.

Por todo ello, la asociación pide al consistorio celeridad en la puesta en marcha de la prueba piloto de las zonas de estacionamiento regulado, ya que la contrata con la concesionaria vence en octubre. “Hay que hacerlo lo más rápido posible para poder valorar su aceptación y su utilidad”, concluye Tejedor.

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