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Zaragoza

Un paso más cerca de retomar las visitas guiadas al centro de interpretación de San Lázaro

El Ayuntamiento resolvió el pasado 2 de noviembre el expediente que autoriza la cesión del espacio a la asociación del barrio, aunque su presidente asegura que no ha recibido ninguna comunicación oficial al respecto.

Centro de Interpretación de San Lázaro
Centro de Interpretación de San Lázaro
Guillermo Romeo

Desde el pasado mes de agosto, las visitas guiadas al centro de Interpretación de San Lázaro que realizaban voluntarios de la Asociación de Vecinos Tío Jorge-Arrabal se encuentran suspendidas. El motivo, según han informado fuentes municipales, es que el convenio suscrito con anterioridad carecía de número de expediente y de informes, y tampoco constaban de él antecedentes.

Esta previsto que, próximamente, se retomen las visitas turísticas guiadas que realizaban voluntariamente los miembros de la asociación, ya que el consistorio resolvió a principios de noviembre el expediente que permite a los vecinos utilizar el centro en las fechas que soliciten. No obstante, desde el colectivo vecinal aseguran estar a la espera de la comunicación oficial para ponerse de nuevo manos a la obra con las visitas.

Rafael Tejedor, presidente de la asociación, asegura que nunca habían tenido problemas con este convenio de colaboración suscrito entre el Ayuntamiento de Zaragoza y el colectivo en el año 2016. No obstante, llegó julio de 2019 y el convenio no se renovó. “Seguimos el proceso de todos los años, presentamos una memoria de lo que hicimos el año anterior y solicitamos su renovación”, explica Tejedor. Fue entonces cuando el nuevo equipo de gobierno trasladó al colectivo una copia de las instrucciones de la cesión de inmuebles por el Ayuntamiento de Zaragoza, aprobadas con fecha del 5 de diciembre de 2012.

Por esta razón, la asociación tuvo que comenzar el procedimiento “desde cero”, y volver a registrar una solicitud de cesión de la gestión del centro para poder abrir “con los condicionantes habituales”: no hay ningún tipo de contraprestación económica para la asociación de vecinos, que realiza las visitas de forma totalmente altruista; y el Ayuntamiento de Zaragoza asume los gastos derivados de los suministros y la limpieza del espacio, ya que se mantiene la gestión del uso por parte de los servicios de cultura.

Los vecinos podrán volver a hacerse cargo del museo cuando así lo soliciten, pero con una condición: no podrán quedarse con la llave del centro de interpretación. “Cada vez que hagamos las visitas tendremos que ir a Zaragoza Cultural a por las llaves y, una vez acabadas, devolverlas. Algo que se hace desde el voluntariado, con buena fe, de manera gratuita, que encima tenga trabas…”, lamenta Tejedor.

Con todo, la asociación está deseosa de volver a retomar su actividad en el centro, ya que según dicen, pesa más la buena acogida que tienen las visitas que el pequeño inconveniente de no estar en posesión de las llaves. “Para nosotros no es ni justo ni lógico, pero si hay que hacerlo así, lo haremos. Pasaban por aquí en torno a 2.000 personas al año, es decir, una media de unas cien cada día que abríamos”, señala Tejedor. Y es que, aunque las visitas guiadas se realizaban solo el primer sábado de cada mes, también se hacían aperturas especiales con motivo de las fiestas del barrio, las Jornadas de Identidad del Arrabal o a petición de colegios y grupos. “El día de San Valero, por ejemplo, esta visita forma parte de la programación oficial del Ayuntamiento de Zaragoza, y ese día atendemos a unas 400 personas”, añade.

Además, desde la Asociación de Vecinos Tío Jorge-Arrabal creen que la única manera de que el centro de interpretación sea viable es, como ha sido hasta ahora, la gestión vecinal. “Entendemos que al Ayuntamiento puede no salirle rentable tener que contratar funcionarios para atender el centro. La única manera que vemos de que pueda ser visitable es gestionarlo desde el voluntariado”, comenta Tejedor.

Vuelta a la normalidad en la calle Matheu

La asociación también ha celebrado estos días la finalización de las obras de la calle Matheu, marcadas por las complicaciones y los sobrecostes. No obstante, Tejedor considera que la reforma “ha quedado muy bien”, pese a que ya comienzan a escucharse las primeras críticas. “Han surgido quejas que ya esperábamos por la pérdida de plazas de aparcamiento, pero hay que entender que el objetivo de la reforma era tener unas aceras dignas, ya que su anchura era de 80 centímetros”, afirma.

También el autobús de la línea 50 ha recuperado su recorrido original, desde Sixto Celorrio por García Arista y la Calle Arquitecto La Figuera. “Parece que el barrio vuelve a la normalidad”, comenta Tejedor, que se muestra decepcionado por la falta de inversión prevista en los presupuestos para el barrio. “La reforma de tuberías tiene que llegar hasta los colectores del tío Jorge y la plaza san Gregorio, además de hacer el tanque de tormentas, pero habrá que seguir esperando”, concluye.

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