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Zaragoza

Gastronomía

navidad 2019

La muestra navideña de la plaza del Pilar de Zaragoza, a rebosar en el arranque del puente

Hasta el 12 de enero, los zaragozanos y visitantes podrán disfrutar de la gran oferta de ocio del centro de la ciudad.

Hasta la bandera y con un ir y venir constante de público de todas las edades, tanto aragonés como llegado de otras comunidades. Así se mostraba este viernes por la mañana la muestra navideña de la plaza del Pilar de Zaragoza. A pesar del puente, volvía a convertirse en el punto de encuentro de referencia de la Navidad en la capital aragonesa. La muestra, que ocupa una superficie de 8.000 m² y cuenta con 40 casetas que rodean el gran árbol de los deseos, podrá visitarse hasta el próximo 12 de enero.

Pero, ¿qué podemos encontrar en su interior? La oferta es de lo más variada, y encontramos desde artesanía de todo tipo, entre juguetes, complementos y prendas de vestir para público de todas las edades y gustos –incluido un puesto especializado en boinas y gorras-, hasta productos de alimentación, una churrería y un par de establecimientos de bebida y comida que ofrecen el típico vino caliente con raciones.

En el puesto de Sarrikola –que ocupa tres stands- la fila de gente en busca de sus deliciosas rosquillas de anís es constante, y no es para menos ya que se hacen en directo y el olor atrae a muchos viandantes. “Las rosquillas son las más vendidas cada año, aunque también tenemos madalenas, sobaos, preñados y pasteles de todo tipo”, admite el artesano. Llegados desde Vizcaya, asegura que no se pierden ninguna feria de la capital aragonesa: “El público zaragozano nos recibe siempre muy bien. Aquí gusta mucho el dulce”.

“El público zaragozano nos recibe siempre muy bien. Aquí gusta mucho el dulce”.

Álvaro y Ainara, dos turistas llegados de Madrid, han decidido aprovechar la mañana para visitar el centro de la ciudad y el mercadillo, y de paso comprar dos mochilas de caucho. “Nos ha parecido un regalo original y artesanal y la verdad es que hay una gran variedad de productos”, admitían. Y es que, como ellos, son muchos los que aprovechan esta cita para decidir los regalos de Navidad y la noche de Reyes.

Muy cerca de los toboganes de neumáticos se encuentra uno de los puestos más grandes, y, en esta ocasión, de los más concurridos. Se trata de Viveros Aznar que durante esta época del año y desde hace ocho años, dejan su sede ubicada en Villamayor de Gállego para acercar algunos de sus productos al centro de la ciudad.

“Lo que más se vende son las flores de pascua, muérdago, acebo y tréboles de cuatro hojas aunque tenemos más de 200 referencias para elegir”, explica Sandra Rebollo, encargada del puesto. Una alternativa que sirve como regalo, pero también para darle un toque diferente al hogar durante unas fechas tan señaladas.

En el interior de su caseta ofrecen una amplia variedad de productos preparados para la ocasión, como los paquetes de rosas cubiertos con purpurina blanca que imita la nieve o los cactus con gorro de Papa Noel. “Tenemos productos desde 1 euro, que son los cactus básicos, hasta un bonsái de grandes dimensiones que cuesta 220”, afirma.

“Lo que más se vende son las flores de pascua, muérdago, acebo y tréboles de cuatro hojas”

Un regalo del lejano oriente

Al otro lado de la plaza, justo en la salida del gran belén, se encuentran cuatro casetas destinadas a fines sociales, entre ellas la Fundación Nor, que significa Luz en árabe. Desde Granada, José Antonio y Aisha llevan 7 años participando en esta cita porque, aseguran, “en esta ciudad nos tratan como nadie”.

En su puesto podemos encontrar todo tipo de productos típicos del lejano oriente, entre los que descantan el oro, incienso y mirraen su estado natural, es decir, en una especie de resina. “Nosotros no vendemos, aceptamos donaciones y, a cambio, damos un obsequio”, explican. “Traemos aromas y fragancias de oriente, cosmética natural tradicional y productos de orfebrería”, aseveran.

“Cada año montamos el belén juntos, y en Navidad compramos una pieza nueva para ir ampliándolo”

A unos metros se encuentra el puesto de la Obra Social de Amigos de los Reyes Magos creada hace 12 años con el objetivo de que, durante la noche de Reyes, todos los niños tuvieran un juguete nuevo en la ciudad. Javier (10 años), de Maella, decidía adquirir un horno hecho a mano del último taller belenista de la ciudad. Una tradición que mantiene junto a sus padres y abuelos. “Cada año montamos el belén juntos, y en Navidad compramos una pieza nueva para ir ampliándolo”, explica el niño, que asegura que es una de sus épocas favoritas del año.

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