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A la caza de las palomas en la plaza de Santo Domingo

El Ayuntamiento ha puesto en marcha capturas para reducir el número de ejemplares y planea la instalación de carteles informando de la prohibición de alimentarlas.

Las palomas son un problema en la plaza de Santo Domingo.
Las palomas son un problema en la plaza de Santo Domingo, pero la gente les sigue echando pan.
Heraldo

Las grandes concentraciones de palomas en plazas y zonas verdes siempre resultan una molestia para quienes las visitan a diario. Y es que, además de deteriorar gravemente el mobiliario urbano con sus deyecciones, su presencia puede suponer un riesgo para la salud de los humanos.

La plaza Santo Domingo, en pleno barrio de San Pablo, es desde hace tiempo un reducto para estas aves, que acuden a diario atraídas por la comida que les echan algunos vecinos de la zona.

“Esto se ha ido de madre completamente”, señala Olga Martínez, una residente del barrio que, desde hace un año aproximadamente, lucha por hacer entrar en razón a quienes alimentan a las palomas. No obstante, lejos de mejorar, la situación ha ido cada vez a peor.

“Hay poca conciencia de las enfermedades que transmiten estos animales”, lamenta Martínez, cuya hija padeció cuando tan solo tenía dos años y medio, una infección producida por Mycobacterium Avium, un grupo de bacterias causante de la tuberculosis aviar, una enfermedad poco frecuente en humanos, pero que puede darse entre personas inmunodeprimidas. Martínez cree que, para evitar casos como el de su hija y evitar lo que considera una verdadera plaga, la educación es la mejor arma.

Por este motivo, y para tratar de reducir el número de ejemplares que merodean entre los bancos y el área infantil de la plaza, el Ayuntamiento comenzó hace unas semanas con un programa de capturas en la zona, algo que, según critican, “no se hacía desde hace mucho tiempo”.

Y es que, si bien es cierto que la Memoria de Actividades en control de Plagas de 2018 del Instituto Municipal de Salud Pública, recoge que durante ese año se llevó a cabo un estudio sobre la salud de las palomas, reconoce que no se realizó ninguna captura. Además, indica que a lo largo de 2018 se recibieron 170 denuncias relacionadas con molestias causadas por estas aves.

Según el consistorio, el anterior Gobierno decidió suspender las capturas de palomas durante su mandato, lo que ha derivado “en un evidente incremento en el número de ejemplares de paloma en Zaragoza”. El actual Ayuntamiento ha decidido poner freno al aumento de este tipo de aves y ya se han realizado al menos tres capturas en las últimas semanas. Además, aseguran que este tipo de acciones continuarán realizándose “en aquellos puntos de la ciudad en los que se detecte una sobrepoblación o haya quejas vecinales”.

Suciedad en la plaza de Santo Domingo a causa de las palomas.
Suciedad en la plaza de Santo Domingo a causa de las palomas.
Heraldo

También está previsto que, en unos meses, el Ayuntamiento instale carteles en las zonas más sensibles, como plazas y parques, para informar sobre la prohibición de dar de comer a las palomas. Además de no estar permitido, alimentarlas puede acarrear sanciones según lo dispuesto en la Ordenanza municipal sobre la protección, la tenencia responsable y la venta de animales, que deja bien claro que “queda prohibido dar de comer a animales silvestres y asilvestrados en la vía pública”.

La medida ya había sido propuesta por Martínez en más de una ocasión a través del servicio web de quejas y sugerencias del Ayuntamiento de Zaragoza, ya que en su opinión, “la primera norma es la prevención”. Además, cree que resultaría efectivo instalarlos en oficinas y locales frecuentados por los vecinos, como podrían ser los del PICH, Federico Ozanam, el Plan de Vivienda o el centro de Atención Primaria.

Intrusas en el nuevo edificio del Mercado Central

La última captura de palomas –cerca de 400- se produjo el pasado viernes en el entorno de las Murallas y el Mercado Central, tras detectar su presencia en el nuevo edificio, en cuya remodelación se han invertido cerca de nueve millones de euros.

Para evitar que palomas, grajillas y urracas anidaran en su estructura, este verano se ‘contrataron’ los servicios de un águila Harris que las ahuyentara, pero eran tantas que las más espabiladas encontraron la manera de colarse en su interior.

Tal y como informan fuentes municipales, el proceso de captura se realiza mediante el sistema “más práctico y eficaz” que hay, y que también utiliza en otras grandes ciudades: cuando se detecta una agrupación de palomas, se lanza una red y se atrapan en su interior. Posteriormente "se eliminan", según apuntan desde el Ayuntamiento de Zaragoza.

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