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Llegan las torcaces... y sus excrementos

Como cada año en primavera, estas palomas han invadido Zaragoza y sus calles y parques ya están llenos de su
desagradable rastro.

Foto palomas
Concentración de excrementos de paloma torcaz junto al puente de Hierro de Zaragoza.
José Miguel Marco

La primavera ha llegado a Zaragoza y ha traído consigo a uno de los mayores enemigos de los ciudadanos: las palomas torcaces y su desagradable rastro. Los excrementos de este tipo de ave llenan la ciudad estos días y causan malestar entre aquellos que decidieron lavar el coche y aparcarlo debajo de un árbol o los que apuestan por disfrutar del buen tiempo en una terraza o un banco al aire libre.

Sin embargo, la presencia de las torcaces no ha pillado a nadie desprevenido y es que, aunque son residentes habituales en la capital aragonesa (y en el resto del país) "en primavera y otoño puede parecer que hay más porque algunas de las que vemos solo se encuentran en pleno paso migratorio y utilizan la península ibérica para dirigirse a sus cuarteles de invierno en el Norte de África", según cuenta Sofía Morcelle, técnico de proyectos de SEO/Birdlife (Sociedad Española de Ornitología) en Aragón.

Hasta que emprendan su regreso, casi cualquier rincón de la ciudad y, sobre todo, las zonas más verdes y con más arboledas se convierten en los lugares favoritos de estas palomas que, sin quererlo, "molestan a todos y afean cualquier espacio de Zaragoza".

"Están impidiendo que se pueda ir tranquilamente a un parque o andar por la calle sin pensar si vas a recibir una sorpresa repentina", comentaba ayer Elena García mientras paseaba por un tramo de la calle de Isaac Peral, donde los excrementos se concentraban en el suelo. La torcaz es la paloma más grande de las existentes en Europa (tiene una envergadura de entre 75 y 80 centímetros) y por consiguiente sus deposiciones son de mayor tamaño que las de las otras dos especies con las que convive en Zaragoza, la bravía doméstica (la más habitual, que se concentra, por ejemplo, en la plaza del Pilar) y la tórtola turca, que es fácilmente diferenciable por sus colores claros y su aspecto más estilizado.

Otros de los más afectados por el rastro de las torcaces son los propietarios de los bares que despliegan sus terrazas en zonas verdes para atraer a la clientela. Uno de esos establecimientos es El Monumental, próximo a la plaza de los Sitios. "Es repugnante. Nosotros hemos tenido que colocar sombrillas para evitar que los excrementos caigan en las mesas o incluso en los clientes. También hemos movido mesas de sitio para evitar los árboles. Es un problema que afecta y que hay que controlar", cuenta su gerente.

Según explican desde el Ayuntamiento de Zaragoza, por el momento no se está realizando ninguna medida para evitar la concentración de estas aves. Pero, para intentar reducir su impacto, la plantilla de FCC Limpieza Pública cuenta con un dispositivo habitual de 50 vehículos de agua que salen a diario por las distintas zonas de la ciudad. "No hay un incremento de los dispositivos, pero sí que se realiza más trabajo porque además de las labores habituales de limpieza, cada empleado o grupo tiene una zona asignada para eliminar los excrementos mediante agua a presión, que es la única manera de que salgan", explica el encargado general de FCC, José Miguel Marco.

El técnico reconoce que "hay excrementos durante todo el año, pero sí que es cierto que en primavera esa cantidad aumenta considerablemente, sobre todo en determinadas zonas". Además de en la zona centro, las deposiciones son muy frecuentes en barrios como El Arrabal, La Jota, la zona de Ciudad Jardín (Delicias) o el Actur. Además, asegura que es un "problema complicado de erradicar, pero se trabaja mucho para hacer que la ciudad y las calles estén lo más limpias posible".

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