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Los conflictos del Casco de Zaragoza obligan a retomar un plan de seguridad paralizado desde hace un año

Ayuntamiento y Delegación preparan un protocolo estable para toda la ciudad que ataje problemas como los de Pignatelli.

La Junta Local de Seguridad se reunió en la Delegación del Gobierno
La Junta Local de Seguridad se reunió en la Delegación del Gobierno
Francisco Jiménez

La ola de delincuencia en el sector Pignatelli, el aumento de robos con violencia en plena calle y la conflictividad en distritos como Oliver han obligado a las autoridades a tomar cartas en el asunto. La Delegación del Gobierno en Aragón y el Ayuntamiento de Zaragoza acordaron ayer poner en marcha un plan especial de seguridad de carácter permanente y que abarque toda la ciudad, una idea que se fraguó el año pasado tras las fiestas del Pilar pero que lleva desde entonces olvidada en el cajón.

Ahora, ambas instituciones se comprometen a elaborar este protocolo de actuación, sin marcarse plazos, pero con el objetivo de reducir la delincuencia en las calles de la capital aragonesa. Fue la principal decisión que se tomó en la Junta Local de Seguridad celebrada para abordar los problemas de convivencia que se están registrando en algunas zonas del Casco Histórico como la calle de Ramón Pignatelli o en el barrio Oliver. En ambos casos, los vecinos han alzado la voz –incluso hay convocada una concentración para mañana en la plaza del Pilar– para exigir soluciones.

«Queremos contemplar la seguridad ciudadana de manera conjunta en toda la ciudad», señaló la delegada del Gobierno, Carmen Sánchez. Por eso, le propuso al alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, recuperar la idea de un plan global de seguridad. «Le he pedido retomar los deberes que nos pusimos el año pasado». El regidor, por su parte, recogió el guante y apoyó la iniciativa tras haberse dado en el Consistorio, dijo, «un cambio de filosofía» respecto al anterior equipo de gobierno de ZEC.

"Queremos contemplar la seguridad ciudadana de manera conjunta en toda la ciudad"

Ambos dirigentes coincidieron en que «Zaragoza es una ciudad segura», aunque Sánchez reconoció un «repunte» de la delincuencia. Sin embargo, defendió que la labor policial está obteniendo resultados, con más detenciones y menos asaltos en las últimas semanas, por ejemplo, con el método de ‘mata león’, en el que el asaltante agarra por detrás el cuello de la víctima hasta que pierde la consciencia por la falta de riego sanguíneo.

«Tenemos el problema identificado», dijo Carmen Sánchez, que recordó que se ha incrementado el número de agentes en las calles y se ha puesto en marcha un grupo especializado para atajar los robos con violencia. Además, se va a «mejorar la coordinación» con la Policía Local para contar con sus agentes y aumentar así el dispositivo de seguridad en las zonas más conflictivas de la ciudad.

Refuerzos en Urbanismo

«No vamos a dejar de trabajar ni a mirar para otro lado», dijo por su parte el alcalde de la capital aragonesa. Azcón criticó que el anterior equipo de gobierno «no hizo especial hincapié» en la propuesta de ejecutar un plan local de seguridad hace un año y apostó por «mejorar la coordinación entre administraciones» para concretar «proyectos y medidas que mejoren la seguridad».

«No vamos a dejar de trabajar ni a mirar para otro lado»

Además, señaló que se van a reforzar los servicios municipales de inspección urbanística, para agilizar el control del estado de los edificios, en especial aquellos abandonados que, como en Pignatelli, están siendo okupados. Eso sí, recordó que «los desalojos son competencia de los juzgados, tiene que haber tribunales que los ordenen, no puede hacerlo la Policía».

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