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Las asignaturas pendientes de las fiestas del Pilar

Al margen de que se acierte con el cartel, el pregonero o la oferta de conciertos, las preocupaciones de los zaragozanos son muy diversas de cara al próximo 12 de octubre.

Preparativos para la Ofrenda de Flores en la plaza del Pilar.
Preparativos para la Ofrenda de Flores en la plaza del Pilar.
José Miguel Marco

Las del próximo mes de octubre serán unas fiestas «heredadas». El nuevo gobierno de PP-Cs comenzó a funcionar a finales de junio y ha tenido poco margen de maniobra para cambiar las líneas estratégicas de la programación del Pilar, dado que muchos de los contratos ya estaban en licitación. No obstante, los responsables del área de Cultura hacen anualmente una «evaluación técnica interna» de las celebraciones y convocan también grupos de trabajo (con asociaciones de vecinos, peñistas, hosteleros, patrocinadores, ampas...) para ver qué y cómo se puede mejorar.

Explican los programadores que es complicado dar gusto a todos porque «no hay otras fiestas en ninguna gran ciudad que duren la friolera de nueve días» y que tampoco se puede innovar en exceso porque el germen son los actos tradicionales. No obstante, hay decisiones como qué hacer con el Parking Norte o dónde meter a Interpeñas que sí condicionan el desarrollo de unas fiestas, a las que los zaragozanos dieron el año pasado una nota de 7,8 pero con dos importantes borrones: el transporte y la limpieza.

En el primer caso, a las esperas por las malas frecuencias de los buses y lo llenos que hacen sus trayectos (tres millones de viajeros en una semana) hay que sumar que el tranvía convocó el año pasado varias jornadas de paros (un 21% menos de usos que en 2017). Respecto a la suciedad, baste anotar que la Policía Local denunció a 353 personas las pasadas del fiestas del Pilar por orinar en la calle, 223 en el entorno del recinto ferial de Valdespartera. El botellón incontrolado –en el parque, el Náutico o a las puertas de los conciertos– también es un foco notable de suciedad y los residuos plásticos suman kilos y kilos con, por ejemplo, los papeles de celofán de la Ofrenda de Flores.

Este es, por cierto, uno de los actos mejor valorados de todas las fiestas, si bien dicen los expertos que aún podría organizarse mejor, sobre todo, en el tramo crítico de las 12.00 y las 14.00 –cuando se dan algunos colapsos– y en los accesos individuales. La eterna discusión sobre si las actuaciones folclóricas –el año pasado hubo poca jota– retrasan mucho la Ofrenda o si el paseíllo de los concejales y el Cabildo restan agilidad también vuelve a estar sobre la mesa.

Entre las objeciones, hay que añadir otra preocupación notable como fueron las cinco denuncias por agresiones sexuales que empañaron el ambiente festivo. A pesar de la campaña ‘No es no’ y de la creación de ‘puntos seguros’ en los principales espacios festivos, se registraron –al menos– cinco incidentes que obligaron a activar el protocolo de acompañamiento y protección de las víctimas.

El último de los ‘peros’ de las encuestas de satisfacción de las fiestas es la calidad de los espectáculos que recalan en Zaragoza para el Pilar. De momento, de nuevo, se han confirmado ya algunas estrellas de la radiofórmula (Aitana, Manu Carrasco, Melendi, Fangoria, Don Patricio...) pero faltan artistas algo más exquisitos como fue el caso el año pasado de María Arnal, Nathy Peluso o Jane Birkin. Dos meses restan para deshojar la margarita. A continuación, algunos de los asuntos en estudio:

Huelga del tranvía
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El transporte

La movilidad se ha llevado en los últimos cinco años la peor nota en las encuestas de satisfacción sobre las fiestas. El tranvía funciona las 24 horas pero las 24 está desbordado. Los autobuses tampoco dan abasto para desplazarse entre los focos de interés. Que el Bizi amplíe sus horarios o que se fomenten los taxis compartidos han sido algunas de las propuestas que se han estudiado años anteriores.

Un operario de FCC, durante las tareas de limpieza de Valdespartera desarrolladas las pasadas fiestas del Pilar.
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La limpieza

Es más problema de civismo que de brigadas municipales, pero la ciudad durante las fiestas deja mucho que desear. El Consistorio recoge 186 toneladas de basura esos días, pero las calles –sobre todo de Valdespartera– acumulaban bolsas y plásticos. Multiplicar el número de baños químicos, mano dura con el botellón o imponer vasos reutilizables en los centros festivos son propuestas sobre la mesa.

Comienza la diversión en el parque Río y Juego
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La descentralización

La nueva concejal de Cultura, Sara Fernández, afirmó esta semana que volverá a haber escenarios en los barrios para que las fiestas no tengan como únicos polos de atracción la plaza del Pilar y Valdespartera (recordemos que el Parking Norte se queda de nuevo sin licitar este año). Volverán, por tanto, las plazas temáticas aunque con alguna pequeña variación que se dará a conocer en los próximos días. El único escenario que se cae respecto a 2018 es el de los Jardines de Tosos, en Vadorrey, dado que no salía a cuenta montarlo para solo una actuación la tarde del día 12.

Zona Joven en la Multiusos, en las fiestas del Pilar 2016.
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Franjas de edad desatendidas

En los últimos años se ha conseguido solventar uno de los problemas que más preocupa a los programadores: atraer la atención de los jóvenes de entre 13 y 17 años. A través de la propuesta ‘Pilar Joven’, en la sala Multiusos se han reunido ‘youtubers’, máquinas de arcade y ‘otakus’ que se han ganado el beneplácito de los adolescentes. Ahora son los ciudadanos en torno a los 30 años los que parecen más ajenos a las fiestas porque no cuentan con muchos atractivos en la programación. Por descontado, las fiestas se llevan la mejor nota del colectivo «de más de 65 años».

La plaza del Pilar, durante la Ofrenda de Flores del año 2017.
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Los actos tradicionales

La Ofrenda de Flores del año pasado congregó a 310.000 oferentes y duró más de quince horas. Se buscan fórmulas para «agilizar la gestión de flujos» como las que se impusieron hace ya un par de años: adelantar su inicio ampliando el horario (ahora abre a las 6.45) y limitar a 200 participantes la composición de cada uno de los grupos. Este año no se prevén grandes novedades en la Ofrenda, si bien en anteriores convocatorias se ha sopesado la posibilidad de ensanchar las filas, crear más accesos individuales o, incluso, cambiar la disposición de la estructura de la Virgen en la plaza. Acaso un manto octogonal serviría para colocar más flores, pero eso no acabaría con las filas y los retrasos de más dos horas que se dieron el año pasado, cuando se alcanzó un récord de 711 grupos participantes.

Horeca denuncia que desde hace varios años "se han multiplicado" los eventos(Casetas Regionales, Mercado Medieval,Muestras Aragonesas, etc.) en los que diferentes establecimientosno permanentes "incumplen los requisitos sanitarios" establecidos en la normativa vigente, y vulneran también los derechos del consumidor al no informar debidamente de los precios ni emitir facturas válidas a la hora de reclamar.
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La oferta gastronómica

Esta semana los hosteleros criticaron con dureza el contrato de la muestra aragonesa de gastronomía (la de Echegaray y Caballero) porque ofrece productos de fuera, «de pésima calidad y en condiciones higiénicas lamentables». Los bares del centro ‘de toda la vida’ cuentan en octubre con «una doble competencia» por los puestos de las Casas Regionales o los llamados ‘food trucks’ también en la ribera.

Concentración de charangas y peñas
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Las peñas

Año tras año se repite la polémica de dónde deben estar sus recintos festivos. Mientras que la Unión Peñista llegó a un acuerdo con los promotores del Espacio Zity, en Interpeñas están pendientes de recibir el visto bueno (o malo) a alguna de sus propuestas: instalarse en una hipotética feria de la cerveza en Puerto Venecia (el proyecto Wöw), abrir una carpa junto a la Torre del Agua o ir al Parque de Atracciones, pese a la oposición vecinal.

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