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La madre de la niña que sufrió la paliza en El Gancho pudo ocultar otras agresiones

El abogado de la mujer dice que es otra maltratada "acobardada" por su pareja, pero la Audiencia se niega a dejarla libre por no hacer nada para proteger a la menor.

El abogado de la mujer dice que es otra maltratada "acobardada" por su pareja, pero la Audiencia se niega a dejarla libre por no hacer nada para proteger a la menor.
El abogado de la mujer dice que es otra maltratada "acobardada" por su pareja, pero la Audiencia se niega a dejarla libre por no hacer nada para proteger a la menor.
M. A. Coloma

La niña de 4 años que el pasado 27 abril ingresó en la uci del Hospital Materno Infantil de Zaragoza tras sufrir una brutal agresión en una vivienda de El Gancho podría haber sido víctima de varias palizas anteriores. Así se desprende del auto en el que la Audiencia Provincial se niega a dejar en libertad a la madre de la menor, Elena Y. L., reprochándole el no haber hecho nunca nada para evitar que su pareja, Constantin M., agrediera a la pequeña. Según los magistrados de la Sección Primera, la mujer no solo ocultó estos episodios de violencia, sino que ni siquiera llevó a la menor al médico.

"No consta que esta –por la encausada– haya realizado actuación alguna para impedir que su hija de cuatro años se viera sometida a las graves palizas por parte de su pareja sentimental, sin llevar a la menor a recibir asistencia sanitaria, ni denunciar los hechos, ni adoptar algún tipo de medida", dice la Sala. De hecho, según la Audiencia de Zaragoza la investigada se limitó a seguir conviviendo con el presunto agresor y a perdonarlo.

Los hechos que llevaron a prisión provisional tanto a la madre de la víctima como a su pareja sentimental se produjeron en un domicilio del número 2 de la calle de José Zamoray de Zaragoza. Según el atestado policial, fue la mujer quien llamó de madrugada al 061 para comunicar que su hija había sufrido una caída y estaba inconsciente. Sin embargo, en cuanto los servicios sanitarios llegaron a la vivienda y vieron a la niña sospecharon que sus graves lesiones cerebrales no eran consecuencia de un mero accidente.

El novio de la madre, al que defiende Carmen Sánchez, acabó confesando que había dado alguna patada a la menor "porque no paraba de llorar", por lo que el juez de guardia decretó el ingreso en prisión de la pareja por tentativa de homicidio. El abogado Isidro Villanova, que defiende a la mujer, recurrió el auto alegando que había quedado claro que el autor material de la paliza era Constantin M. y que su clienta no había podido hacer prácticamente nada para evitar la violenta agresión. Sin embargo, el hecho de que esta mintiera inicialmente a la Policía y tratara de dar una coartada a su pareja llevaron al juez a rechazar el recurso y mantener a la mujer en Zuera.

Convencido de la inocencia de la investigada, la defensa llevó el caso a la Audiencia de Zaragoza, ante la que presentó a Elena Y. L. (35 años) como una mujer "maltratada, intimidada, acobardada y vulnerable". Pero estos argumentos no han convencido a los magistrados, para los que no existe un "sustento probatorio sólido" de tales afirmaciones. Según ellos, para apuntalar estas acusaciones, sería necesaria, por ejemplo, una prueba pericial psiquiátrica y psicológica de los investigados.

Por el contrario, la Sección Primera recuerda que de las investigaciones practicadas hasta la fecha sí se desprenden indicios de que "la madre presenciaba las agresiones a su hija sin hacer nada para impedirlo". Así, la Sala considera que la medida de prisión provisional para la madre está justificada, máxime, apunta, cuando los delitos que se les atribuyen podrían acarrear importantes penas de cárcel y existiría un alto riesgo de fuga.

La niña estuvo más de un mes en la uci y pasó a planta a principios del mes de junio. Los forenses todavía no han informado al juez sobre la paciente, pero parece que, como consecuencia de estas palizas, la menor podría arrastrar secuelas de por vida. A la madre ya le retiraron otros dos hijos que fueron dados en adopción.

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