Despliega el menú
Zaragoza

tribunales en zaragoza

El cabecilla de la estafa del cáncer llevaba "años" dando 1.700€ al mes a su madre

Seis meses de escuchas telefónicas destaparon las presuntas maniobras ilícitas del cerebro de la trama del cáncer infantil, Roberto Pérez. En una de sus llamadas, revela que daba una paga mensual a su madre con cargo a las empresas que se financiaban con donativos.

Los dos detenidos que quedaron libres (a la izquierda) entregaron ayer sus pasaportes a la juez.
Los dos detenidos que quedaron libres (a la izquierda) entregaron ayer sus pasaportes a la juez.
Heraldo.es

Los pinchazos telefónicos han sido decisivos a la hora desmantelar la trama fraudulenta que recaudó 5 millones de euros en cinco años pidiendo donativos para niños con cáncer y víctimas de catástrofes naturales. Según ha podido saber HERALDO, la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Jefatura de Aragón estuvo seis meses escuchando las llamadas que el presunto cabecilla de la red, Roberto Pérez Rodríguez, hacía a través de su teléfono móvil a sus más estrechos colaboradores: varios de ellos, también encausados.

Gracias a esas grabaciones, los investigadores descubrieron que el principal sospechoso –en prisión provisional desde el 31 de mayo por presuntos delitos de estafa, blanqueo y pertenencia a grupo criminal– compró vehículos para su uso personal o de su familia a nombre y con cargo a las cuentas de la Liga Nacional contra el Cáncer Infantil (Linceci) o de otras sociedades del entramado bajo sospecha. Las conversaciones de Roberto Pérez, de 58 años y natural de la localidad guipuzcoana de Zumárraga, han sacado también a la luz el pago mensual de 1.700 € que este hacía a su madre desde la cuenta de otra de las empresas que se financiaban con la solidaridad ciudadana.

Fue precisamente una de las últimas llamadas intervenidas al responsable de la red, recogida el pasado 14 de mayo, la que desveló que adquirió un Toyota Corola para su hija Sara a cargo de la «asociación» (como él se refiere a Linceci cuando habla por teléfono). «Una consulta, voy a comprar un coche y no sé si hacerlo a nombre de la asociación o de Promociones (otra de las empresas del entramado), ¿qué opinas tú? A nombre de la asociación se puede comprar perfectamente», le comenta Roberto Pérez a una administrativa.

Después de hablar con ella sobre las desgravaciones y el IVA, el encausado lo tiene claro: «Lo haremos a nombre de la asociación, que todas pueden tener varios vehículos y aquí no tenemos nada de eso». Eso sí, previamente le deja claro a su interlocutora que el coche lo usará su hija: «Sí, sí, es un coche para Sara». Antes de finalizar la conversación, le recuerda: «El coche ya está apalabrado, te daré el teléfono del chaval (...) y le mandas lo que sea para hacerlo a nombre de la asociación».

"Sí, sí, es un coche para Sara (...) Te daré el teléfono del chaval (...) y le mandas lo que sea para hacerlo a nombre de la asociación»

Como recoge un informe de la Udyco al que ha tenido acceso este periódico, en otra llamada efectuada dos horas después, la misma empleada le propone al encausado otra opción: «Que cojan el coche ellos –por la hija y parece que su pareja– y se les paga al margen de la nómina». Pero Pérez la descarta. Algo más preocupado se quedó cuando días después le llamaron del concesionario pidiéndole papeles. «Necesitamos saber la procedencia de su financiación, de dónde recibe el dinero, balance de situación...», le indican, en referencia a Linceci.

Cuando da cuenta de ello a su empleada, el encausado le da instrucciones: «De cómo nos financiamos dile que mediante clientes, ¿no?». A lo que ella responde: «Yo creo que verán la cifra de ventas allí y ya está, a no ser que tengas que dar explicaciones de cómo se financia la oenegé».

Pero durante los seis meses que el cerebro de la presunta organización delictiva tuvo pinchado el móvil dejó constancia también de las atenciones que prestaba a su madre con cargo a las sociedades investigadas. «A mí madre le paso 1.700€ al mes. Llevo muchos años así, pero no me importa, lo hago muy a gusto», confiesa a su interlocutor en una grabación efectuada el pasado 10 de mayo. Estas conversaciones son solo dos ejemplos, pero dan cuenta de la forma de proceder del encausado, que tenía en nómina a su mujer, sus dos hijas y su hermana.

Roberto Pérez: «A mí madre le paso 1.700€ al mes. Llevo muchos años así, pero no me importa, lo hago muy a gusto»

Gracias a las escuchas autorizadas por la titular del Juzgado de Instrucción número 2, Soledad Alejandre, la Udyco ha seguido también la pista de los negocios que la red tenía en Perú, así como de otros proyectos y campañas de captación que sus responsables estaban pergeñando para poder multiplicar los ingresos llegando a un público más joven, al que pretendían pedir donativos mensuales de 6 euros.

Etiquetas
Comentarios