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Zaragoza

elecciones generales 2019

La zaragozana a la que le ha tocado ser miembro de mesa electoral 4 veces en 18 años

"¿Le toca tanto la lotería?", le preguntó un policía a María Pilar Laborda Ruiz, logopeda del Hospital Clínico que ha sido dos veces vocal y otras dos presidenta desde que se empadronó en la capital aragonesa en 2001. En este tiempo, ha vivido anécdotas de todo tipo: el vocal que se rompió la pierna, el suplente al que tuvo que mandar a casa porque llegó borracho como una cuba...  

María Pilar Laborda Ruiz, logopeda zaragozana, ha sido miembro de mesa electoral 4 veces en 18 años.
María Pilar Laborda Ruiz, logopeda zaragozana, ha sido miembro de mesa electoral 4 veces en 18 años.
M.P.L.R.

Con el anuncio de nuevas elecciones, llega también un elemento temido por muchos ciudadanos: la carta que comunica la obligación de formar parte de una mesa electoral. A algunos, especialmente los primerizos, incluso les ilusiona participar activamente en esta jornada democrática, pero para otros, sobre todo si son repetidores, la obligación de realizar una jornada laboral de unas 15 horas en domingo es una situación tediosa y nada atractiva. María Pilar Laborda Ruiz, una logopeda zaragozana de 43 años, se posiciona claramente en este segundo grupo: le ha tocado ser miembro de mesa electoral cuatro veces en 18 años.

María Pilar, que trabaja en el Hospital Clínico Lozano Blesa, se empadronó en la capital aragonesa en 2001, cuando compró su piso en la Gran Vía. Desde entonces, han sido cuatro los comicios en los que la ‘suerte’ ha querido que ejerciera su deber como ciudadana, la última, este próximo domingo, 28 de abril. “Con los españoles que somos, con una vez que te tocara, ya deberías haber cumplido...”, señala con resignación.

Las dos primeras ocasiones lo vio como un producto de la casualidad, pero la tercera vez empezó a considerar “sospechoso” el sistema de elección de los miembros que, pese a ser por sorteo, parece haber cogido una excesiva confianza con ella. “La segunda vez incluso me tocó con los mismos compañeros que la primera vez, unos vecinos del portal de al lado. Es muy chocante lo del sorteo porque en cada mesa votan 600 o 700 personas, ¿cómo es posible que salga siempre yo?”, comenta Laborda.

Para la logopeda, lo lógico sería que las personas que ya han participado en elecciones anteriores no fueran incluidas en el sorteo, para que la obligación se repartiera entre todos los vecinos de la zona: “Si te toca tres veces en diez años, puedes renunciar, pero las elecciones son cada cuatro… Lo hacen así para que no puedas reclamar. En la Junta Electoral de zona me dijeron una vez: ‘si no te convence, vete a ver el sorteo’. Yo no dudo del sistema informático, pero no entiendo cómo no nos quitan a quienes ya nos ha tocado la vez anterior”. Laborda cree que otra opción sería contar con “gente en paro” que se apuntara voluntariamente para este cometido.

Un periplo de reclamaciones

Aunque ya en la terceras elecciones consecutivas que fue convocada escribió una carta a la Junta Electoral de zona, ha sido esta cuarta ocasión la gota que ha colmado el vaso para María Pilar. No obstante, pese a haber intentado por todos los medios justificar su situación para librarse de este repetitivo deber, ha sido en vano.

Con ayuda de una amiga abogada, en cuanto recibió la notificación para las elecciones del 28-A presentó una alegación en la Junta de zona, pero la llamaron para decirle que no había aportado la documentación justificativa necesaria. “Yo les dije: ‘pero si tenéis que tener registrado allí las personas que han sido miembro en anteriores elecciones’. Me dijeron que no y que era mi deber guardar los justificantes, pero no es verdad, mi deber es presentarme, el registro deberían tenerlo allí”, explica Laborda.

El segundo paso fue llamar al Ayuntamiento para ver si ellos le podían proporcionar un documento acreditativo de su participación en los tres comicios anteriores, pero la volvieron a remitir a la Junta, de modo que decidió dirigirse directamente a la Delegación de Gobierno. Tampoco hubo suerte. “Buscaron y me dijeron que como antes pagaban en un sobre y no a través del banco, no lo tenían registrado. Yo pensé: ‘¿cómo es posible que no haya un registro de a quién se ha pagado con dinero público?”.

Finalmente, desde la Delegación le indicaron que esos datos los tendría el juzgado, así que María Pilar recopiló todas las pautas que le habían dado en el Consistorio y en la Delegación y las envió por fax a la Junta Electoral de zona, con la esperanza de que el juzgado pudiera proporcionarles el justificante que necesitaba. Pero nuevamente no fue así.

Al poco tiempo, recibió una visita de la policía para notificarle que todos sus recursos habían sido rechazados. “Uno de los policías me preguntó: ‘¿te toca tanto la lotería?’. Ya no me hace ni gracia… La estadística no me cuadra porque por esa regla de tres me tendría que haber tocado la primitiva ya muchas veces...”, bromea la logopeda, que termina por tomárselo con humor, aunque sin disimular su indignación ante una situación “chocante, incoherente y frustrante”.

Un bocadillo de mortadela y un vocal “como una cuba”

En estos 18 años, María Pilar ha sido dos veces vocal y dos presidenta de mesa en el colegio Montessori. Esta cuarta vez le tocará presidir la mesa, un cometido que no le inquieta, pues cuenta con la suficiente experiencia.

Entre las anécdotas que recuerda de los tres comicios anteriores, destaca la sorpresa que se llevó la primera vez al ver la comida que les proporcionaban para todo el día: “un bocadillo de mortadela, una manzana y una Fanta. Casi me quedo muerta… Menos mal que la madre de uno de los compañeros nos trajo de todo: saladitos, galletas…”.

La más surrealista, sin embargo, la vivió la segunda vez cuando, siendo presidenta de mesa, uno de los vocales la llamó el día de antes para comunicarle que no podría presentarse porque se acababa de romper una pierna. Al día siguiente, los vocales suplentes eran dos hermanos, pero tan solo se presentó uno y no en muy buenas condiciones…

“El que apareció iba borracho como una cuba y dijo que se había apostado con su hermano a ver quién se emborrachaba y llegaba antes al colegio. Formalizamos la mesa y lo mandé a dormir la mona y le dije: ‘vuelve dormido y aseado’. Pero volvió a las 11 de la mañana borracho y sin duchar, no veía ni el nombre de las personas en el DNI...”, recuerda María Pilar.

En esta cuarta ocasión, espera tener una jornada tranquila y, sobre todo, desea con todas sus fuerzas que sea la última, ya que los comicios de mayo están a la vuelta de la esquina y no quiere ni pensar en la posibilidad de que le vuelva a tocar: “En mayo tengo la comunión de mi sobrino, así que ahí sí que sí, si me toca, que me vengan a buscar a Alicante”.

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