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Un piragüista recupera la bicicleta eléctrica que unos jóvenes tiraron al Ebro

El vehículo fue recuperado cerca del puente de Santiago, desde donde fue arrojado el pasado mes de febrero. 

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El piragüista Pablo Medrano, de Helios, con la bici eléctrica recuperada del Ebro.
Electric Renting Group

La teoría del ying y el yang sostiene que el mal no puede existir sin el bien, y viceversa. Cada día se pueden ver situaciones que avalan esta teoría milenaria y, sin ir demasiado lejos, se puede encontrar un buen ejemplo práctico de estos conceptos taoístas en un reciente episodio de vandalismo muy sonado en Zaragoza.

La noche del 21 al 22 de febrero, un joven que había salido de fiesta con sus amigos decidió arrojar una bicicleta eléctrica de la empresa Electric Renting Group desde el puente de Santiago al río Ebro. La ocurrencia fue doble, porque los chavales subieron el vídeo de la acción vandálica a la red social Instagram. Las imágenes llegaron a la compañía perjudicada y esta las remitió a la Policía Nacional con la correspondiente denuncia. Fueron identificados poco después y se les ha abierto el correspondiente procedimiento de responsabilidad, que podría incluir, además de la restitución económica del bien dañado, una multa por delitos medioambientales.

Pero como sugiere el guion de la teoría del ying y el yang, hace unos días apareció en escena el piragüista Pablo Medrano, del Club de Natación Helios. Mientras el joven entrenaba por el entorno del puente de Santiago observó en el lecho del Ebro un objeto extraño. Se acercó y pudo comprobar que se trataba de una bicicleta.

José y Ángel Baigorri, dos veinteañeros de Mallén que son el alma de Electric Renting Group, recibieron la noticia del hallazgo y Adrián Grande Vela, jefe de mantenimiento de la empresa, se desplazó hasta la ribera para recuperar el vehículo y posó sonriente junto al piragüista de Helios, al que agradeció su ayuda.

Cuando se produjo el acto vandálico, los jóvenes empresarios dieron por perdida la bicicleta, que tiene un valor de entre 600 y 700 euros. Efectivamente, su pronóstico se ha cumplido. "El agua ha dañado el sistema eléctrico y la bicicleta se ha estropeado", detalla José Baigorri, que la semana pasada se desplazó hasta los juzgados para ratificar la denuncia que interpusieron en la comisaría.

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Adrián Grande, jefe de mantenimiento de Electric Renting Group, y Pablo Medrano, piragüista de Helios.
E.R.G.

Más gamberradas con vehículos de movilidad compartida

La conducta incívica de los jóvenes que arrojaron la bicicleta eléctrica al Ebro no es, ni mucho menos, una anécdota. La propia empresa de los hermanos Baigorri ha sido víctima de otros episodios similares. De hecho, poco después de la puesta en funcionamiento del servicio les tiraron un vehículo desde el puente de Piedra a la senda peatonal que discurre junto al cauce en la margen derecha. La bicicleta quedó gravemente dañada. 

Las compañías que han desplegado patinetes, así como la compañía Mobike, que gestiona bicicletas de alquiler sin estación, también han sufrido otras acciones similares. Suelen ser los propios usuarios los que alertan a la compañía, que recientemente ganó un juicio en un juzgado de Zaragoza contra un individuo que se había apropiado de uno de sus vehículos. 

Las bicicletas naranjas de Mobike han aparecido aparcadas en los lugares más insospechados, como en la zona central de fuentes del Parque Grande José Antonio Labordeta, y amontonadas en una calle de Las Fuentes

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