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juicio a igor el ruso

Las acusaciones exigen la pena máxima para Feher por tres asesinatos “a traición”

La vista oral termina con la petición de prisión permanente revisable y el Jurado comienza hoy a deliberar

Teruel
El acusado, Igor el Ruso, en la sesión celebrada este lunes.
Javier Escriche

Hay una máxima en derecho que reza ‘In claris non fit interpretatio’ (en lo claro no se necesita interpretación). Y a esta conclusión parecieron llegar este lunes la Fiscalía y las siete acusaciones que imputan a Igor el Ruso tres asesinatos –por la muerte del ganadero José Luis Iranzo y los agentes Víctor Romero y Víctor Jesús Caballero–, dos atentados contra la autoridad –por la condición de guardias civiles de Romero y Caballero–, tres robos con violencia, un delito de tenencia ilícita de armas y otro de pertenencia a organización criminal.

El juicio contra el sanguinario delincuente acabó con los alegatos de los abogados de las víctimas y el de la defensa del procesado, quien, en el último momento, admitió un homicidio por la muerte de Iranzo que podría ser castigado con 10 años de prisión. Pero las acusaciones no solo se guiaron por su idea de que los crímenes están claros. Afirmaron que la gran cantidad de pruebas arrojadas a lo largo de seis días de juicio demostrarían que Feher mató con alevosía, sabiendo bien lo que hacía, prevaliéndose de la indefensión de sus víctimas y provocando a estas más dolor físico del necesario.

Lo dijo la fiscal, Carmen Continente, al mantener que Feher esperó dentro del masico a Iranzo "a traición" y sobre seguro, sorprendiendo al ganadero, sin darle opción a la defensa y sin que este le hubiera atacado previamente. El esquema se habría repetido con los dos agentes, los cuales recibieron los primeros tiros por la espalda, a sus caderas para que no pudieran mantenerse en pie y antes de que estos pudieran siquiera desenfundar sus armas. Luego, también en los tres casos, el autor remató a sus víctimas.

"Eligió matar a personas que no suponían ninguna amenaza para él, pudiendo haber optado por huir o esconderse", afirmó Continente, quien alertó de la peligrosidad del criminal y del "desprecio" que tiene por la vida de los demás, con la que acaba de forma "fría y reflexiva". El Ministerio público agregó que ninguno de los médicos, psicólogos y forenses que analizaron a Feher vieron en él patología psiquiátrica, "otra cosa es su forma de ser".

Tres imágenes resumen, para la fiscal, la tragedia de aquel 14 de diciembre de 2017: la de las gafas rotas y aplastadas de Caballero, la de la cartera de Romero repleta de fotos de su familia y la puerta del masico de los Iranzo con la llave que introdujo Iranzo aún puesta, como invitando a entrar a un reunión de amigos que ya nunca se celebrará.

El abogado de los Iranzo, Enrique Trebolle, dijo a los miembros del Jurado popular que están ante la "oportunidad histórica de hacer justicia con unos hechos execrables" y recordó que el ADN de Igor el Ruso apareció en los escenarios de los crímenes y en las armas robadas a los guardias civiles abatidos. "Y lo delata como autor de los hechos", indicó. El letrado dijo no querer para sus representados "dinero ensangrentado", si bien recordó que una familia "ha quedado sin padre, hijo, hermano y esposo".

En el aire quedaron también las preguntas de la fiscal sobre posibles indemnizaciones. "¿Cuánto vale el dolor de una viuda, el desgarro de una madre, la impotencia de un padre, el desamparo de un niño y el vacío de un hermano?". "¿Cómo se calcula?", inquirió.

Mariano Tafalla, abogado de la mujer de Caballero y de los familiares de Romero, se encaró con Feher: "No eres un militar que ha actuado de frente; has ido por la espalda". Y pidió al Jurado "que las víctimas no sean olvidadas". "Impartan Justicia, que la verdad ya llegará", añadió, dejando entrever que todavía habrán de dirimirse responsabilidades por un supuesto mal funcionamiento de los servicios del Estado. El letrado de la Asociación Unificada de la Guardia Civil, Jesús Jordán, consideró que lo sucedido con los agentes fue "una ejecución" y definió al criminal como un "tumor" que debe extirparse de la sociedad.

El reguero de delitos que Igor el Ruso cometió en la zona de Andorra aterrorizando a la población volvió a revivirse este lunes en la sala de la Audiencia de Teruel. "De no haber sido detenido, aún seguiría matando", advirtió el abogado de la esposa y la hija de Romero, Jorge Piedrafita.

Ramón Castro, el letrado que representa a los padres y hermanos de Víctor Jesús Caballero, sostuvo que Feher "no solo mató con alevosía, hubo ensañamiento  y ánimo de ocultar los delitos que había cometido antes. Actuó de manera inhumana".

Por su parte, Pablo Martínez, abogado del sindicato agrario Uaga, se preguntó "¿Cómo se dejó montar un dispositivo de búsqueda con civiles el día previo al despliegue de los grupos de élite de la Guardia Civil?". "Hay algo aquí que va mal", agregó.

La defensa retira la eximente de miedo insuperable

El abogado que defiende a Igor el Ruso fue este lunes bastante más breve de lo que se esperaba. El de José Manuel Martín Calvente fue un informe directo y conciso, pensado para no distorsionar el mensaje que pretendía trasladar al Jurado. “Norbert es el autor de los hechos, pero eso no significa que sea jurídicamente el responsable”, señaló, tras recordar a los nueve ciudadanos anónimos que decidirán el futuro de Igor el Ruso que el papel de la defensa es el de plantear dudas. ”Pero no con el ánimo de engañar, sino tratando de aplicar el derecho”, apostilló.

Antes de dirigirse al Tribunal Popular, la defensa modificó su escrito de calificación inicial. Retiró la eximente de miedo insuperable y eliminó la posibilidad de que el paramilitar actuara afectado por algún tipo de patología o trastorno psiquiátrico. Y si acudió al juicio solicitando la libre absolución, Martín Calvente admitió que, al menos, la muerte del ganadero José Luis Iranzo pudo ser un homicidio. No habló de asesinato porque entiende que no existió alevosía o intención de matar.

El letrado dijo que no puede valorar un hecho solo por el resultado, “sin saber qué ocurrió antes”. Según este, todos los agentes que acudieron al masico del fallecido manifestaron que una vez concluido su trabajo se marcharon. “La escena del crimen pudo ser manipulada. Hay un momento en que queda a merced de la naturaleza o de la acción humana”, apuntó. “El propio padre de la víctima –continuó– declaró que no pudo poner flores en el lugar donde murió su hijo porque lo ignoraba”. Pero lo que dijo realmente el testigo fue que a él nadie le indicó donde cayó muerto José Luis.

En cuanto al tiroteo que se produjo después en el Mas de Zumino, donde Igor el Ruso acribilló y mató a la patrulla ROCA compuesta por los agentes Víctor Romero y Víctor Caballero, la defensa mantiene que fue un acto de legítima defensa. “Lo que hubo allí fue un fuego cruzado tras una agresión previa por parte de los guardias a la que Fehert respondió. Y lo hizo porque el Derecho le ampara”, manifestó.

Según Martín Calvente, se produjo "un ataque verdadero con potencialidad de dañar". “Feher usó armas contra armas, la respuesta fue proporcional”, añadió, tras recordar a los jurados que el acusado no podía saber que a quien tenía delante era a una patrulla de la Benemérita. “No se olviden, iban de paisano en un coche sin distintivos oficiales, podían ser cualquiera”, concluyó.

"Sean fríos, racionales y calculadores"

A la conclusión del juicio, Igor el Ruso aprovechó su derecho a la última palabra para dirigirse a los miembros del Jurado y decirles: “Sean fríos, racionales y calculadores.No se dejen influenciar por mi presencia”. Es decir, que actúen como siempre lo hace él. Feher habló de “propaganda mediática” y de cómo, en su opinión, esta “ha hecho que el caso no se parezca en nada a lo que era al principio”. Se permitió también calificar de “ciencia ficción” que digan que apuntó a las armas de los agentes. “Era de noche y no llevaba gafas”, dijo.

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