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Octavio Serret, exlibrero y ahora comerciante de 'delicatessen': "Me apasionan los libros pero también el vino"

Librero nacido en Valderrobres en 1965, recibió, entre otros premios, el Nacional de Cultura de la Generalitat. Cerró el 1 de enero tras 40 años en la brecha.

Octavio Serret, en el local de su antigua librería reconvertido en tienda de ‘delicatessen’ del Matarraña.
Octavio Serret, en el local de su antigua librería reconvertido en tienda de ‘delicatessen’ del Matarraña.
J. D. L.

El pasado 1 de enero cerró su librería de Valderrobres después de casi 40 años de trayectoria y con varios premios en su haber. ¿Por qué ha decidido reabrir ahora, en plena pandemia, y como tienda de ‘delicatessen’?

Cerré la librería por agotamiento mental. Pero mi planteamiento fue, desde el principio, volver a abrir y hacer otras cosas.

¡Y menudo cambiazo! De vender libros a vender vino.

No tanto. Porque, como librero, ya organicé actividades en torno a los libros en las que participaron bodegas de la zona. Ahora vendo vino elaborado en el territorio del proyecto cultural Ilercavònia, que fomenta, divulga y preserva la historia. He creado una marca propia, Camins Serret, para volver a promocionar mi tierra a través de sus productos ecológicos, de kilómetro cero y de alta calidad.

¿Echará de menos los libros?

No. Quiero ser un punto de venta de productos ‘gourmet’, pero también tengo guías turísticas, cartografía y literatura del territorio sobre historia, geografía, lengua...

¿Vuelve entonces también como librero?

Yo me quito de encima los ‘best seller’, las novedades literarias, los libros de texto, la papelería y la prensa y me quedo con lo fundamental para mí, que son los libros vinculados al territorio.

¿Las ‘delicatessen’ son más rentables que los libros?

Mi negocio ya no son los libros y ahora está vinculado, básicamente, a los productos ‘gourmet’ de cercanía.

¿Seguirá como activista cultural?

Sí, mi vertiente de gestor cultural seguirá porque me gusta. Por ejemplo, colaboro con Juan Bolea en el festival Aragón Negro.

¿Y cómo se le ocurre abrir en plena pandemia?

Planeaba abrir el pasado agosto, pero no pude por motivos burocráticos. El confinamiento me ha venido bien para recuperar fuerzas, para pensar y para comprobar que puedo hacer otros trabajos –su ocupación principal es ahora la de agente de seguros–.

¿No le ha dado miedo abrir un negocio en estas circunstancias tan críticas?

Peor de lo que ha ido no va a ir. Creo que a partir de ahora veremos la luz al final del túnel. No es un buen momento, pero hay que tener en cuenta que estamos encima de la Navidad y, si quería abrir, tenía que ser ahora.

¿Cómo fue ese primer fin de semana de apertura con confinamiento provincial?

Abrí el pasado 5 de diciembre, el día de mi cumpleaños. Fue muy flojo, pero estoy contento porque vino gente de la comarca a verme.

¿Mantiene el tirón que tuvo como librero?

Yo siempre seré librero, porque es mi pasión. Pero también tengo otras pasiones, como el vino y las bodegas. Siempre he querido dar a conocer mi territorio, y estoy hablando de Aragón, Cataluña y Valencia. Con mi nuevo proyecto vuelvo a esa labor.

Le veo de nuevo muy enchufado.

Serret está de nuevo en marcha.

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