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Teruel, año 2050: los drones controlan el ganado y el ‘amante’ es la moneda local

Más de un centenar de mecenas respaldan ‘Viaje a Términus’, una novela prospectiva en la que Miguel Ángel Gracia imagina una emigración de cerebros a la provincia y un ascensor panorámico en la chimenea de Andorra.

Miguel Ángel Gracia, en el paraje del Mas del Labrador.
Miguel Ángel Gracia, en el paraje del Mas del Labrador.
Heraldo.es

Ingenieros, médicos, economistas… Teruel se está llenando de gente altamente cualificada. Corre el año 2050 y, dado que la despoblación se acentuó en la provincia, el Gobierno accedió a hacer un experimento para procurar una “emigración de cerebros”. Se quiere hacer de Teruel “un foco de innovación y desarrollo respetuoso con la naturaleza”, pero las desigualdades siguen en el territorio por más drones que controlen el ganado.

Este es, a grandes rasgos, el argumento de ‘Viaje a Términus’, una novela de Miguel Ángel Gracia, que parece seguro que verá la luz en los próximos meses. El autor se embarcó en una campaña de micromecenazgo a través de la plataforma Libros.com y, cuando apenas faltan cinco días para cerrar la convocatoria, ha conseguido ya más de 3.600 euros de los 4.000 a los que aspiraba. Son ya 109 mecenas los que han respaldado la iniciativa y Gracia, experto en consultoría de desarrollo rural, espera estar a la altura de las expectativas de quienes le han financiado. “El ‘crowfunding’ es como adelantar el importe del libro, pero luego el resultado tiene que convencer”, dice el escritor, que empezó a pergeñar esta novela a principios de 2017 y la terminó en mayo del año pasado.

Aunque el género de la distopía esté ahora muy de moda, Gracia asegura que lo suyo es un “ensayo novelado”. “La distopía aborda un futuro dramático y sería más fácil escribir la novela desde esa perspectiva: un discurso desalentador de lo difícil que es dar vida a esta tierra. Pero por ahí no van los tiros, la novela se inspira en la ciencia ficción y pretende narrar un futuro posible y cómo en una tierra despoblada se inicia la reconciliación con la naturaleza”, comenta Gracia. “La obra funciona en clave de prospectiva y, además, permite entretenerse, pensar un poco y contar cosas con un enfoque distinto del discurso dominante de la España vacía”.

En un pequeño fragmento de la narración se dice que “casi todas las instalaciones de Motorland han cerrado y apenas se mantiene un pequeño circuito para pruebas de vehículos eléctricos y de hidrógeno”. Además, la quinoa o el almendro en altitud se han desarrollado, mientras se lucha contra las plagas de insectos africanos que sobrevuelan las vegas de los ríos y regadíos de Valmuel y Puigmoreno. ¿Más estampas concretas de este Teruel futurista? Los turistas ascienden los 343 metros del ascensor panorámico de la chimenea de Andorra y también se echa mano de la realidad virtual para ver cómo se trabajaba en las minas de Aliaga. ¡Ah! Y, aunque nadie lleve dinero en los bolsillos, hay una moneda local llamada ‘amante’. “Hay cosas del futuro que pueden resultar ilusionantes, como el ‘big data’ o la automatización de ciertos trabajos, pero también hay una grave preocupación, por ejemplo, por la ganadería intensiva del porcino, a la que estamos poniendo una alfombra roja y que corre el riesgo de convertirse en una burbuja”, opina Gracia.

El autor dice que optó por Libros.com porque apenas tenía contactos con el mundo editorial y también defiende que la suya no es una novela localista sino que “podría aplicarse a cualquier otra zona despoblada del interior peninsular”. “En todas las películas de Hollywood los extraterrestres aterrizan en Estados Unidos pero, digo yo, Teruel tendrá que tener también un futuro, ¿no? No sé cuál, pero claro que habrá un Teruel en 2050”, bromea.

Este proyecto ‘Términus’ para fijar talento en una zona despoblada y generar un nuevo modelo de desarrollo serviría también para Soria o Badajoz, pero lo cierto es que el texto está repleto de guiños a Albarracín, Andorra o Alcañiz. “Desde que trabajo en Bruselas, la distancia me facilita una especie de atalaya para ver mi propia tierra desde otra perspectiva. Así amplías el foco y te das cuenta de las posibilidades y los valores que tiene la provincia turolense y, también, de lo que pueden suponer los avances tecnológicos y algunas invenciones futuristas en su día a día”. En este sentido, el texto introductorio apunta que “la contaminación por nitritos ha dejado de ser un problema, pero el agua sigue siendo un bien escaso”. “Coca-Cola y otras grandes empresas se han hecho propietarias de los principales acuíferos” y continúa el conflicto por el agua y “por saber quién cobra los servicios ecosistémicos”.

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