Despliega el menú
Economía

Balance agrario

El porcino enmascara un "año agrícola horrible" por la sequía y los bajos precios

La producción final agraria alcanza en 2019 los 4.000 millones de euros, un 2,4% más que el pasado año, una cifra que, advierte UAGA, distorsiona los fuertes descensos de cosecha. La organización agraria prepara un calendario de movilizaciones para 2020 entre las que se incluye un paro general agrario en todo el país.

Granja de cerdos en Orrios que ha realizado obras para adecuarla a la directiva de bienestar animal. Foto Antonio Garcia/Bykofoto. 06-11-13
Explotación de porcino en la localidad turolense de Orrios.
Antonio García/Bykofoto

La producción final agraria (que incluye la actividad agrícola y ganadera) suma este año algo más de 4.000 millones de euros, lo que supone un aumento del 2,40% respecto a 2018. Dicho así, el sector tendría que estar de celebración. Pero la fiesta va por barrios. La ganadería, que supone el 67% de la producción final ha mejorado sus datos gracias al momento dulce que vive el sector porcino –que representa el 44% del total ganadero–, tanto en producción como en precios. La agricultura, sin embargo, deja atrás un “año horrible” marcado por el descenso de cosecha debido a la sequía y por una crisis de precios de la que solo se han escapado la alfalfa (en forrajes) y el almendro (en leñosos).

Los datos, recogidos en el balance agrario elaborado por la organización agraria UAGA, han sido presentados hoy por el secretario general de la organización, José María Alcubierre, y los responsables del sindicato en Zaragoza y Huesca, Toño Romé y Joaquín Solanilla, respectivamente.

“El porcino vuelve a distorsionar la complicada situación que están viviendo numerosas explotaciones agrícola, al borde de la ruina”, ha señalado Alcubierre, que ha detallado que si se elimina la aportación de este sector, la producción final agraria cerraría 2019 con un descenso del 8,55%.

Ahí están los datos. El invierno seco y cálido, las heladas tardías y la falta de precipitaciones –las lluvias no llegaron hasta entrado el mes de abril– explican que la cosecha de cereal de invierno se haya reducido un 18,30% hasta situarse en poco más de 2,1 millones de toneladas. Y han provocado situaciones muy dispares, no ya solo entre comarcas sino incluso dentro de una misma explotación. El valle del Ebro, Belchite, Monegros, Bajo Aragón y Teruel han sido las zonas peor paradas. “Ha habido explotaciones en las que ni siquiera hubo producción”, ha destacado Romé que ha detallado sin embargo que en Huesca (y especialmente en las comarcas de Monegros, Bajo Cinca, Somontano, La Litera, Cinco Medio y Hoya) las producciones se han situado en torno a la media de los últimos cinco años, con “gran calidad” del grano y “muy buenos” pesos específicos. Romé ha detallado que el maíz ha sufrido mucha merma por los ataques de plagas como el taladro y la araña roja, mientras que, en el lado contrario, el trigo duro, más aclimatado a las duras condiciones, ha soportado mejor la sequía de invierno y además ha disfrutado de una “ligera subida” de sus cotizaciones.

Pero ha sido el sector hortofrutícola el que ha sufrido un 2018 para olvidar. Sus ingresos, 310 millones de euros, se anotan un descenso del 4,28% respecto al año pasado. Una cifra que sumada la los años de crisis que arrastra este sector desde el comienzo del veto ruso, está provocando una “situación muy complicado que amenaza la rentabilidad y viabilidad de las explotaciones familiares, las que pueblan el medio rural”, ha insistido Romé.

El clima también ha hecho mella en el viñedo, con un descenso de la producción del 35% que se suma además a una caída de los precios por el desbloqueo del veto a Estados Unidos por parte de China. En olivar, y debido a su carácter vecero, tocaba buena producción. Pero la sequía lo ha impedido y los productores ha tenido que conformarse con una producción similar a la del pasado año. “Además, con un descenso de los precios del 45%, el sector está muy tocado”, ha dicho el secretario provincial de Zaragoza.

Solo el almendro pone la nota positiva entre los cultivos leñosos, ya que su alta rentabilidad está propiciando además que su cultivo ocupa cada vez más superficie en la Comunidad.

El motor de la ganadería

La cara de la moneda del balance agrario de UAGA la protagoniza la ganadería. Todos los sectores se despiden de 2019 con aumentos. La producción de carne de ovino crece un 3% hasta superar las 118,5 toneladas. Hasta un 6% se ha incrementado la producción de carne de vacuno, mientras que la avícola ha sufrido un retroceso del 6,51%, “un dato que despierta una cierta preocupación”, ha señalado el secretario provincial de la organización agraria en Huesca.

Todos estos datos se quedan, sin embargo, pequeños ante el avance del porcino, cuya producción –con unas 7,6 millones de cabezas– alcanzará este 2019 los 681.000 toneladas de carne, nada menos que un 7,5% más que en la campaña anterior.

Y aunque los responsables de UAGA han reconocido que el porcino distorsiona la imagen real del conjunto del sector y poco tiene que ver su situación con la complicada realidad del resto de la actividad agrícola e incluso ganadera, la organización agraria ha sacado pecho por esta producción ganadera. “Su crecimiento es bueno para todo Aragón”, ha insistido Alcubierre, que ha recordado que para muchos agricultores la cría del cerdo es una actividad complementaria para ampliar su negocio, “porque la tierra tiene un factor limitante”. Además, ha destacado, con las nuevas inversiones en mataderos, “ahora, el valor añadido se queda en Aragón”, en el que las cooperativas también juegan un papel principal, ha reiterado. Eso sí, ha reconocido que “hay que vigilar que su crecimiento sea sostenible”, pero ha advertido que “es un sector que no puede demonizarse”, no solo porque lo está haciendo bien, sino porque es esencial para fijar la población “en ese medio rural vacío del que tanto se habla ahora”.

Nuevas movilizaciones que llegarán con el 2020 

Con estos mimbres camina el sector agrario aragonés hacia un 2020 que llega cargado de incertidumbres. Y de movilizaciones. Porque como han explicado los responsables de UAGA, la organización aragonesa (y la confederación a la que pertenecen) recibirán el próximo ejercicio con un calendario de movilizaciones con el que mostrarán el “hartazgo” del sector ante los abusos de la ley de la cadena alimentaria y, especialmente, ante la dejadez de las administraciones, ha explicado Toño Romé.

Las fechas de las movilizaciones se concretarán “cuando haya un Gobierno que funcione con plenas facultades”. Para ello UAGA-COAG buscará unidad de acción con el resto de las organizaciones agrarias y pondrá sobre la mesa la convocatoria de un “paro general en toda España” con el que demostrar la importancia de un sector que da de comer a la población.

Etiquetas
Comentarios