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Luis Gascón: "Tras 42 años de trabajo, 35 en Salud Pública, toca reinventarse"

Coordinador de la campaña de vacunación contra la covid, Gascón (Zaragoza, 1956) se acaba de jubilar como jefe de servicio de Prevención y Promoción de la Salud del Gobierno de Aragón.

Luis Gascón, junto a la carrasca milenaria de Lecina, en Huesca.
Luis Gascón, junto a la carrasca milenaria de Lecina, en Huesca.
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Ya se tenía que haber jubilado el año pasado, pero decidió seguir.

Estábamos a mitad de la campaña de vacunación y entendí que era mi responsabilidad y obligación. Ha habido mucha gente en el sistema sanitario que ha tomado esta decisión porque hacían falta muchas manos.

¿Imaginaba que al final de su carrera tendría que estar al frente de la campaña de vacunación más ambiciosa en Aragón?

En absoluto. Para todos ha sido un reto trabajar en una estrategia tan compleja desde el punto de vista logístico, pero afortunadamente se ha conformado un equipo muy técnico, muy profesional.

¿Le quitó horas de sueño?

Sí, y de vida familiar y social. Y de hacer muchas cosas a las que estaba acostumbrado. Han sido muchas horas de trabajo y preocupación porque no era sencilla la organización ni era una vacunación al uso. De inicio, una pauta de dos dosis complicó mucho las cosas.

Y en un escenario de incertidumbre.

Nunca supimos muy bien cómo se iba a comportar la pandemia, qué factores iban a fundamentar la escalada de casos... Tuvimos que ir aprendiendo día a día. Fue particularmente importante tener a disposición en un plazo relativamente corto unas vacunas que han demostrado una eficacia y efectividad muy elevadas y que han evitado, si no cortar la transmisión de forma radical, sí limitar muchísimo los casos graves.

"Nunca supimos muy bien cómo se iba a comportar la pandemia, qué factores iban a fundamentar la escalada de casos... Tuvimos que ir aprendiendo día a día"

¿Cómo se enfrentó al proceso?

Cuando empezamos el 27 de diciembre de 2020, con unas pocas vacunas que llegaron, sentía vértigo al pensar cómo iba a comportarse el virus, cómo íbamos a organizarnos, si iban a llegar o no las suficientes vacunas y de qué manera, con qué periodicidad. Todo eso había que tenerlo en cuenta. Sabíamos que los tres primeros meses iban a ser muy complicados porque era trabajar con una escasez en la que había que seleccionar muy bien las poblaciones más vulnerables.

¿Se podría haber hecho mejor?

A toro pasado puedes identificar otro tipo de estrategias, pero en general creo que se ha trabajado bien. ¿Podemos habernos equivocado? Seguro; pero un valor importante en España ha sido la coordinación entre comunidades, que desde el punto de vista técnico ha sido ejemplar.

¿Cómo recuerda el inicio de la pandemia que sacudió a Aragón?

A finales de enero de 2020, la alerta de los centros de control europeos solo se centraba en personas que provenían de Wuhan o la provincia de Hubei, pero a Europa, incluido Aragón, llegaban casos de infecciones respiratorias de otras provincias chinas de las que, posteriormente, se supo que en algunos casos podían ser por coronavirus. Es difícil asegurar cuáles pudieron ser y cuáles no, pero atendimos ya durante esa semana una decena de sospechas con infecciones respiratorias que no cumplían los criterios de caso.

"¿Podemos habernos equivocado? Seguro; pero un valor importante en España ha sido la coordinación entre comunidades, que desde el punto de vista técnico ha sido ejemplar"

¿Cuál ha sido el peor momento?

Sin duda, los meses de marzo y abril de 2020, cuando la infección por coronavirus entró en las residencias. Fueron situaciones enormemente complejas y dolorosas.

¿Y el mejor?

Asomarnos a la esperanza de que las vacunas llegaban pronto y que podíamos enfrentar la epidemia de otra manera. Y también el hecho de que la toma de decisiones ha estado basada en un perfil técnico, que limitaron la extensión de la pandemia, aun a costa de las consecuencias desde el punto de vista social y económico.

¿Se acostumbra a no estar ahora pendiente del teléfono?

Es difícil. Ahora toca reinventarse. Tengo pendiente una adaptación de la tesis doctoral que tiene que ver con pandemias. Las respuestas son similares desde el punto de vista del miedo, la preocupación de los profesionales, el desconocimiento inicial frente a la enfermedad… Todo eso lo compartimos, sea del siglo XIX o del XXI como esta de la covid. Ahora tenemos muchas mejores herramientas pero las respuestas iniciales siguen siendo parecidas.

"El trabajo durante esta pandemia ha tenido una gran virtud, la coordinación entre Salud Pública y el sistema asistencial, con servicios sociales o con el sistema educativo"

¿Y qué más quiere retomar?

Otras actividades muy poco académicas, como es pasar más tiempo con la familia y amigos, practicar deporte, perfeccionar la guitarra. Y, por supuesto, viajar, que he dejado pendiente mucho tiempo.

¿Qué les contará a sus cuatro nietos del trabajo desarrollado?

Aún son pequeños, pero deberán entender en su día, como debe hacerlo el conjunto de la población, que necesitamos de una Salud Pública fuerte. Las situaciones de crisis, como las pandemias, han impulsado históricamente la profesionalización de la Salud Pública: el cólera, durante el siglo XIX. Los salubristas de entonces hablaban de ‘nuestro aliado’ el cólera, o el sida, que fue la pandemia en la que me estrené trabajando en Salud Pública hace 35 años, de mis 42 años en el ámbito sanitario. El trabajo durante esta pandemia ha tenido una gran virtud, la coordinación entre Salud Pública y el sistema asistencial, con servicios sociales o con el sistema educativo; entre administraciones, entre comunidades y Ministerio de Sanidad. Esa ha sido una tarea de un valor enorme. A mi juicio, el objetivo ahora, perseguido durante muchos años, es conseguir una estructura de Salud Pública completamente integrada en el conjunto del sistema sanitario.

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