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"Nuestros superhéroes no son los X-Men sino las brujas de la Ribargoza"

Lamias, encantarias y otros seres acuáticos y mitológicos centran este año el Festival del Aragón Legendario, que impulsa la compañía Peliagudo.

Arturo Monteagudo, en el Pirineo oscense, donde investiga la tradición oral.
Arturo Monteagudo, en el Pirineo oscense, donde investiga la tradición oral.
Heraldo

La noche de San Juan se asocia tradicionalmente al fuego, pero no hay que olvidar que es un momento mágico en el que -según las leyendas- también se abre la puerta a otro tipo de seres prodigiosos. Por ejemplo, los procedentes del agua, que en Aragón son abundantes gracias a las narraciones mitológicas de lagos, ríos e ibones del Pirineo.

“La tradición oral aragonesa sobre brujas y monstruos vertebra los espectáculos del Festival del Aragón Legendario, que este año celebra su cuarta edición y se centra en los seres mágicos y acuáticos como las lamias, fadas y encantarias”, explica Arturo Monteagudo, al frente de la compañía que impulsa un proyecto a mitad de camino entre la memoria, la tradición y la fantasía.

Tanto en el municipio oscense de Laspaúles como en Zaragoza se ha podido ver ya un espectáculo de circo pirotécnico dedicado a estos seres, que viene acompañado -además- de una exposición en el centro cívico de Miralbueno (hasta el 1 de julio), realizada por los alumnos de segundo curso de Escultura de la Escuela de Artes. Allí se puede ver cómo los estudiantes interpretan las leyendas de unas lavanderas huidizas y juguetonas (las encantarias), que cantan por las noches confundiendo sus voces con el silbar del viento. “Se dice que si consigues robar un peine o una de las prendas que estas hadas tienden cerca del río serás una persona rica y afortunada”, explican.

Una de las representaciones del Festival del Aragón Legendario.
Una de las representaciones del Festival del Aragón Legendario.
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Las lamias, por su parte, son seres femeninos antropomoformas, pero con partes animales como pies de pato o garras. Habitan en la naturaleza, cerca del agua (ríos, fuentes, lagos, ibones…) y llevan fama las de Boltaña o Aineto. “Por lo visto, en País Vasco y Navarra cuando una mujer era extremadamente bella despertaba ciertas sospechas y los lugareños le subían las faldas, para ver si tenía patas de animal”, comentan desde la compañía Peliagudo.

Según los antropólogos, estos seres podían ser buenos y malos (algunos trataban de envenenar a quien los localizaba) y se dan no solo en Aragón sino en buena parte de la cornisa cantábrica. “Aquí había otras costumbres. En los dinteles de las puertas de pueblos del Alto Aragón, por ejemplo, se clavaban patas de gallina, buitre o rapaz que harían que huyesen las lamias al no poder ver mutiladas partes de su cuerpo”, explica Aguado.

El estudioso del folclore Alberto Serrano Dolader escribe que las lamias de Castanesa son de las más acreditadas, acaso por ubicarse entre Aragón, Cataluña y Francia. Recoge la historia de un vecino, un tal Franceset, que les robó una sábana y se hizo rico, pero al que echaron una maldición que le haría después perecer en una súbita crecida del río mientras lo cruzaba a caballo.

“Nos gusta echar mano de documentación y bibliografía. Cada año investigamos la leyenda de dos o tres seres y, también, de personajes que tuvieron una presencia real sobre el territorio. Nuestros superhéroes no son los X-Men, sino las brujas de la Ribargoza con sus supuestos poderes y animales mitológicos”, dice el director de Peliagudo.

Esculturas inspiradas en leyendas de los alumnos de la Escuela de Artes.
Esculturas inspiradas en leyendas de los alumnos de la Escuela de Artes.
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El año pasado la compañía ahondó en la figura de Pedro Arruego y este 2022 lo ha hecho en la de Margalida de Suils (1592), condenada por brujería en la Ribagorza, si bien finalmente consiguió escapar. “Tratamos de dar una vuelta de tuerca a las historias y, en nuestra versión, Margalida no pide a las lamias una gran fortuna, sino que la conviertan en bruja durante la noche de San Juan para poder librar a su amigo Pedro Piquera de la horca”, cuentan, cansados ya de que "desde tiempos de Zeus" estas mujeres sean malvadas y culpables de todos sufrimientos.

Para representar la historia, generalmente, se parte de un poema de la dramaturga Marisa Pérez el que, en esta ocasión, ha puesto música Aitor Domingo y voz la cantante Lorena Embud. Los escultores Sandra Ortega, Isabel Lozano y Eluney Arce han contribuido a crear figuras aplicadas al espectáculo que llegan a quemarse como fallas, mientras que los alumnos de la Escuela de Artes colaboran también con una muestra que reúne escultura, fotografías e ilustraciones en torno a los monstruos. 

“Hay también piezas, incluso, con códigos QR para escuchar las canciones que se han creado otros años, con la misma intención de recuperar leyendas del patrimonio cultural inmaterial”, dicen desde Peliagudo, que se formó en 2013 con la intención de difundir a través de lo escénico (circo, teatro o incluso taller de escultura efímera como los desarrollados en Laspaúles) algunas de las más olvidadas leyendas de la tradición oral.

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