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Heraldo del Campo

perspectivas

El enigmático y nebuloso nuevo año en el sector agrario

El 2022 se estrena con demasiada incertidumbre, señalan los representantes del sector agrario, que ven difícil hablar de las perspectivas de un año rodeado de "incógnitas" por los costes, la PAC o una pandemia que no cesa.

El sector agrario ve pocas luces en un nuevo año en el que no se sabe cómo se comportarán los precios, los costes o las nuevas políticas que llegan desde Bruselas.
El sector agrario ve pocas luces en un nuevo año en el que no se sabe cómo se comportarán los precios, los costes o las nuevas políticas que llegan desde Bruselas.
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No se vislumbra muy despejado el nuevo año que acaba de comenzar. Hay demasiada "inquietud", "preocupación", "incertidumbre" y "zozobra" en el horizonte. Así lo ve el sector agroalimentario, al que le resulta complicado hablar de 2022 sin hacer referencia a temores y numerosos interrogantes.

Pendientes y temerosos del golpe que propinarán los efectos de esta nueva y desbocada ola de contagios de coronavirus, especialmente en aquellos sectores más vinculados con el canal Horeca (el más afectado por las restricciones), los representantes de las organizaciones agrarias, de las cooperativas y de la industria agroalimentaria coinciden en señalar que su primera y máxima preocupación en estos primeros meses del recién estrenado año es cómo evolucionará la crisis de las materias primas. Inquietud que generan tanto los desorbitados costes como los problemas de suministro, sin olvidar las complicaciones que añaden las dificultades del transporte y la logística para la comercialización de los productos en los mercados exteriores.

Ahí está también la amenaza de la reforma de la Política Agraria Común (PAC), cuya aplicación en España, plasmada en ese Plan Estratégico Nacional que el ministro Luis Planas ya ha remitido a Bruselas, suma descontento y augura movilizaciones en la calle e incluso denuncias en los tribunales. Queda todavía, eso sí, por despejar cómo será la programación del futuro Plan de Desarrollo Rural en Aragón, en el que el sector tiene depositada la confianza de que sirva para dar respuesta y solución a algunos de los "desaguisados" que provocará la nueva Política Agraria Común en la Comunidad.

No todos miran con el mismo color la modificación de la Ley de la Cadena Agroalimentaria, que será una realidad en este 2022. Hay quien ve un rayo de luz en su aplicación, "esperanzados" en que la norma sirva para lograr, de una vez por todas, que los agricultores y ganaderos obtengan unos precios justos (por encima de los costes de producción). Los hay que solo ven sombras, "convencidos" de que los objetivos que persigue "no llegarán a buen término". Y esas divergencias se muestran también cuando hablan de las expectativas que abre la ley aragonesa para proteger la agricultura familiar, que se prevé este aprobada en los primeros pasos de 2022.

El optimismo lo ponen las perspectivas agronómicas. Coinciden los máximos representantes de UAGA, Asaja, Araga y UPA en que, de momento, los cultivos están cumpliendo su ciclo productivo con cierta normalidad ayudados por unas condiciones climáticas adecuadas, aunque advierten que todavía quedan bajo el agua que trajo la avenida extraordinaria del Ebro alrededor de unas 14.000 hectáreas (según sus cálculos) situadas en las comarcas ribereñas y ocupadas especialmente por herbáceos y forrajes.

Quizás es todavía muy pronto para predecir cómo se comportarán los cultivos en este nuevo año, pero los agricultores encaran un 2022 con "optimismo". Eso sí, sus representantes agrarios matizan que este sentimiento en innato al productor porque de otra manera -teniendo en cuenta las incertidumbres que añade el clima, las plagas, los precios, los costes...- sería imposible encarar las campañas.

De momento, tanto los secretarios generales de UAGA, UPA Aragón y Asaja Aragón, José María Alcubierre, José Manuel Roche y Ángel Samper, respectivamente, y el presidente de Araga, Jorge Valero, destacan que el año comienza con buenas expectativas "al menos a nivel agronómico". La pluviometría ha sido generosa y aunque las siembras de cereal de invierno se han visto retrasadas -algunos todavía están echando el grano-, está habiendo una buena nascencia "en general". Hacen este matiz porque recuerdan las miles de hectáreas situadas en las riberas del Ebro afectadas por la reciente crecida y en las que todavía no ha sido posible entrar para valorar daños.

Confían también en las reservas hídricas que almacenan actualmente los embalses y en un deshielo que podría garantizar la normalidad en la campaña de riego.

Pero hay también incertidumbres. La primera mira al cielo, porque el año es largo y los caprichos del clima tienen demasiado acostumbrado al sector a contar por miles las pérdidas ocasionadas por lluvias intensas cuando no hacen falta, heladas primaverales cuando la planta más sufre, pedriscos inoportunos (y cada vez más constantes y violentos) a punto de comenzar la recolección, o sequías que estresan o terminan por agotar los cultivos.

La segunda no pierde de vista al río Ebro. Tras la inusual avenida en un mes de diciembre, el sector se muestra inquieto ante una posible crecida en la primavera (más habitual) que podría dar la puntilla a los cultivos ya afectados por la reciente inundación.

Crisis de materias primas

La tercera llega de los mercados. Se la conoce como la crisis de las materias primas y se traduce en unos costes desorbitados de la energía, de los combustibles, de los fertilizantes y los fitosanitarios, de los piensos... que elevan hasta hacer insostenibles los costes de producción de agricultores y ganaderos. Se traduce también en retrasos de suministros e incluso falta de materiales que impide gestionar y planificar las producciones. Y se traduce en esa incertidumbre que cunde ya por todos los cultivos y explotaciones ganaderas que tienen que hacer frente a sus producciones con mayores gastos, pero no pueden predecir si los precios que recibirán cuando las pongan en el mercado compensarán el elevado desembolso realizado.

"Nos preocupa el trabajo del día a día con unos costes de producción disparados", señala Alcubierre, que advierte que UAGA estará vigilante ante la puesta en marcha de la ley de la cadena alimentaria para asegurar que el cumplimiento de los objetivos de esta norma pone el foco en el primer eslabón.

Con preocupación se manifiesta también Samper. Porque además, aún confiando en que los precios se irán moderando, "la experiencia dice que estos movimientos nunca corren a favor del agricultor, ya que los precios de los productos seguro que bajan, pero seguro también que no lo hacen los precios de los insumos", dice el representante de Asaja en Aragón.

"Hay mucho miedo y respeto por los elevados costes de producción", advierte Jorge Valero, que señala que si los precios de la próxima campaña no son buenos,  "el palo para el sector va a ser muy gordo".

Hay también inquietud en UPA por el incremento de los costes, pero su secretario general en Aragón pone un toque de sosiego a sus declaraciones. "Confiamos en que los precios se regulen en los tres primeros meses de 2022", dice José Manuel Roche, que advierte, sin embargo, que si esta predicción no se cumple y los costes siguen al alza, supondrá "el cierre ‘ipso facto’ de muchas explotaciones". Pese a ello, asegura que 2022 es un "año de esperanza" y lo califica así porque considera que la aprobación de la modificación de la Ley de la Cadena Alimentaria ha sido "fundamental" para entrar en una nueva era y espera que "a partir del día 1, todos los eslabones comiencen a cumplir la norma a rajatabla". Y eso, vuelve a repetir, "es esperanzador" para que el agricultor cobre unos precios justos. "Y si no es así, tenemos esta herramienta para denunciar las prácticas abusivas de la industria y la distribución", matiza.

No se libran de la incertidumbre que genera la crisis de las materias primas las cooperativas ni las industrias alimentarias. Lo reconocen los responsables de las organizaciones que las representan.

"Es toda una incógnita, no sabemos adónde vamos a llegar. Hay problemas de precios, de abastecimiento y lo peor es que no sabemos cuáles son los motivos por los que esto está sucediendo", señala José Víctor Nogués, que destaca las dificultades que supone para las cooperativas organizar sus compras de suministros y sus stocks, porque no hay certezas de cómo responderán los socios. Pone un ejemplo. Los abonos nitrogenados (que se aplican en primavera) han triplicado el precio, lo que antes valía 300 euros ahora cuesta 1.000 euros, por lo que a día de hoy, precisamente cuando las cooperativas tienen que aprovisionarse, es todo un misterio saber si los agricultores comprarán la misma cantidad que otros años o las ventas serán mucho más reducidas, pero también si el precio dentro de unos meses será igual o menor (con la consiguiente pérdida) dentro de unos meses.

La industria alimentaria sabe que, a corto plazo, su reto principal es conseguir hacer frente a la crisis de las materias primas, no solo por el precio, sino también por los problemas de suministro y, no menos importante, por las complicaciones que supone para la comercialización de sus productos las dificultades en el transporte y la logística. "Se ve con preocupación porque además resulta complicado repercutir este aumento de costes en los precios", señala José Ignacio Domingo, gerente de la Asociación de Industrias de la Alimentación de Aragón (AIAA).

A vueltas con la nueva PAC

Si 2021 ha estado marcado por la nueva reforma de la PAC, en este nuevo año no se despejan los nubarrones que trae el plan estratégico que define la aplicación de la nueva política comunitaria en España.

El documento ya está en Bruselas y hay organizaciones agrarias que desean pasar página. No es lo que piensa hacer UAGA. Su máximo responsable asegura que el sindicato comienza el año "con fuerza", que no está dispuesto "a bajar los brazos" y que no va perder de vista ni una letra de los reglamentos. "Y si vemos que se puede denunciar, lo haremos", insiste.

UPA también quiere dar la batalla, y aunque su secretario general reconoce que hay poco que hacer en las grandes líneas del plan estratégico, afirma que en este nuevo año la organización que representa va a "gastar el último cartucho" presentando alegaciones con las que intentan conseguir mejoras en las ayudas destinadas a los sectores más desfavorecidos, especialmente la ganadería extensiva.

Menos batalladores se muestran en Asaja y Araga. Samper afirma que su organización cerrará filas en aquellos aspectos relacionados con los sectores más frágiles, mientras que Valero insiste que el trabajo se centrará en conseguir que el sector se adapte a lo aprobado para que la reforma sea lo menos lesiva para los agricultores y ganaderos de la Comunidad.

Y todos coinciden en que en 2022 será el momento de pedir cuentas a la consejería de Agricultura del Gobierno de Aragón. En su mano está el diseño del futuro Plan de Desarrollo Rural y la distribución de unos presupuestos que las organizaciones agrarias no ven tan "ambiciosos" como los califica el consejero.

Diferenciación

El presidente de Cooperativas Agroalimentarias confía en ir caminando en este 2022 hacia un mayor reconocimiento de estas entidades. "Somos empresas diferentes y muchas veces no se considera como tal", asegura José Víctor Nogués, que confía en que la política autonómica diseñe una ayuda "específica" para este sector, que es el que está instalado en el medio rural, el que mantiene el territorio y la población.

Hacia Europa mira el gerente de la AIAA. Para José Ignacio Domingo, que reconoce que el nuevo año llega cargado de complicaciones e inquietudes para la industria alimentaria, 2022 va a ser fundamental para determinar cómo se van gestionar los fondos europeos con los que Bruselas quiere impulsar la recuperación y la resiliencia de la economía. Y sobre todo, cómo todo ese montante prometido para España va a llegar a las empresas, matiza. Porque asegura que las industrias agroalimentarias "están aguantando", pero recuerda que no hay que olvidar que vienen de un escenario de pandemia que ha tenido un importante impacto en aquellas firmas más vinculadas con el canal Horeca.

"Ya empezamos el año con dificultades", señala Domingo, que explica que la organización que dirige encara el nuevo ejercicio con el empeño de consolidar su proyecto de promoción con el fin de fomentar la venta de las producciones agroalimentarias aragonesas "fuera de la Comunidad".

Con todas estas incertidumbres y preocupaciones, el sector echa a andar en este 2022 con la única certeza de que las incógnitas, para bien o para mal, se resolverán conforme avance el año.

José María Alcubierre secretario general de UAGA
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José María Alcubierre, secretario general de UAGA: "No vamos a bajar los brazos ante una PAC que perjudica a los profesionales"

UAGA terminó 2021 insistiendo en que el pasado año estuvo marcado especialmente por el "gran fiasco" de la PAC. Y comienza 2022 advirtiendo que aunque el Plan Estratégico Nacional ya está en Bruselas, no ha terminado su lucha por conseguir una política comunitaria que ponga en el centro a la agricultura profesional y familiar. "No vamos a bajar los brazos", insiste su secretario general, José María Alcubierre, que señala que están dispuestos a comenzar el año sacando su batalla a la calle y reiteran que llegarán hasta donde haga falta, tribunales incluidos. Un empeño que no le resta preocupación al complicado escenario que dibujan los elevados costes de producción que sufre todo el sector.

Ángel Samper secretario general de asaja Aragón
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Ángel Samper, secretario general de Asaja Aragón: "Hay gran zozobra y una honda preocupación por los costes"

Cuando se le pregunta a Ángel Samper por las perspectivas del nuevo año, el secretario general de Asaja en Aragón asegura que 2022 "está lleno de zozobra". Los motivos son numerosos, pero el primero que señala Samper es la "honda preocupación" que despiertan unos disparatados precios de las materias primas, que ha elevado en demasía los costes de producción y cuyo recorrido está todavía por ver. "Hay gran inquietud. Así no se puede hacer ninguna planificación en las producciones. Está todo patas arriba en todos los sectores", afirma. No confía además Asaja en que la modificación de la ley de la cadena vaya a aportar soluciones, porque "sin árbitro, y no lo hay, no sirve para nada".

Jorge Valero presidente de Araga
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Jorge Valero, presidente de Araga: "Da miedo y mucho respeto el nuevo año por los elevados gastos"

El presidente de Araga, Jorge Valero, reconoce que los elevados gastos que suponen para las explotaciones agrarias los elevados precios de las materias primas "hacen ver el nuevo año con miedo y mucho respeto". Y es que, en su opinión, si el desembolso que los agricultores y ganaderos están realizando ahora no se ve compensado con unos precios de venta adecuados, "el palo para el sector va a ser muy gordo", señala. No confía demasiado en las alegrías que puedan dar los presupuestos de la consejería del ramo para 2022, ya que asegura que "la mayor parte de las cifras presentadas están destinadas a líneas que poco tienen que ver con la agricultura y la ganadería".

José Manuel Roche
secretario general de upa aragón
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José Manuel Roche, secretario general de UPA Aragón: "Tenemos mucha inquietud pero la ley de la cadena nos da esperanza"

El secretario general de UPA en Aragón ve un rayo de luz en el sombrío escenario con el que comienza este 2022. Reconoce que cunde en el sector una "gran inquietud", pero asegura que hay motivos para la "esperanza". El principal es la aplicación de la recientemente aprobada modificación de la ley de la cadena alimentaria. Confía José Manuel Roche en que todos los eslabones la cumplan a "rajatabla" para conseguir así que en el nuevo año los agricultores y ganaderos empiecen a cobrar, por fin, unos precios justos por sus producciones. Y confía también en que el segundo pilar de la PAC ponga en el sitio que se merece, el prioritario, a la agricultura profesional.

José Víctor Nogués, presidente de Cooperativas
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José Víctor Nogués, presidente de Cooperativas: "Todo es una incógnita, por los precios y por la pandemia"

Las cooperativas miran hacia 2022 sin quitar los ojos del año que ya ha quedado atrás. Tienen que hacer frente a unas materias primas que no han dejado de encarecerse en los últimos meses y que temen que continuarán en la misma senda "no se sabe cuánto tiempo", señala José Víctor Nogués. "Todo es una incógnita", señala. Lo es también cómo impactará en el consumo o las exportaciones de alimentos esta desbocada séptima ola de contagios de coronavirus. Espera, sin embargo, que durante este año los productos cooperativos se vayan abriendo cada vez más paso en el mercado. "Somos diferentes y solo queremos ser reconocidos por los consumidores", dice.

José Ignacio Domingo, gerente de AIAA
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José Ignacio Domingo, gerente de AIAA: "2022 va a ser decisivo para la gestión de los fondos europeos"

No se presenta fácil 2022 para las industrias alimentarias, primero porque muchas de ellas han sufrido el duro golpe de las restricciones impuestas por la pandemia, a lo que se suma, en los últimos años, una crisis de materias primas que no solo provoca un mayor desembolso, sino que genera inquietud por los posibles problemas de suministro y las complicaciones que añade a las venta las dificultades logísticas. No solo en costes está pendiente el sector, porque como señala el gerente de la Asociación de Industrias de la Alimentación de Aragón, José Ignacio Domingo, este 2022 va a ser decisivo especialmente para saber cómo llegarán los fondos europeos a las empresas.

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