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economía

Las facturas de la luz y el gas de las empresas se disparan a final de año: "Lo peor es la incertidumbre"

Las compañías con consumos más altos negocian sus contratos de energía para intentar que el precio de 2022 no recoja toda la escalada registrada en los últimos meses. 

La factura de la luz de las empresas ha pasado la última mitad del año en máximos, como la de los hogares. La electricidad ha llegado a situarse por encima de los 300 euros el megavatio hora (Mwh) en los mercados mayoristas, aunque este lunes dé un respiro bajando de los 100, en parte por el descenso de la demanda debido al parón navideño de algunas grandes compañías. Las industrias que consumen mucha energía apuran las negociaciones con las compañías eléctricas para conseguir que los contratos no suban en 2022 todo lo que lo ha hecho este año, si no, sus cuentas no les van a salir. Las empresas solo pueden contratar en el mercado libre. Negocian tarifas, normalmente anuales. Algunas como la acería zaragozana Megasa adelantaron el descanso de la actividad en estas fechas antes que seguir engordando la factura eléctrica.

El consumo de energía supone el 2,33% del gasto de la industria extractiva y manufacturera, según los datos de la patronal CEOE-Aragón recogidos del Instituto Nacional de Estadística (INE). En el caso del sector químico y el metalúrgico se eleva por encima del 3%. Las empresas aragonesas piden que se revise el "mix energético" actual para tratar de encauzar los precios. El incremento de precio del gas sigue tirando el mercado. A ello unen la necesidad de abordar la actual regulación de los costes energéticos en España y revisar algunas políticas europeas en esta materia.

El 70% son costes regulados

"Los encarecimientos actuales están vinculados en gran medida al muy alto precio del gas, también en el caso de Europa al de los derechos de emisión de CO2 que pagan las empresas por megavatio producido", han recordado en un comunicado reciente desde la organización empresarial. Entre los factores que contribuyen a subir el precio destacan el "alto porcentaje de las centrales de ciclo combinado en el mix energético", cuya energía es más cara y "agrava todavía más la subida en nuestro país", por lo que defienden la necesidad de que ganen terreno las energías renovables.

A la hora de quitar cargas a la factura, recuerdan que en España "el 70% del precio de la energía son costes regulados e impuestos", aunque se encuentren reducidos temporalmente por el Gobierno hasta el abril de 2022. Piden que se actúe sobre ellos de forma permanente porque la energía cara está "penalizando a consumidores y a empresas, a las que resta competitividad al encarecer costes de producción, siendo muchas de ellas grandes consumidoras de energía".

"Es imposible hacer un presupuesto"

Entre ellas se encuentra la fundición zaragozana Ebroacero, especializada en el suministro de piezas de acero moldeado y mecanizados. Estos días su planta del polígono Argualas de Zaragoza, en la que trabaja un centenar de personas, para por las vacaciones de Navidad, en las que aprovecha para hacer labores de mantenimiento. La cuesta de enero será dura si en el nuevo contrato que estrenen con su eléctrica no consiguen amortiguar la subida de la última mitad del año.

El gasto en luz se ha multiplicado por seis y el del gas por tres, calcula Ignacio Giménez, director general. Ambas energías son necesarias para hacer funcionar sus hornos. "Si continúa mucho tiempo esta situación es imposible hacer un presupuesto", explica, porque la planta trabaja en proyectos de varios meses de ejecución en los que no puede modificar los costes y ahora no sabe qué precio de la energía incluir en los nuevos. "Lo peor es la incertidumbre de no saber si es un pico o continuará".

“Perdemos competitividad porque en otros países tienen tarifas aminoradas”

"Perdemos competitividad porque en otros países tienen tarifas aminoradas", añade la directora comercial de la compañía, Ruta Grudzinskaite. "Como trabajamos a proyecto, si está en marcha ya no podemos cambiar los costes", apunta Giménez. Más del 50% de las piezas que salen de la fundición se destinan a la exportación. Sus responsables calculan que son alrededor del 80% porque muchas de las que venden a clientes españoles se dirigen a proyectos internacionales como plantas eólicas y plataformas petrolíferas instaladas en el mar (offshore), válvulas, piezas para minería, cementeras y obra pública.

La escalada de precios de la luz se produce en medio del incremento que están sufriendo también otros costes como las materias primas y el transporte. "La postpandemia es lo que más nos está afectando", confiesa. Con el estallido de la crisis sanitaria provocada por la covid-19 pararon dos semanas, pero luego siguieron y más o menos han ido manteniendo la producción, aunque algunos proyectos a los que optaban se paralizaron. La facturación se situó en 12 millones de euros en 2020. Ahora afrontan el encarecimiento de la chatarra, que ha duplicado su precio, de las resinas y arenas que utilizan en sus procesos, además del de la energía.

La planta tradicionalmente ya ha buscado la producción en las horas de menor demanda y precios más bajos. Los dos hornos que funcionan con electricidad se encienden de madrugada, sobre las 4.00 para sacar una primera ‘colada’ de acero fundido a las 5.00 y otra a las 8.00. Sin embargo, los de gas funcionan todo el día. Han trabajado con el Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos (CIRCE) en un proyecto para optimizar procesos y mejorar su eficiencia. De esta forma, han conseguido reducir las pérdidas térmicas un 59%. Van a contar con una instalación de autoconsumo solar, pero son conscientes de que el impacto en la factura será “muy pequeño”.

Su objetivo ahora es conseguir una tarifa eléctrica que les ayude a capear la incertidumbre actual. Mientras, afrontan la competencia de otros países de bajo coste con una mayor flexibilidad "al no ser tan grandes, nos adaptamos", señala Giménez. Siguen abriendo mercados, añade Grudzinskaite. Actualmente venden a 19 países.

Dos 'volcanes' para conseguir acero líquido
EBROACERO HORNO DE FUNDICION DE ACERO EN LA CALLE ARGUALAS DE ZARAGOZA / 20-12-2021 / FOTOS: FRANCISCO JIMENEZ[[[FOTOGRAFOS]]]
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En la planta de Ebroacero en Zaragoza se trabaja de madrugada para sacar las ‘coladas’ de acero fundido en las horas en las que la electricidad es más barata. Los dos hornos que funcionan con electricidad alcanzan una mayor temperatura incluso que el volcán de la Palma, superando los 1.500 grados uno y los 1.600 otro. El naranja brillante del acero líquido recuerda las imágenes de la lava que se ha grabado ya en la mente de muchos españoles. Es la única nota de color junto a los trajes ignífugos plateados de los cuatro trabajadores que se encargan de trasladar el acero líquido a los moldes en un enorme recipiente movido por un puente grúa llamado "cuchara", más parecida a un gran caldero. Algún trabajador comenta que cuando vio por televisión los que utilizaban los expertos para protegerse del calor del volcán canario reconoció los de la planta.
La factoría, en uno de los pocos polígonos que quedan en zona urbana, en el barrio de Casablanca, se asienta sobre 21.000 metros cuadrados de terreno, 11.000 construídos. La nave de enormes dimensiones en la que se ubican los hornos cuenta también con los moldes que rellenarán para producir piezas de todo tipo, desde 'lingoteros' hasta componentes gigantes para aerogeneradores marinos.
​"Son piezas casi únicas", cuenta Andrés Barriendos, uno de los trabajadores veteranos de la fundición que lleva abierta en el polígono Argualas de Zaragoza desde 1963. El año pasado salieron de la planta 2.255 piezas, principalmente para plantas energéticas ‘offshore’ (58%), cementeras (14%), industria (11%), naval (6%), trituración (5%) y válvulas (3%), según el balance de la compañía.
​"Todos los puestos requieren bastante especialización porque no hacemos trabajos seriados. Cada colada tiene sus peculiaridades", añade. El proceso productivo completo incluye fases desde el moldeo y la fabricación del acero, al rellenado de los moldes donde se deja enfriar el líquido varios días, el granallado y tratamientos térmicos para terminar las piezas. Luego pasan al premecanizado. La planta trabaja en la implantación de un sistema de "residuo cero".

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