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delincuencia

Los robos en las viviendas se sofistican: el mensaje de las empresas de seguridad a la policía

Medio centenar de policías y guardias civiles recibieron una charla sobre la nueva morfología de los robos en los hogares y sobre los mecanismos que existen para atajarlos.

Ángel Olleros, en la charla organizada por Justo Hermanos para policías y guardias civiles.
Ángel Olleros, en la charla organizada por Justo Hermanos para policías y guardias civiles.
Toni Galán

Los ladrones “saben qué botín hay en las casas”, estudian “qué tendrán que hacer para entrar” y, en definitiva, planifican sus robos de forma cada vez más profesional. Esta es una de las conclusiones que han sacado las principales empresas de seguridad del país, y que este jueves expusieron en Zaragoza a medio centenar de policías nacionales, locales y guardias civiles. Según transmitieron, “el robo oportunista -el que se hace de forma más o menos improvisada- está perdiendo su supremacía en beneficio del robo planificado”.

Según el balance de criminalidad del Ministerio del Interior, Aragón es la comunidad en la que más aumentaron los robos en viviendas en 2021: un 17,6% más, frente a la bajada nacional del 0,4%. En la charla celebrada este jueves en Zaragoza, organizada por Hermanos Justo Cerrajeros, se dio un perfil de este tipo de delitos. Según el informe que han elaborado los profesionales del sector, actualmente los robos más habituales en las viviendas se producen por escalada, rotura de puertas o fractura de los bombillos. Los meses en los que más delitos de este tipo se producen son agosto y enero, y los días de la semana, los martes y sábados. En contra de lo que pueda parecer, se roba más de día que de noche, y las ‘horas punta’ son de las 12.00 a las 17.00 y de las 21.00 a las 2.00. El ladrón es mayoritariamente varón (85% de hombres), de entre 18 y 35 años y -también en contra de la creencia popular- de nacionalidad española (62%).

Ángel Olleros, ponente de la conferencia que se ofreció a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en Zaragoza, señaló que los agentes a menudo “tienen muchos problemas para encontrar evidencias” de estos delitos que permitan aclararlos y detener a los delincuentes. De hecho, según los datos del Ministerio del Interior solo se esclarecen el 15,6% de estos robos, frente al 36% del resto de delitos. Los daños causados son grandes. Según la estadística ministerial, las cuantías medias de los robos más altas de Aragón en 2019 se dieron en Pradilla de Ebro (13.791 euros), en Bujaraloz (5.407) y en Villamayor de Gállego (5.015). Eso sin contar los daños psicológicos y la sensación de miedo que producen en quienes los sufren y en sus vecinos.

En la charla, los representantes de ‘Genoma del Robo’ -que reúne a una veintena de empresas de seguridad-, apuntaron que estos delitos se ven favorecidos por el bajo nivel de seguridad de las viviendas. Según sus datos, en torno al 90% de los hogares tienen un nivel “muy bajo” de protección, lo que hace que los ladrones puedan entrar “en menos de tres minutos”.

“Si la policía tarda una media de 35 minutos en recibir el aviso y desplazarse, y los ladrones tardan 15 o 20 minutos en efectuar el robo, es imposible que los detengan”, apuntó  Olleros. Por eso, uno de los objetivos debe ser el de “aumentar la protección”, ya que ello obligará a “aumentar la cualificación necesaria por parte del agresor” y también incrementará el tiempo que necesita para robar, lo que hace que sea más probable que se acabe impidiendo el delito y provocando la detención del delincuente.

Estos profesionales señalan que hay hasta “98 hábitos” que se deben tener para proteger las viviendas, pero que apenas se aplican “el 8%”. Algunas de estas estrategias pasan, por ejemplo, por diseñar “una vigilancia natural”, para que los propios vecinos o paseantes puedan disuadir a los delincuentes. “No tiene sentido poner muros y puertas opacas en los perímetros de los chalés, ya que son escondites perfectos para los ladrones”, apuntó Olleros. Unos buenos sistemas de seguridad y alarmas, algunos de los cuales no requieren una gran inversión, también se señalaron como medidas que conviene implementar.

En la charla, los agentes también escucharon la advertencia de que esta década será “la del pre-delito”. “El delincuente, desde su casa, puede desconectar un sistema o conocer tu rutina”, señalaron. En estas empresas han visto casos de ciberladrones que entran en los discos duros de profesionales, muchos de ellos autónomos, para robar información importante por la que luego piden rescates “de entre 8.000 y hasta 20.000 euros”.

En total, estas compañías han detectado 30 tipos de ataques físicos en las viviendas en los últimos años. Entre los más comunes están los que fuerzan las cerraduras, los cristales, los muros o los bombillos, pero también se han dado casos de “empleados desleales” de empresas de alarmas, cerrajerías o ferreterías que dan a los ladrones -a cambio de dinero- códigos de seguridad o llaves para poder entrar en determinadas casas. Además, desde la agrupación ‘Genoma del Robo’ también han llegado a contabilizar hasta 41 tipos distintos de ataques electrónicos, una práctica delictiva al alza.

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