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Docentes, ante el segundo curso en pandemia: las lecciones aprendidas y las ganas, intactas

Un total de 16.000 profesores atienden al alumnado que estudia en los centros públicos (425) y concertados (101) de Aragón; a los que hay que sumar los que trabajan en la privada.

De izquierda a derecha, los docentes Toñi Morcillo, Vicente Ramos y Alicia Clavería.
De izquierda a derecha, los docentes Toñi Morcillo, Vicente Ramos y Alicia Clavería.
Heraldo.es

En sus manos está la educación que recibe en las aulas algo tan valioso y sensible como es el futuro de una sociedad. Un total de 16.000 profesores atienden a los alumnos que estudian en los centros públicos (425) y concertados (101) de Aragón, según datos del Departamento de Educación, que recuerda que 157.906 escolares (de Educación Infantil, Primaria y Educación Secundaria Obligatoria) comenzaron en septiembre el curso en centros sostenidos con fondos públicos de la Comunidad. A ellos hay que sumar los profesionales que trabajan en la privada. Todos ellos encaran una segunda vuelta al cole en pandemia con una situación más normalizada.

Edna Pérez, orientadora en el colegio público Lucien Briet de Zaragoza, destaca la "increíble" labor que hacen los maestros por intentar llegar a todo el alumnado, que cada vez es más diverso. "No sé si la gente conoce cómo es trabajar bajo un estrés bastante alto. Hay una exigencia desde arriba de que hay que cumplir unos objetivos y con un currículum bastante rígido que hace que el docente se encuentre supersaturado", afirma esta profesional del equipo de orientación educativa de Infantil y Primaria número 1, que añade que en Primaria es "muy complicado" llegar. "Una demanda de siempre es que dejemos de ver los números: para la administración somos números y no llegan recursos personales", se queja.

Asimismo, esta orientadora educativa hace hincapié en la necesidad de trabajar a nivel emocional en las escuelas y advierte de que ahora que se ha vuelto a una 'normalidad' van quedando "las secuelas" de la crisis sanitaria. "Lo que más veo es el abuso en las pantallas por parte de los chavales. No sé muy bien si es por la pandemia o por esta situación generalizada de dejar un poco hacer y que los críos son cada vez menos autónomos. Fue una ruptura muy grande lo que tuvimos en 2020 con la pandemia y, aunque luego podíamos volver al cole, se había perdido todo lo que teníamos anteriormente. A nivel emocional y social está habiendo repercusiones importantes: la baja tolerancia a la frustración es algo generalizado en muchos niños", avisa.

Estos son los testimonios de los docentes Toñi Morcillo, Vicente Ramos y Alicia Clavería, que imparten clases en diferentes etapas educativas y centros:

Toñi Morcillo, tutora de 4º de Primaria en el CEIP Josefa Amar y Borbón

"Si queremos una educación de calidad necesitamos más profesorado en los centros"
Toñi Morcillo, maestra del colegio público Josefa Amar y Borbón de Zaragoza, en una imagen de archivo.
Toñi Morcillo, maestra del colegio público Josefa Amar y Borbón de Zaragoza.
Toni Galán

La maestra y psicopedagoga Toñi Morcillo, tutora de 4º de Primaria en el colegio público Josefa Amar y Borbón de Zaragoza, califica a los profesores/as como "grandes titanes" que sacan fuerzas, aunque a veces no las tengan, ante un alumnado que les motiva a seguir adelante. Asimismo, considera que tiene la inmensa suerte de trabajar en algo que le encanta. "Te llega un niño/a, te mira y te sonríe con los ojos (por la mascarilla) y un mal día se convierte en bueno. Son el futuro y hay que educar a ciudadanos reflexivos y que no se conformen con lo que dice el sistema", subraya.

Ella, desde luego, se muestra crítica con la administración y sostiene que si la educación funciona es porque los equipos directivos y de profesorado de cualquier nivel educativo están al quite. "Estamos siempre solos. La administración hace los protocolos, que te mandan un día antes de que empiece el curso, y ahí los tienes. Luego cuando en el día a día estás en un aula, más de la mitad de las veces no nos sirven", afirma.

Morcillo habla de falta de recursos y compara la situación con tener un coche con piezas de segunda mano y ya muy viejas. "Por mucho que le pises, ese vehículo no va a andar", dice. "Si queremos una educación de calidad necesitamos más profesorado en los centros. Tenemos alumnos/as que a lo mejor necesitan enfermero/ra y no lo mandan; tenemos el problema de las auxiliares de educación especial que son tan necesarias porque en los centros ordinarios tenemos alumnado que las necesitan -y más en una época de pandemia- y no nos las envían…. Si los Estados no invierten en la educación pública de calidad no tendremos profesionales de calidad", reclama.

Por otro lado, esta docente pide a las familias que tengan más confianza en el profesorado y más reconocimiento a la autoridad "entre comillas" que representan. "A veces tenemos la impresión de que los chicos/as van a la escuela porque tienen que estar ahí guardados mientras los padres trabajan", comenta. Y en cuanto al alumnado, ve "mucha falta" de esfuerzo e interés por su parte. "Eso se produce porque en casa hay también una falta de interés por los temas educativos", concluye.

Vicente Ramos, jefe de estudios de Secundaria en el colegio El Buen Pastor

"El profesorado está con muchísimas ganas de recuperar el tiempo perdido"
Vicente Ramos es profesor de Lengua y Literatura en 3º y 4º de la ESO en el colegio El Buen Pastor en Zaragoza.
Vicente Ramos es profesor de Lengua y Literatura en 3º y 4º de la ESO en el colegio concertado El Buen Pastor en Zaragoza.
V. R.

Vicente Ramos, jefe de estudios de Secundaria en el colegio El Buen Pastor de Zaragoza, señala que a veces la gente piensa que ser profesor es circunscribirse a dar clase cuando la realidad es que tienen "un abanico de posibilidades" mucho más amplio. "Este curso lo empezamos con unas perspectivas bastantes más halagüeñas, aunque seguimos teniendo nuestro plan de contingencia. La prudencia continúa siendo el principal motivo para actuar en el colegio", indica este docente, que recuerda que los centros han demostrado ser lugares seguros frente a la covid. "Eso sí, a costa de pasar mucho frío el invierno pasado y tener una organización casi marcial en entradas, salidas, disposición... Este año se mantiene, pero lógicamente se flexibilizan ciertas medidas", explica.

Ramos -que imparte Lengua y Literatura en 3º y 4º de la ESO en este colegio concertado- recuerda el "desgaste" de un curso 2020-2021 "bastante duro" que contrasta con el de 2021-2022. "Estamos llegando al cinco en cuanto a cosas que podemos hacer y eso es un plus para el profesorado. Veo a la gente con muchas fuerzas. El profesorado está con muchísimas ganas de recuperar el tiempo perdido y todas las cosas que no pudimos hacer el año pasado. Desde actividades puntuales para su asignatura y su departamento a otras que se habían perdido. La perspectiva es completamente distinta", remarca.

Por otro lado, este maestro destaca que han estado "muy bien" atendidos desde el Gobierno de Aragón. "En todo momento han estado pendientes de los centros: nos han indicado los protocolos, ha habido un seguimiento y se nos ha facilitado ayudas en la medida de lo posible. Somos muchos centros educativos y se ha valorado nuestro esfuerzo desde el inicio de la pandemia", asegura. Al mismo tiempo, Ramos valora el respaldo que han tenido de las familias ("siendo conscientes de que lo que hacíamos era por el bien de los chicos") y la buena respuesta de los chavales.

Alicia Clavería, profesora de 3º de Educación Infantil en el colegio Sansueña

"Hemos crecido ante las dificultades. La covid nos ha hecho abrirnos a nuevas estrategias"
Alicia Clavería es profesora de Educación Infantil en el colegio privado Sansueña en Zaragoza.
Alicia Clavería es profesora de Educación Infantil en el colegio privado Sansueña en Zaragoza.
A. C.

Alicia Clavería, profesora de 3º de Educación Infantil en el colegio Sansueña de Zaragoza, destaca que la mayor dificultad que han tenido con la pandemia ha sido la de las barreras, sobre todo la mascarilla al tratar con alumnos tan pequeños. "Es una etapa de desarrollo importantísima y es esencial la expresión para la motivación. Hemos tenido que buscar estrategias para trasmitirles lo que se comunica con una sonrisa: por ejemplo, hemos aprendido a sonreír con los ojos", explica.

Asimismo, esta maestra señala que con la pandemia los niños se están perdiendo vivir experiencias que en este colegio privado intentan suplir para que estén en un ambiente "rico y favorable" para que su desarrollo sea integral. "Fuera del cole han tenido muy poco contacto social y hemos tenido que reforzar mucho el tema emocional, las habilidades sociales, la empatía... Al final, las familias y los niños han necesitado mucha ayuda y, por mi parte, he intentado ayudarles para que se sintiesen acompañados en todo lo que cada uno necesitaba", dice.

Clavería destaca que este nuevo curso escolar lo encaran con "algo" más de tranquilidad y manteniendo todas las medidas de prevención para garantizar el bienestar de alumnos y familias. "El ánimo siempre ha estado al máximo porque a pesar de las dificultades la vocación que tenemos es muy grande. Y también la responsabilidad de lo que tenemos entre manos ha hecho que demos el máximo con la mayor ilusión. Ha sido una situación muy complicada y hay que sacar lo que nos enriquece. Nos hemos crecido ante tantas dificultades; la covid nos ha hecho abrirnos a nuevas experiencias y estrategias y, personalmente, me he dado cuenta de la importancia que tiene la vocación en esta profesión", subraya.

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