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Heraldo del Campo

entrevista

Ferrán Huguet: "El brutal incremento de producción de almendra exige una apuesta decidida por la calidad"

El director general del grupo cooperativo Unió Nuts, defiende la rentabilidad de un cultivo cuyo consumo crece al ritmo del 10% en todo el mundo.

Ferrán Huguet, ante el nuevo secadero de almendras de Aniñon.
Ferrán Huguet, ante el nuevo secadero de almendras de Aniñon.
U. N. A.

Unió Nuts está creciendo en Aragón. ¿Qué tiene esta Comunidad que ha despertado el interés del grupo cooperativo?

Tiene producción de almendra y, además, en función de lo que se ha plantado las previsiones apuntan a un crecimiento importante igual que el resto de España, en donde la producción se multiplicará por cinco en los próximos años. Por eso, desde Unió lo que pretendemos es armar un proyecto cooperativo que pueda canalizar este incremento de producción garantizando una calidad a los clientes para que apuesten por la almendra española y que poco a poco lo que están adquiriendo a California, primer productor mundial, lo empiecen a comprar a los productores españoles.

Ha comenzado la cosecha. ¿Cuáles son las previsiones tras los daños que provocaron las heladas primaverales?

Es cierto que la helada de marzo nos pilló a todos por sorpresa y perjudicó a muchas zonas de cultivo, pero todavía seguimos estimando que habrá una cosecha de unas 120.000 toneladas en España, lo que supone un incremento importante respecto a otros años. Eso sí, el motivo es la entrada en producción de muchas nuevas producciones.

Al menos en California también esperan menos producción.

Sí, tienen un 5% menos que el año anterior por problemas de sequía. La tradición en aquel país es consumir mucha agua por hectárea, se habla de unos 10.000 o 12.000 metros cúbicos, por lo que ya empiezan a tener restricciones, que si bien no reducirán su producción si van a limitar su crecimiento. Es aquí donde España tendría que coger el relevo porque esperamos que la demanda a nivel mundial está creciendo a un ritmo del 10% y estimamos que así se mantendrá en el futuro.

¿Cómo repercutirá este escenario en los precios?

Respecto al año pasado ya han experimentado una subida importante, en torno a un euro por kilo en pepita. Creo que a medio plazo, hablo de dos, tres o cuatro años, los precios continuarán creciendo, porque el nivel lógico de la almendra es estar a unos 4 o 5 euros. Pero depende de varios factores, uno de ellos es el nivel de producción que hay en todo el mundo y otro, muy importante y que a veces no tenemos en cuenta, es la paridad euro-dólar. Los mercados internacionales operan en dólares, por lo que si hubiera paridad con el euro la almendra volvería a tener un incremento del 20%, lo que supondría en este momento situarse alrededor de los cinco euros.

¿Es muy complicado el mercado de la almendra? ¿Existe demasiada dependencia de lo que sucede con los cultivos de EE. UU.?

Es un mercado muy especulativo. En función de estimaciones de cosecha, los precios pueden subir y bajar bruscamente. Si parece que la producción va a ser corta y la demanda es alta, la almendra se encarece, como sucedió hace unos años que llegó hasta los nueve euros. El año pasado, por la covid y porque había excedentes, cayó hasta los tres euros. Por eso, todos los que estamos en el sector tendríamos que hacer un esfuerzo para intentar estabilizar los precios y los clientes, especialmente la industria del chocolate y la heladera que es el gran consumidor, nos los agradecería mucho. Lo ideal sería, teniendo en cuenta que la almendra no es un producto muy perecedero y nos permite una cierta flexibilidad de una campaña a otra, conseguir estabilizar estas cotizaciones en el entorno de los cinco euros, que para el agricultor es un buen precio y a la industria le encaja perfectamente para la fabricación de sus productos.

En los últimos años ha habido un fuerte apuesta por el cultivo y hay quien habla incluso de burbuja. ¿Sigue siendo un cultivo rentable?

Los estudios y los análisis de mercado muestran que el almendro es una oportunidad importante para España, especialmente en zonas en las que hay posibilidad de un cierto riego de soporte. La demanda mundial está creciendo de forma importante, California lleva unos años incrementado producción pero no crecerá a mucho más ritmo y Australia ya ha comunicado que no va a crecer más, por lo que si la almendra sigue el curso que ha tenido en los últimos años, esta es la gran oportunidad de España para poder sustituir cultivos menos rentables.

¿Qué mercados son los más interesantes?

Todo el mundo. Antes el gran consumo estaba en Europa y en el mercado interior de Estados Unidos, pero ahora Asia consume actualmente alrededor de 270.000 toneladas y todos los países se han sumado al consumo de la almendra, porque además este fruto seco se percibe como un producto natural, saludable, no manipulado, y eso es una ventaja cuando alimentación y salud está más vez más relacionada. La expectativa es que el consumo siga creciendo, ya no solo en las zonas tradicionales, sino en todos los países del mundo.

¿Dónde está el mayor margen de mejora? ¿En las variedades, en la producción, en la comercialización?

Muchos agricultores han apostado por este cultivo porque han aparecido nuevas variedades de floración tardía, autofértiles o muy productivas, por lo que es una oportunidad importante. La producción media española hace cinco años era de 100 kilos de pepita por hectárea y en las nuevas plantaciones en regadío estamos ahora entre 1.500 y 2.500 kilos de pepita por hectárea. Pero el verdadero reto por el tenemos que apostar es la calidad. Hasta hace unos años los almendros eran producciones marginales, de autoconsumo, y por eso sus cuidados pasaban a un segundo plano. Eso hay que cambiarlo, porque hoy por hoy la industria sigue confiando más en la almendra californiana porque sabe que tiene que tiene garantía de calidad y de homogeneidad. Hay que mentalizar al productor de que no puede recoger la almendra cuando quiera, sino cuando está madura, en el momento justo de secado y que tiene que almacenarla en un centro que cumpla las adecuadas condiciones de limpieza y humedad para garantizar que lo que ofrecemos es almendra de calidad. Y no hablo solo de la organoléptica, sino también de la analítica, porque a la industria lo que le preocupa mucho es la duración que tendrá ese fruto, es decir la estabilidad de sus materias grasas, ya que eso condiciona también la caducidad final de su producto.

¿Qué planes tienen para Frutos Secos Alcañiz, que recientemente se ha integrado al grupo cooperativo?

Queremos potenciarla. En Aragón estamos invirtiendo en centros, estamos integrando nuevas cooperativas asociadas y la idea es seguir en esa tónica. Queríamos que esta industria de transformado (Frutos Secos Alcañiz) se quedara en Aragón, por lo que ya hemos comenzado a mejorar máquinas y procesos y a realizar las necesarias certificaciones de calidad para que a corto plazo podamos vender desde aquí a determinados clientes. Vamos a potenciar mucho la largueta.

Entonces, ¿la expansión de Unió no ha terminado?

No, no. Estamos trabajando en varios frentes porque la idea final, lo que nos gustaría es que fuera una cooperativa la que pudiera canalizar el aumento de producción que se prevé en los próximos años, en los que España va a llegar a alcanzar las 250.000 toneladas prevista.

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