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Heraldo del Campo

agricultura

Cosechón en kilos y euros del cereal de invierno

Aragón ha vuelto a cerrar la campaña de cereal de invierno con una gran cosecha. No es histórica, como la de 2020, pero luce buenos rendimientos y mejor calidad. Y, además, llega acompañada de elevados precios.

La ausencia de precipitaciones durante la recolección ha facilitado el trabajo de las cosechadoras en los campos aragoneses.
La ausencia de precipitaciones durante la recolección ha facilitado el trabajo de las cosechadoras en los campos aragoneses.
Red Arax

Se ha vuelto a repetir. Y van dos. No es el récord cosechado el pasado año, pero se acerca. La campaña de cereal de invierno en Aragón ha terminado con mejores cifras que las que el sector temía cuando, a un par de meses de comenzar la recolección, las lluvias no llegaban y aunque no ha alcanzado los históricos 3,1 millones de toneladas del pasado año, ha estado muy cerca de estos dígitos. Según los datos publicados por Cooperativas Agroalimentarias de Aragón, de las 786.185 hectáreas ocupadas por trigos (duro y blando), cebada, avena, centeno o triticale (además de otras especies con menos presencia), los cerealistas han recogido un total de 2.826.105 toneladas, una cifra inferior a la del pasado ejercicio, pero que se sitúa por encima de la media de los últimos ocho años, en los que la campaña de 2021 se coloca en el tercer lugar del podio de mejores producciones.

Si la cosecha es similar a la del pasado ejercicio en cuanto a producción, no es en nada parecida a lo que ha sucedido en los precios, para alegría de los agricultores. En 2020 los cerealistas lamentaban que tenían una cosecha de cereal "histórica, una de las mejores del siglo", pero con unos precios "de hace más de 35 años" y unos "costes de producción del siglo XXI". Hubo incluso tensiones en el inicio de cosecha con las cotizaciones que marcaban las lonjas y los representantes de las organizaciones agrarias llegaron a aconsejar a los productores que mantuvieran el grano en el granero y no malvendieran el cereal "a los especuladores".

Nada que ver con lo que ahora está sucediendo. Las lonjas llevan semanas mostrando una tendencia alcista de las cotizaciones, que parece no encontrar el techo, y las subidas, generalizadas y en alguno momentos "excesivas", como las calificaban algunos expertos, han llevado los precios a niveles que hace muchos años que no se recuerdan.

Mucho ha tenido que ver el tiempo. La ausencia de precipitaciones -que en este caso no ha sufrido Aragón- ha mermado la cosecha en zonas productoras tan destacadas como Andalucía. Y no solo en España, sino también entre los países cuyas producciones juegan un papel decisivo en el mercado, como Canadá o Rusia y Ucrania. Y como la globalización también pasa factura, la alta demanda de China o los problemas con los fletes explican los increíbles precios que acompañan al cereal. Hay quien también apunta a fondos de inversión que han encontrado en las materias primas un buen negocio.

Eso sí, como cada cara tiene su cruz, la alegría del cerealista se convierte en el tormento de los ganaderos, para los que los precios de los piensos ahondan todavía más sus graves problemas de rentabilidad.

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El tiempo fue el mejor aliado para que la cosecha de cereal de invierno en 2020 se colgara el calificativo de "histórica". Y el tiempo (el buen tiempo para los agricultores) también ha sido el artífice principal de las cifras recolectadas esta campaña. No se han alcanzado los más de 3 millones de toneladas que llegaron a los graneros el pasado año, pero se ha encaramado a este dígito con un "cosechón" de más de 2,8 millones de toneladas.

Salvo en el complicado año de la pandemia y en 2013, no se habían visto estas producciones en los campos cerealistas en los últimos ocho años, cuya media se sitúa en algo más de 2,5 millones. Y eso que no pintaba bien en el inicio de la primavera. La lluvia se resistía y los productores comenzaban a temer graves pérdidas. Afortundamente los peores augurios no se cumplieron. "La pluviometría, aunque siempre dispar dependiendo de las zonas geográficas ha sido beninga con nuestro campo, aunque fue escasa en el mes de marzo", señala Fernando Cunchillos, técnico de Cooperativas Agroalimentarias. Las temperaturas también acompañaron a lo largo de todo el ciclo, detalla, tanto en la nascencia como en el desarrollo, aunque un mayo con unas temperaturas ligeramente más bajas de lo habitual provocó un pequeño retraso en la recolección de casi todas las zonas.

Pero cuando las máquinas entraron en los campos, se disiparon todos los vaivenes que habían salpicado las primeras estimaciones por la incertidumbre que provocaba la falta de lluvias en el tercer mes del año. La recolección de los primeros granos ya mostró "una cara más positiva de la esperada al comienzo", matiza Cunchillos.

Un momento de la recolección de cereal de invierno.
Un momento de la recolección de cereal de invierno.
Red Arax

El técnico reconoce que todo suma y que en estos buenos resultados también influye un manejo adecuado del cultivo, un mayor uso de nuevas variedades y un incremento importante de semilla certificada, con nuevas variedades mejor adaptadas al estrés hídrico y a las enfermedades y plagas. "La investigación, la mejora genética y las nuevas variedades, permiten mejorar los rendimientos y no tener tanta dependencia de abastecimiento", explica. Pero reconoce que ha sido el clima el factor principal y decisivo que ha hecho que Aragón tuviera dos años seguidos de buenas cosechas. Como prueba, señala a otras zonas productoras, sin ir más lejos a Andalucía -que recoge el cereal un mes antes-, donde la producción ha quedado notablemente mermada por la ausencia de precipitaciones.

Si bien la cosecha de este año tiene similitudes (en la producción) a la de la pasada campaña, presenta, sin embargo, notables diferencias.

Para empezar, las condiciones en la que se ha realizado la recolección han sido muy distintas, lejos de las complicaciones que en 2020 se encontraron las cosechadoras para avanzar por el cultivo debido a las persistentes precipitaciones. Este año, por el contrario, "la campaña de siega ha sido bondadosa por la escasez de lluvias y tormentas, que normalmente suelen afear el periodo de cosecha", dice el técnico.

Las calidades del grano, "un aspecto siempre a valorar", matiza Cunchillos, luce mejores números que las del año anterior, en el que las intensas lluvias de mayo provocaron la aparición de malas hierbas y plagas que mermaron las cualidades y la producción, especialmente en el regadío, que supone el 40% de la superficie.

Y sobre todo están siendo muy diferentes las cotizaciones, que -en todas las lonjas sin excepción- se han encaramado a precios que no se recuerdan desde hace casi una década. "El trigo duro se ha disparado hasta los 480 euros por tonelada", detalla como ejemplo Cunchillos, que destaca que "no se veía algo así" desde la campaña de 2006-2007.

Los motivos son muchos y muy variados. El principal, las incidencias climáticas que han reducido cosecha a los principales productores mundiales, pero también está influyendo cuestiones geopolíticas como los aranceles o los problemas con los fletes y una gran demanda china que crece al mismo ritmo con el que el gigante chino comienza a recuperar su producción de porcino, muy afectada por la peste africana.

cebada
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La cebada pierde superficie y producción, pero gana calidad

Es el cereal con mayor presencia en Aragón. De las más de 725.000 hectáreas que han ocupado este año los cultivos de herbáceos en la Comunidad, la cebada se ha extendido por casi 442.000 hectáreas, en las que se han cosechado 1.698.359 toneladas, una cifra notablemente inferior a la obtenida el pasado año (2.084.325 toneladas), pero que supera ligeramente a la media de los últimos ocho ejercicios. "Ha sido el cultivo afectado por el crecimiento del trigo duro y el trigo blando", señala Fernando Cunchillos, técnico de Cooperativas Agroalimentarias de Aragón. Y es que la superficie de cebada ha retrocedido este año casi 37.000 hectáreas. Se ha cultivado menos en Huesca, donde estuvieron en producción 160.753 hectáreas frente a las 181.431 que ocupó durante 2020. También en Zaragoza (175.150 hectáreas frente a las 194.252 de 2020). Y solo Teruel se anota un aumento de unas 2.000 hectáreas hasta sumar las 105.846. Eso sí, en general, destaca el técnico, la calidad del grano en esta campaña es superior a la del ejercicio precedente.

trigo blando
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El trigo blando gana terreno y se hace fuerte en Huesca

Superado el bache que sufrió en 2017, cuando la superficie cultivada experimentó un notable descenso, el trigo blando no ha dejado de ganar terreno en los años posteriores. También lo ha hecho en esta campaña, ya finalizada, en la que la superficie cultivada ha aumentado un 21% hasta alcanzar las 188.878 hectáreas, en las que se han cosechado un total de 719.836 toneladas, casi 100.000 más que en 2020. El motivo, señala Fernando Cunchillos, hay que buscarlo especialmente en el empuje que este cereal ha tenido en la provincia de Huesca, donde ha pasado de producir en 66.108 hectáreas a hacerlo en las 84.244 en las que se ha extendido el trigo blando este año en el Alto Aragón. Destaca además el técnico de Cooperativas Agroalimentarias los buenos rendimientos cosechados en este herbáceo, del que se han obtenido de media 3,8 toneladas por hectárea, una cifra inferior a la de la campaña precedente, pero que supera con creces las 3,56 toneladas en las que se sitúa la media de los últimos ocho años. 

trigo duro
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El trigo duro avanza firme por las tierras de Zaragoza

La pérdida progresiva de superficie que este cultivo llevaba arrastrando en los últimos años parece haberse frenado. "Incluso se ha recuperado", señala el técnico de Cooperativas Agroalimentarias de Aragón, ya que en esta campaña el trigo duro ha ocupado un total 69.367 hectáreas, unas 9.000 más que en el año anterior, la mayor parte de ellas en la provincia de Zaragoza. Sin embargo, Cunchillos reconoce que este comportamiento no puede tomarse todavía como un cambio de tendencia, ya que para ello habrá que observar qué sucede en los próximos años. Según los datos de la organización que representa a las cooperativas, la cosecha de trigo duro ha ascendido hasta los 190.817 toneladas, una cifra sensiblemente superior a las a 161.546 toneladas obtenidas en la pasada campaña. "Es importante destacar que un incremento significativo se ha producido en regadío, lo que ha motivado un aumento de rendimiento general de este cultivo con respecto al año anteriores", señala Fernando Cunchillos.

avena
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Un cultivo muy localizado en Teruel y anecdótico en el resto

No había dejado de crecer en superficie entre 2014 y 2017, pero ese año pareció alcanzar su techo máximo ocupando una extensión de 30.285 hectáreas. Desde entonces, recuerda el técnico de Cooperativas Agroalimentarias de Aragón, el cultivo de avena no ha dejado de experimentar un "retroceso continuado", si bien durante la presente campaña la tendencia se ha roto con un ligero incremento que sitúa la superficie ocupada por este cereal rondando las 26.000 hectáreas. En cualquier caso, señala Fernando Cunchillos, la avena es un cultivo con una fuerte incidencia en determinadas zonas tradicionales de este cultivo, como son el Bajo Aragón turolense, la Hoya de Teruel y comarcas periféricas zaragozanas, "pero su presencia es meramente anecdótica en el resto de la Comunidad», matiza. La producción total de esta campaña ha alcanzado las 64.185 toneladas, lejos de la cosecha del año anterior, "como el resto de sus compañeros de viaje", pero por encima de la media del periodo 2013-2018. 

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