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El verano ‘vacía’ Zaragoza de forma prematura y las ventas en tiendas y bares se desploman: "Parece agosto"

Algunos sectores perciben caídas de hasta el 50% en las ingresos: "Estamos como si fuera agosto, la gente se ha ido de la ciudad".  

Aspecto del mercado Ciudad Jardín de Las Delicias en la mañana de este martes.
Aspecto del mercado Ciudad Jardín de Las Delicias en la mañana de este martes.
Francisco Jiménez

Es el comentario del día a día en Mercazaragoza. “No hay nadie en la ciudad”, dicen los minoristas que cada mañana madrugan para hacerse con su mercancía. El segundo verano de la pandemia parece haber anticipado la ‘huida’ que los zaragozanos tradicionalmente dejaban para agosto. Bares, tiendas, comercios y taxistas lo perciben ya desde finales de junio, con unas caídas en las ventas que -aunque son variables y en cada sector dependen de distintos factores- llegan hasta el 50% con respecto a un año normal. E, incluso, con respecto a las semanas precedentes.

“Estamos como si fuera agosto, la gente se ha ido de Zaragoza”, señala Antonio Gracia, presidente de los detallistas de frutas y verduras de la capital aragonesa. Según apunta, tanto él como sus compañeros llevan un mes de julio “muy malo”, con caídas en las ventas de entorno al 50% que dejarán el balance mensual “a cero o en negativo”. “Los clientes no hacen más que despedirse, se van al pueblo, a la playa o a donde pueden”, cuenta.

Leopoldo Toral, representante de los minoristas del pescado, coincide en que en las últimas semanas han dado “un bajón impresionante”. “Creo que va a ser el peor julio de la historia, nunca había visto un descenso tan terrible”, señala. Al igual que Gracia, cifra en ese 50% la caída en las ventas. Según su experiencia y la de sus compañeros, la única explicación posible es que “la gente se ha ido de la ciudad, muchísimo más que un julio normal”. “Hay mucha gente de baja, de ERTE, teletrabajando… y todo el que puede se ha ido a su segunda residencia”, opina.

“Creo que va a ser el peor julio de la historia, nunca había visto un descenso tan terrible”

Los vendedores de producto fresco aguantaron bien el tirón de la pandemia por su cercanía, convertidos en un sector esencial; ahora sufren el prematuro vaciamiento de los barrios de Zaragoza. “Del 15 de julio hasta septiembre siempre son las peores fechas, pero es que este año la gente ha salido corriendo. Se ve que había muchas ganas y que muchos se han ido por lo que pueda pasar...”, observa Manuel Remiro, representante de los minoristas de carne.

El comercio también lo nota. Vicente Gracia, secretario general de ECOS, dice que la afluencia a las tiendas ha caído desde que terminó el curso escolar, tras un final de primavera que resultó positivo en cuanto a las ventas. “El éxodo vacacional solía ser en agosto, y más con las fiestas de los pueblos… Este año sí que hemos notado que mucha gente se ha ido la primera quincena de julio”, observa.

El presidente de ECOS, Antonio Tornos, añade que “agosto suele ser un mes muerto” y que julio “suele ser más dinámico”, pero observa que “este año la gente se ha repartido las vacaciones”, por lo que “agosto igual esta vez no es tan malo”. Como anécdota, cuenta que un proveedor le contaba esta semana que “no pudo encontrar habitación de hotel en Jaca para ir a trabajar ni siquiera entre semana”, por lo que deduce que “todo el mundo está por ahí o en la playa”.

En el caso de la hostelería, a la salida de los zaragozanos de la ciudad se une el reciente aumento de las limitaciones de aforos y horarios. “El cliente de entre semana más o menos aguanta, porque parece que aún hay gente trabajando, pero el fin de semana la gente se está marchando de la ciudad en masa y eso se está notando mucho”, cuenta Luis Femía, gerente de la Asociación de Cafés y Bares de Zaragoza y Provincia.

"Hay muchos bares que no cerraban en verano y que se están planteando parar todo agosto"

Con eso, más las nuevas restricciones a la actividad, “hay muchos establecimientos que habitualmente no cerraban en verano que se están planteando parar todo el mes de agosto”, cuenta. Según apunta Femía, ya hay negocios que en las últimas semanas han echado la persiana durante los fines de semana. “Algunos llevaban cerrados desde marzo de 2020 y reabrieron cuando se ampliaron los horarios. Ahora nos dicen que, si hubieran sabido que se iban a volver a restringir, hubieran aguantado hasta septiembre cerrados”, asegura.

El sector del taxi, otro de los que vive del tránsito de las personas por la ciudad, también atraviesa días complicados. En parte, estos profesionales también sufren las restricciones de la hostelería, ya que la vuelta a casa después de salir a tomar algo el fin de semana por la noche en ocasiones se hace en taxi. “Cuando pudieron abrir hasta las 3.00 lo notamos mucho para bien, pero ahora ha vuelto a venir el bajón”, señala Mariano Morón, presidente de la Asociación Provincial Auto-taxi de Zaragoza. 

Aunque observa que “hay menos gente paseando por la ciudad”, también señala que la caída en la facturación se debe a otros factores, como la finalización del curso escolar, la gente que se queda en casa teletrabajando o que se ha quedado sin trabajo… “Todo lo que sea menos movimiento en la ciudad, nos perjudica”, lamenta.

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