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BANDAS LATINAS

Los 'tigres' inoculan su violencia a la tercera generación de cachorros de los DDP en Zaragoza

El arresto de los cabecillas de la banda latina Dominican Don't Play intenta romper con una herencia delictiva que se perpertúa desde 2009. ¿Quién tomará ahora el testigo? Esa es ahora una de las principales preocupaciones del Grupo de Tribus Urbanas de la Policía Nacional.

Algunos rincones de Zaragoza ya tienen la huella de los DDP.
Algunos rincones de Zaragoza ya tienen la huella de los DDP.
Toni Galán

El tiempo no perdona y aquellos chavales imberbes que fundaron el coro zaragozano de los Dominican Don’t Play (DDP) allá por 2009 se han convertido hoy en padres de familia. La mayoría han pasado por la prisión de Zuera, lección que les ha apartado de los machetes. Los hay que decidieron huir de la Justicia y retornar a Sudamérica, como el exlíder de la banda Jeison Giovanni Delgado Vélez. Evitó la sentencia de los tribunales, pero no la del destino, que quiso que acabara sus días con solo 27 años estampando su moto contra  una vivienda en su Colombia natal.

Sin embargo, ni los azotes de la providencia ni los de la Policía –que descabezó a los DDP en 2014 y ha vuelto a hacerlo ahora, en una operación que ha llevado a nueve de sus ‘tigres’ o pesos pesados a prisión– han conseguido  poner fin a una herencia delictiva que rebrota una y otra vez. Y no por casualidad, sino porque la banda no deja de alimentar a sus ‘cachorros’: menores a los que recluta de las calles y parques del barrio de San José, su territorio, para ponerlos a trapichear y delinquir. Porque es con las drogas con lo que financian la compra de armas y sus viajes periódicos a Madrid para rendir cuentas ante la cúpula de los DDP en España.

Como explica la Brigada de Información de Zaragoza en los informes remitidos al juez que instruye la última causa abierta contra estos mal llamados pandilleros, la banda se nutre de menores porque sabe que, en caso de ser detenidos, gozan de un tratamiento penal mucho más favorable. Como ejemplo, los ocho años de internamiento a los que fue condenado uno de estos chavales   –de 17 años y al que apodan Kiko– por el crimen de la calle Princesa en 2019. Un asesinato que los jueces nunca pudieron vincular a los DDP y del que ellos mismos  presumían en conversaciones telefónicas intervenidas ahora por la Policía: "Desde que estoy yo, llevamos un muerto y cuatro recortados (apuñalados)", le decía Santiago Lerma –número 2 del coro zaragozano– a su hermano David. Ambos han acabado en la prisión de Zuera.

"Desde que estoy yo, llevamos un muerto y cuatro recortados (apuñalados)", le decía el número 2 del coro zaragozano a su hermano

¿Quién recoge el testigo?

Los latinos son ya uno de los colectivos con más presencia en el Centro de Menores de Juslibol. Y aunque allí han acabado también algunos miembros de sus eternos enemigos, los Black Panther (BP), la hegemonía corresponde  a los DDP. Si algo preocupa a la Policía tras el último descabezamiento de la banda es quién tomará el relevo. Los pinchazos a los que sometió a finales del pasado año al actual líder, Steven Guarionex Vásquez Montero, el también rapero al que apodan Biwan, revelan que este asunto también le inquietaba. Sabía que tanto él como sus lugartenientes podían acabar en algún momento presos, lo que necesariamente obligaba a buscar a alguien que pudiera recoger el testigo.

La sucesión no estaba definida, pero el nombre de Kiko, responsable del machetazo mortal que costó la vida al argelino Sami Hamidi, se había puesto ya sobre la mesa. Sin embargo, habrán de pasar algunos años hasta que este vuelva a pisar la calle, lo que permite intuir que la cúpula de los DDP en Madrid moverá ficha. Y si ninguno de los ‘tigres’ logra pronto la libertad condicional, los capos habrán de recurrir a su tercera generación de cachorros en la capital aragonesa.

Cuando la 'frustración' acaba entre rejas

Todos los Dominican Don’t Play se han frustrado alguna vez en su vida. O, mejor dicho, a todos los han frustrado sus mayores. Porque ‘frustrar’ es el verbo que emplean para referirse a "educar en los valores" de la organización a los menores, que poco a poco van integrando en su particular diccionario una serie de términos habituales.

1

Fondear

Sinónimo de atacar, sobre todo cuando una de las partes está en desventaja.

2

Coro

Facción local de los DDP. En España hay coros en ciudades como Madrid o Valencia.

3

Frontear

"Cuando quiera que venga a frontear", le dice Joselito a un colega en una llamada. Es una invitación a la pelea.

4

Bolo

Se emplea cuando se planea una pelea multitudinaria, como la que tuvo lugar recientemente en el parque Delicias.

5

Recortar

Herir con arma blanca. Cada recorte, independientemente de la gravedad del corte practicado, es un hito en el historial del coro.

6

Bliki

Herir con arma blanca. Cada recorte, independientemente de la gravedad del corte practicado, es un hito en el historial del coro.

7

Caer sobre alguien

Organizar una emboscada en grupo para atacar a un tercero.

8

Chamaquito

Forma cariñosa con la que a veces se refieren a los menores de la banda.

9

Amor de tres

Es una forma típica de saludo entre los miembros de los DDP. Igual que "de tres", significa amor a los tres colores de la bandera dominicana (azul, rojo y blanco).

10

Recortar el pelo

Manipular los cogollos de marihuana y otras drogas para prepararlas para su posterior venta. Cabe recordar que esta es la actividad que permite financiarse a la banda

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